I Will Be Murdered: cuando la realidad imita al thriller

En 2009, saltó a la prensa un curioso caso sucedido en Guatemala y que, a través de los medios, alcanzó resonancia internacional: la muerte del abogado Rodrigo Rosenberg, tiroteado en la calle con 49 años de edad. Pero lo que más despertó la atención no fue su fallecimiento, que se suma a la larga lista de muertos por violencia en Guatemala, sino por el aterrizaje, en youtube, de un video que grabó antes de morir con unas declaraciones controvertidas frente a una tela azul, que comenzaban con una frase lapidaria:

Buenas tardes, soy Rodrigo Rosenberg, y lamentablemente, si usted está ahora viendo o escuchando este mensaje, es porque fui asesinado.

Crítica de I will be murdered

Y es que Rosenberg era el abogado de Khalil Musa, quien fue nombrado directivo de Banrural con el objetivo de ser responsabilizado de la corrupción interna de la banca, mientras que sin embargo nunca llegó a tomar el cargo. Musa y su hija fueron asesinados, y Rosenberg, su defensor, podría convertirse en el punto de mira de un nuevo asesinato. Y, en esta situación, Rosenberg grabó el video, donde culpaba de su futura muerte al presidente del gobierno Alvaro Colom. Este video se convirtió en un suceso vírico en la red, y conmocionaba por ese supuesto pronóstico de alguien adelantando su propia muerte: ya es un no-ser cuando somos conscientes de su existencia a través del video. La oposición salió a la calle con la intención de derribar al gobierno, impulsada por estas palabras de conspiración, mientras que el gobierno negaba que tuviesen alguna responsabilidad en su fallecimiento.

Y el documental I will be murdered, del director Justin Webster, presentado en el Documenta Madrid 2013 y que toma como título la propia frase pronunciada por el abogado en el video, pretende reconstruir este caso y aclarar las cuestiones que parecen haberse quedado irresueltas, invadidas por las tinieblas del desconocimiento. Porque enseguida surgieron dudas acerca de la veracidad de sus palabras: ¿fue realmente asesinado o se trataba de un complot organizado por él para tratar de derrumbar al gobierno?

Crítica de I Will be Murdered

Para ello, el documental nos presenta brevemente un país que vive en una escisión social: tal y como señala el documental, el 70% de la población es indígena y vive al margen de la política, y el 30% restante, que detenta el poder, está polarizada entre una izquierda de tendencia socialdemócrata, y una derecha, y cada una vive una profunda desconfianza de la otra: la izquierda teme la privatización y la llegada de los conglomerados empresariales al poder, mientras que la derecha ve cada vez una mayor proximidad del socialismo. Pero el documental no pretende ser político, sólo nos presenta esta situación como telón de fondo en el que desarrollar su relato: la investigación de la muerte de Rodrigo Rosenberg.

Porque I will be murdered es, en el fondo, la investigación sobre las causas de su muerte, y a través del caos social, acerca su cámara al individuo concreto que pretende seguir. Por ello, lo que en un principio parece un documental político, pronto se convierte en un documental policíaco, que permite visionarlo como si se tratase de un thriller; de hecho, es más recomendable ver esta pieza como un policíaco, donde nos sumergimos en la parcialidad del conocimiento de los investigadores que, poco a poco, van descubriendo las claves de su muerte.

Crítica de I will be murdered

El propio metraje está organizado de acuerdo a las normas del thriller: hay sorprendentes puntos de giro y una *dosificación en la transmisión de la información al espectador**, de modo que estamos viviendo paso a paso cada revelación, hasta llegar a un supuesto conocimiento total del caso. Nunca se nos dan las claves desde el comienzo, sino que experimentamos la búsqueda: en este aspecto reside la energía del film y su capacidad para atrapar al espectador. De hecho, se aproxima en este aspecto a la non-fiction de Truman Capote, a esa modelización de la ficción como si fuese un reportaje, atendiendo al máximo las reglas periodísticas de objetividad y respetando sus referentes a través de la inclusión de declaraciones, informes, etc.

Pero, a la vez, su gran virtud es su mayor defecto, pues lo aproxima en ocasiones a un capítulo de CSI. De hecho, hay recursos procedentes totalmente prescindibles que la aproximan a una serie de ficción policíaca en televisión, especialmente la reconstrucción de los acontecimientos y su dramatización, que sólo llevan a eliminar la capacidad del espectador para imaginar y restan fuerza al metraje.

Crítica de I will be murdered

Pero, sin duda, lo más decepcionante es el caso elegido: sería un documental interesante si tuviese implicaciones políticas en el país, o defendiese un punto de vista, pero el director parece haberse guiado por el morbo a la hora de elegir el objeto de su documental, y al final toda crítica de I will be murdered se diluye en sí misma. Y es que lo que parecía un análisis de la corrupción del país, se aproxima finalmente más a un lío de faldas, como ya ocurrió con la película dirigida por George Clooney, The Ides of March (Los Idus de Marzo), donde el fascinante retrato de la doblez moral del político termina hundiéndose por la tendencia al melodrama. Por ello, es un documental que cautiva por el suspense que logra generar, pero el director parece haber deseado evitar la polémica y centrarse, simplemente, en generar intriga. Así que, al final, el documental desemboca en un ejercicio de investigación que, en realidad, podría haberse comprimido a un metraje menor.

3 estrellas