La Grande Bellezza: Paolo Sorrentino mira a Roma con ojos de Malick

Paolo Sorrentino parece haber dado un giro de 180º para su próxima película, La Grande Bellezza, huyendo de la languida road movie que trató de construir en This must be the place, siguiendo a un músico gótico, encarnado por Sean Penn, que tras la muerte de su padre decide cumplir su último sueño de venganza. El ritmo errático del film, y las bromas carentes de humor sobre el holocausto, que más que provocar producían ridículo, hacían naufragar el relato, que apenas se sostenían con un personaje poco atractivo para el público. Pero el tráiler de La Grande Bellezza muestra un tono bien distinta a su anterior experiencia cinematográfica:

Y en La Grande Bellezza, sustituye a Sean Penn por su actor fetiche, protagonista de la mayor parte de sus films: Toni Servillo, uno de los actores más reclamados del panorama cinematográfico italiano contemporáneo, a quien hace poco vimos Bella Addormentata, de Marco Bellocchio, encarnando a un senador. Y tras interpretar al controvertido político Giulio Andreotti, jefe del gobierno en siete ocasiones y acusado de colaboración con la mafia en Il Divo, ahora se convierte en periodista en La Grande Bellezza, donde interpreta al periodista de 65 años Jap Gambardella, que a través de sus escritos muestra los secretos de una Roma plagada de cultura y belleza por redescubrir.

Si Nina, de Elisa Fuksas, nos ofrecía el retrato de una Roma contemporánea, vestida de verano y, por lo tanto, despojada de habitantes, con la cámara surcando arquitecturas racionalistas que contrastan con el carisma de su protagonista, el tráiler de La Grande Bellezza nos lleva al extremo opuesto: la Roma más conocida, la Roma monumental, imperial, renacentista y clásica, en un exquisito viaje por las aguas del Tíber. Pero, pese a las veces que ya hemos visto tales monumentos, el tráiler de La Grande Bellezza parece ofrecernos una visión diferente, al integrar una visión amplia hacia el paisaje, una mirada lírica a los espacios y monumentos que recuerda, inevitablemente, a Terrence Malick. Y es que el movimiento continuo de Terrence Malick a través de la steadycam se aproxima al movimiento de los planos de Sorrentino sobre la barca en el Tíber, y además, la música coral y religiosa se asemeja a las bandas sonoras de Malick, como la Lacrimosa de Preisner, que aparece en The Tree of Life (El árbol de la vida). Y es que el americano parece ejercer influencia más allá de las fronteras de EEUU.

la grande bellezza

Esa cámara de Sorrentino capta el paisaje urbano de Roma bajo una luz arrebatadora, que parece abarcar todo el arco del día, desde el amanecer hasta el anochecer, todo ello a través de la mirada del protagonista, del periodista que observa y, luego, relata. Así, el film nos sumerge, ante todo, en el espacio urbano de Roma a través de la mirada, estamos en una Roma subjetiva que emana belleza porque el protagonista sabe descubrirla. Por ello, podemos movernos en las coordenadas de personajes de la mirada, próximos a Michelangelo Antonioni, que desaparecen del plano ante lo que ven. Yo estoy deslumbrado con el tráiler, y espero ansioso ver la película, cuyo estreno podría tener lugar en el próximo festival de Cannes, plataforma ya fija para el cine de Sorrentino. El 18 de abril sabremos si forma parte de la sección oficial.