Hiver Nomade: una road movie no motorizada

En 2010, en la Quincena de realizadores del festival de Cannes triunfó una pequeña película dirigida por Michelangelo Frammartino, que resultó toda una sorpresa para el paladar cinematográfico: Le quattro volte. Se trataba de un documental próximo a la ficción, pero que prescindía del elemento humano como protagonista: los verdaderos personajes eran los animales o las tradiciones del pueblo, ejecutores de un drama natural que se narraba a sí mismo, mientras los personajes humanos aparecían al fondo del encuadre. Y, en esta tónica de animales que estructuran la narración, encontramos el documental Hiver Nomade, dirigido por el suizo Manuel von Stürler y presentado en el festival Documenta Madrid 2013, y que sigue los pasos de dos pastores trashumantes, uno experimentado y una joven en proceso de aprendizaje, que llevan su ganado a través de los Alpes Suizos en pleno invierno, con el paisaje inundado por la nieve. Y viene avalado con el Premio del Cine Europeo al mejor documental, seguramente por su capacidad para recoger algunas prácticas del continente en proceso de extinción.

crítica de hiver nomadeHiver nomade es una auténtica road movie, pues aunque pertenece al género del documental, el director ha pretendido filmarla como si se tratase de una obra de ficción. De hecho, prescinde de la voz en off, lo que se agradece y permite sumergirse de lleno en la aventura pastoril; y, además, el director construye la aventura de acuerdo con los principios ficcionales, con personajes que disponen de un objetivo (llevar el ganado a un comerciante), se topan con un obstáculo (el invierno) e inician un viaje con partida y destino. Por ello, Hiver Nomade se puede visionar más desde el paradigma de la ficción que desde el paradigma documental.

Pero aunque se cree una emoción que procede, principalmente, de las construcciones ficcionales, Hiver Nomade respeta en todo momento la realidad, nunca la falsea. Porque, de hecho, el documental no dramatiza los acontecimientos y no pretende construir personajes, sino filmar personas reales: no inventa conflictos psicológicos para hacer más atractivo el metraje, ni explicita la intimidad de la pareja de pastores, que siempre se mantiene en el secreto y sólo se muestra si los pastores acceden a ello en conversaciones con gente del pueblo. En cambio, recurre a recoger sus gestos para conocer de cerca su psique: hay múltiples planos de sus miradas al entorno, que me recuerdan a las miradas de Monica Vitti a una naturaleza misteriosa en el cine de Michelangelo Antonioni, y que les definen más que una narración directa de sus recuerdos.

crítica de Hiver Nomade

Y aquí encontramos un valor clave del metraje: al eludir inventar o mostrar psicología, no conocemos hasta más allá del ecuador de la película la relación existente entre los dos pastores, y constantemente se duda de si la relación es paterno-filial, amistosa, amorosa o se trata de familiares de una cierta proximidad. Así, con este inteligente recurso, nunca juzgamos su relación, que siempre permanece abierta a la interpretación y radicalmente ambigua. Para obtener este naturalismo en las interpretaciones, el director estuvo dos años preparando el rodaje y familiarizándose con los personajes, y a la vez, recurrió a un pequeño equipo, con un cámara, el director y un furgón con víveres.

La aventura que nos retrata Hiver Nomade es épica no en sí misma, sino por la periferia en la que se enmarca: la modernidad industrial y, ya casi, postindustrial. Porque la trashumancia en invierno en busca de pasto antes era una práctica mucho más extendida, si bien era minoritaria con respecto a la estival. Pero hoy en día sólo quedan 4 ó 5 pastores en Suiza que la realicen, tal y como informó el director, de modo que se ha erigido en un reducto de épica en mitad de un mundo que rechaza el nomadismo e impulsa el sedentarismo y la estabilidad.

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Por ello, el aspecto más interesante del documental es el contraste entre el nomadismo y la sociedad moderna, que se ejecuta a través de un hábil juego con la imagen y el sonido. Porque en numerosas ocasiones la cámara enfoca el epicentro de la trashumancia, donde todo remite al pasado, y sin embargo escuchamos el sonido de coches o aviones que proceden del fuera de campo, pues no son enfocados por la cámara directamente, de modo que dentro del nomadismo, el espectador se ve obligado a imaginar la modernidad circundante, que rechaza y encajona su forma de vida. En otros momentos, la modernidad se sumerge en el plano y la vemos fijada en la imagen, pero aparece en la profundidad de campo, casi como una presencia inquietante que provoca un conflicto en el interior del encuadre con el rebaño de ovejas.

Porque, al fin y al cabo, aquí se produce un contraste entre dos formas de vida, y en las visitas de los pastores a casas de los poblados se vislumbra tales divergencias a través de sus conversaciones. Y es que, como road movie, las paradas en el viaje sirven a veces para evolucionar, como los múltiples personajes que prestan ayuda desinterasada a los pastores; para extraer el pasado de los personajes, que sólo lo narran a través del diálogo; o, como en otros casos, para rechazar el sedentarismo y proseguir con su aventura. Aquí destaca una conversación con una joven que encuentran en el camino, y que pretende observar el ganado desde el punto de vista estético, a través de metáforas procedentes de la civilización, lo que muestra los diferentes esquemas mentales que rigen una y otra forma de vida:

Me gusta el juego de contrastes con las ovejas, el gris y el negro está sobre un blanco que parece un folio DIN A4.

crítica de Hiver Nomade

A todos estos valores, hay que sumar una sutil música compuesta que parece emanar de la propia naturaleza, y que nunca satura ni dramatiza: crea una perfecta simbiosis con el drama. Y aunque la crítica de Hiver Nomade va dirigida a la desaparición de estas tradiciones trashumantes y estas formas de vida nómadas, se evita la mirada nostálgica, de pesimismo, pues se trata de un documental orientado al presente, a sumergir al espectador en la intensa y peculiar vivencia de estos pastores que surcan unos Alpes tapizados de nieve.

4 estrellas