The Gatekeepers: representar lo invisible de la historia

En 2005, Steven Spielberg nos ofrecía la que considero su mejor película, Munich, un film que sigue un grupo de la Mossad en la búsqueda, captura y asesinato del grupo palestino Septiembre Negro, responsable de los atentados de los Juegos Olímpicos de Munich de 1972. Con una narración fundada en el thriller, y una lograda adaptación de los recursos cinematográficos hitchcockianos a la actualidad, Munich lograda ubicarnos en el dilema moral del agente de la Mossad que se encarga de la misión: la dicotomía entre la desobediencia o el asesinato. Y, al optar por lo segundo, inicia un proceso de degradación moral, con una escena de auténtico descenso a los infiernos que establece una ambigüedad ética a lo largo de todo el metraje. Y en las antípodas del thriller nos llega The Gatekeepers, del israelí Dror Moreh, film inaugural del Documenta Madrid 2013 y nominado al mejor documental en los Oscar 2013. The Gatekeepers también se ocupa de desvelar algunas de las misiones de los servicios secretos israelíes, en este caso del Shin Bet, pero que elige el tono documental como propicio para abordar esta temática.

crítica de The GatekeepersPorque lo que plantea The Gatekeepers es un problema de representación de hechos que, hasta el momento, han sido escasamente representados en celuloide, como es el trabajo de las agencias de inteligencia de Israel. Y es que ya la propia agencia se define por su carácter secreto, de modo que la mirada común no es capaz de acceder a ver sus actuaciones: a ello llega el cine, para colmar ese vacío de la mirada y traer al encuadre lo que normalmente sucede fuera de campo. Ahora bien, ¿cómo representar lo que sucede más allá de visible? Porque cada tema solicita una puesta en escena diferente, y Claude Lanzmann ya nos enseñó en Shoah que la ficción, en el tema del holocausto, no es lo más conveniente: son preferibles los planos fijos de las entrevistas, sin elipsis, y la cámara auscultando los espacios actuales de la tragedia, que la dramatización, con estética de cine negro, que Spielberg impulsó en Schindler's List (La lista de Schindler).

En el caso de los servicios secretos israelís, Munich recurrió a la dramatización, y con ella logró instalar al espectador en un constante conflicto, al dudar entre la identificación con el personaje y el rechazo de sus métodos y objetivos: creo que cumplió su cometido en este aspecto. En cambio, The Gatekeepers evita lo ficcional, pues pretende una absoluta veracidad en los acontecimientos relatados. Y aquí reside su más poderoso mecanismo de representación: el film se construye a través de 6 ex-agentes del grupo Shin Bet, que en una especie de arqueología histórica, comentan los métodos de contraterrorismo que siguieron, por órdenes del gobierno, para aplacar las protestas de los palestinos.

Crítica de The Gatekeepers

Porque The Gatekeepers se guía por dos principios en este análisis del conflicto israelí-palestino: por un lado, por el absoluto respeto hacia lo narrado, pues el film se construye mediante entrevistas hacia los ex-agentes, y con la cámara normalmente encuadrando su rostro, tratando de evitar la tergiversación de sus palabras. A ellas se añaden imágenes de archivo de la época, muy bien escogidas, pues nos desvelan acontecimientos que no conocíamos con tal crudeza en la imagen filmada, pues siempre aparecían suavizadas en su representación audiovisual; unas imágenes que imprimen un buen ritmo al film, aunque impiden la radicalidad de Shoah, de Lanzmann, donde la crudeza debe ser imaginada.

Por otro lado, la crítica de The Gatekeepers va dirigida hacia el ocultamiento de la información, y de ahí la selección de los entrevistados: son la voz crítica que surge desde el propio seno del sistema, es la voz que una vez fue oficial, pero que en este documental ha realizado un ejercicio de sublevación contra los principios que siempre siguieron en su trabajo. De este modo, The Gatekeepers representa un fragmento de la historia, o mejor dicho, una mirada hacia la historia, que pocas veces vemos representada: la crítica normalmente emana desde fuera de Israel, pero aquí procede de su interior. Así, el gran valor de The Gatekeepers es representar hechos invisibles e imprimir, sobre ellos, una mirada novedosa: es la historia del vencedor rebelándose contra sí misma, perspectiva que encontramos también en la turbadora Vals con Bashir, de Ari Folman.

Además, sus opiniones repasan su trabajo hasta la actualidad, por lo que recorremos, en realidad, la cara oculta de los libros de historia, auscultando los errores cometidos y, por lo tanto, revisionando el conflicto desde una nueva perspectiva. Sin embargo, el mayor problema es que, su escaso riesgo formal lo aproxima más a un documental informativo propio de de una cadena de televisión que a un documental cinematográfico.

3 estrellas