Kimberly Peirce en busca del malote que lleva dentro: The Brand

No creo que Kimberly Peirce, la que fuera directora de Boys Don't Cry, que acaba de rodar el reboot de Carrie, tenga la intención de seguir la huella de otras mujeres directoras, como Kathryn Bigelow, cuyas películas parecen realmente realizadas por hombres. Pero, desde luego, lo que no cabe duda es que, en su próximo proyecto, The Brand, va a estar rodeada única y exclusivamente de hombres, y de los malotes. Será un drama carcelero que sigue la persecución que el abogado estadounidense Gregory Jessner llevó a cabo sobre los más de 40 miembros principales de una banda de prisiones denominada Aryan Brotherhood (Hermandad Aria).

La hermandad Aria está detrás del ultimo proyecto de Kimberly Peirce

Escrito por Alessandro Camon, a partir de un borrador de Ric Roman Waugh, el guión de The Brand está basado en un artículo escrito por David Grann, publicado en el New Yorker en 2004, en el que explica cómo este abogado se enfrentó a los principales cabecillas de esta banda, para los que pidió la pena de muerte por el continuado uso que hacían de la violencia dentro de la cárcel. El argumento de la película se centra en el nacimiento y crecimiento de la banda, durante los años setenta y ochenta, siguiendo a un joven recluta que asciende por las filas de la banda hasta que abandona, creyéndose todo un tipo duro un tipo duro, discrepará con las prácticas de intimidación violentas hacia los seres queridos de los prisioneros, por lo que acabará desertando de la banda, teniendo que vigilar desde entonces hasta su propia sombra.

Kimberly Peirce

Esta Hermandad Aria comenzó a formarse en San Quintin a partir de un reducido grupo de líderes. Con la intención de diluir su influencia, fueron dispersados por diferentes cárceles de máxima seguridad del país, consiguiendo el efecto opuesto, la propagación de su ideología y el crecimiento de sus seguidores. En poco tiempo, incluso con muchos de sus cabecillas confinados en solitario, se hicieron con el control del tráfico de drogas, la prostitución y muchos otros delitos en muchas prisiones de los Estados Unidos. Para comunicarse utilizaban un código, similar al Morse, mediante que establecían su jerarquía y ordenanzas.

Desde luego malotes ya había en Boys Don't Cry, como no me cabe duda que también los habrá en Carrie, pero en ninguno de los dos casos de la magnitud de los que podremos ver en The Brand. Lo único que me preocupa es la calidad del guión dado que tanto el autor del primer borrador como el de su reescritura no es que tengan una trayectoria demasiado brillante. Si el primero, antes que guionista de películas como In the Shadows, Felon o Snitch -todas llenas de malotes-, fue actor especialista, el segundo, aparte de ser productor, recientemente se ha iniciado en las "artes literarias" con los guiones de The Messenger y Bullet to the Head. Espero que Kimberly Peirce no salga tan escaldad de este proyecto como el personaje protagonista de la que fuera su primera película. ¿Acabarían los chicos malos de aquella en las redes de la Hermandad Aria? Pues no me extrañaría nada.

La Hermandad Aria en el ultimo proyecto de Kimberly Peirce