L´Image Manquant: la imagen que falta es la imagen de la muerte

Rithy Pahn es el gran analista del régimen que Pol Pot instauró en Camboya en 1975. Un régimen de ideología comunista, pero ante todo, autoritario, que trató de implantar una sociedad perfecta, ordenada, sin clases, fundada en el trabajo forzado y que exterminó a todo opositor. Un régimen que todavía no ha sido totalmente introducido en una imagen, pues originó un traumatismo social difícil de traducir a lenguaje audiovisual. Y a colmar este vacío viene Rithy Pahn: ya lo hizo con 21S, donde toma a los verdugos que ejecutaron a los opositores y escenifica con ellos las matanzas que realizaron. Un recurso que lo asemeja a la brutal The Act of Killing, donde los directores Joshua Oppennheimer y Cristine Cynn toman a los verdugos reales y ficcionalizan sus métodos de asesinato, interpretando alternativamente el papel de verdugos y de víctimas, tratando de hacer aflorar su inexistente empatía.

Crítica de L´image manquante

Y su última obra, L´image manquante (La imagen que falta, en una traducción al español) también tiene como función última representar esos acontecimientos perversos velados a la mirada humana. Unas secuelas originadas por un régimen que pretendía regresar a lo primitivo, a los orígenes, a una sociedad fundada en el trabajo con la mano y junto a la naturaleza, erradicando el intercambio comercial y, ante todo, la libertad. El propio Rithy Pahn vivió directamente este fragmento de horror de la historia de su país, por lo que L´imagen Manquante se convierte en un documental y, a la vez, en una película autobiográfica. Un film que indaga, a través de los recuerdos del director, en la propia historia de su país: es interesante por la inversión que ejecuta respecto de los documentales de búsqueda de la memoria familiar, que son ya casi un género por su multiplicación en los últimos años. Estos documentales de búsqueda acceden al sujeto a partir de la sociedad, pero en L´image manquante estamos en la búsqueda de la memoria colectiva a partir de la memoria individual, todo con el fin de poder introducirla en una imagen.

L´image manquante o la imagen que falta es lo real lacaniano, ese trauma subyacente en la sociedad y que no se puede mirar directamente: no emerge en lo simbólico, y sólo se conoce por sus efectos. Sus efectos son las cifras de muertos, y la vida destruida de la sociedad: a ello podemos acceder en números, en el primer caso, y en entrevistas con los superviviente, en el segundo caso. Pero, al final, son siempre una imagen derivada, y surgen de la palabra. Pero a lo que no se puede acceder es al punto cero del trauma, al dolor, al sufrimiento humano en su propia experimentación: la imagen que falta es la imagen del extermino. La imagen que falta es la imagen de la muerte.

Crítica de L´image manquante

Una muerte en vida y una muerte real, ya sea porque un sujeto está sepultado por el trabajo impuesto por un régimen o asesinado por él. Rithy Pahn pretende indagar en estas dos muertes, y buscar su representación. Pero sabe que es imposible, y por ello, recurre de nuevo a discursos derivados: la película se construye con una serie de figurines tallados a mano que representan la vida cotidiana del régimen, y sobre los planos que los filman introduce una voz en off en francés narrando los acontecimientos que el propio Rithy Pahn vivió durante el régimen. Una voz en off muy rítmica, que sin duda procede del gran embrión del ensayo fílmico, Sans soleil de Chris Marker: seguramente, la autoridad que una voz en off omnipresente en francés dentro del documental ha impulsado Chris Marker ha llevado a que no utilice el idioma de su país, sino el francés. Aunque es también una consecuencia directa del deseo de borrar toda huella de un país natal, tras vivir el trauma fundacional de su historia.

Estas figuras han sido, precisamente, talladas a mano, pues Rithy Pahn quiere representar con la misma arma que utilizó el régimen: el sistema les obligó a trabajos forzados, y precisamente, mediante el trabajo minucioso y a mano en la talla de las figuras se opta también a representar la historia del país. La misma arma tiene un doble filo: una de sufrimiento, y otra de combate. Y estas figuras son, ante todo, estáticas, de modo que no imponen una imagen sobre el espectador: no hay stop-motion, sino un estatismo que obliga a estimular la imaginación. Y es que Rithy Pahn sabe que no es posible representarla directamente, su huella no está en imagen de archivo. La imagen del régimen ha de nacer en la mente del espectador, y para motivar su proyección en la imaginación, es preciso una sugerencia, a través de estas figuras de madera en quietud; y en su observación, se accede a la visión pura del horror.

Crítica de L´image manquante

Incluso la propia imagen se niega a sí misma, pues Rithy Pahn sabe que está ejecutando, al fin y al cabo, un simulacro. Está construyendo la imagen de un horror irrepresentable, está tratando de suplantar la realidad en las imágenes, pero estas son imposibles de erigir. Por eso, cuando trata de representar la muerte de dos niños, utiliza una manta para cubrir las figuras: la muerte, de nuevo, es un fundido, en este caso en blanco, pero nunca una imagen.

Sin embargo, el problema es que su opción estética, pese a ser muy interesante conceptualmente, agota por su reiteración. En mi opinión, debería haber introducido más variaciones estéticas, una fusión de modos de representación para llegar al epicentro del dolor. Además, la voz en off no siempre resulta interesante: destaca cuando se centra en lo concreto, cuando aborda acontecimientos vividos directamente por Rithy Pahn, que sorprenden por su visceralidad; en cambio, sus ideas abstractas no llegan a sorprender pues carecen de produndidad: son ideas sobre sistemas totalitarios que todos hemos escuchado, y que además la voz en off se empecina en repetir. Pero este tedio se desvanece en algunos instantes, en los que toma un muñeco tallado y lo entierra como si fuese un cadáver, cegando el plano con la tierra: y es que sólo mediante la oclusión de la mirada llegamos a imaginar el horror.

3 estrellas