Desmontando a Joe Wright a través de lo que más le gusta

Recuerdo la opera prima de este director británico como se recuerda el primer amor: intenso, romántico, emocionante (o al menos así nacía mi amor por el séptimo arte). En 2005, Pride & prejudice llegaba a las pantallas de medio mundo y lograba enamorar a millones de espectadores con una de esas historias de amor inmortales adaptada de la novela homónima de Jane Austen. Dedicado hasta el momento a la ficción televisiva, Joe Wright se estrena con éxito en la gran pantalla y definía con ello un estilo propio muy al gusto de los amantes de la estética romántica y la cadencia melódica de sus imágenes (mientras escribo, suena en la estancia la banda sonora de Pride & Prejudice, compuesta por Mario Marianelli, quien volvería a poner música a las imágenes de Joe Wright en Atonement). Desmontando a Joe Wright es un repaso al cine de este director, que volvía este año a nuestras pantallas con su adaptación del clásico de la literatura rusa, Anna Karenina. Como homenaje a este realizador, que ha logrado dejar huella en la historia del cine reciente a pesar de la irregularidad de sus obras, hacemos un recorrido por la s películas de Joe Wright y aquello que más le gusta.

Los dramas de época

El romance de Joe Wright con los dramas de época comenzaba en 2003, con la miniserie para televisión producida por la BBC sobre la vida del rey Carlos II de Inglaterra: Charles II: The Power & the Passion. Protagonizada por Rufus Sewell en el papel de Carlos II de Inglaterra, esta miniserie compuesta de 4 episodios se hacía con 3 premios BAFTA a la mejor miniserie, mejor vestuario y mejor fotografía, y abría a su director las puertas a la gran pantalla.

Tras su éxito en televisión, sus andanzas en el mundo del largometraje no podían empezar de otra manera: en 2005 dirigía la maravillosa Pride & prejudice, que lograba eclipsar a la versión del clásico dirigida por Simon Langton diez años antes. ¡Qué decir de este film! Si hoy escribo este artículo, es gracias a él. Una película sencillamente deliciosa.

Pride and prejudice (2005), de Joe Wright

Keira Knightley

Keira Knightley en Atonement

Con Pride & prejudice comenzaba también una relación profesional inseparable: la de Joe Wright y la actriz británica Keira Knightley, presente en 3 de sus 5 películas hasta el momento y musa de sus creaciones (también para televisión). A Joe Wright le gusta Keira Knigthley y, por qué negarlo, a su público también nos gusta que sea ella la protagonista de sus mejores películas.

Las adaptaciones

A Joe Wright le gustan las adaptaciones de novelas al cine (4 de sus 5 películas están basadas en novelas de éxito). Tanto que su próximo proyecto es la adaptación a la gran pantalla de la última novela de Neil Gaiman: The Ocean At The End Of The Lane. Una película para la que, visto lo visto, servidora no tiene ninguna clase de expectativas (a pesar de que parte del talento de Wright reside en haber realizado algunas adaptaciones inolvidables, seguidas de estrepitosos fracasos).

Coquetear con Hollywood... y regresar a casa

Pero no todo queda en casa: en 2009, y tras el éxito de sus primeros films (Pride & prejudice y Atonement), abandonaba su Inglaterra querida y se lanzaba a Hollywood con el rodaje de The soloist en Los Ángeles. Sin embargo, con este film Joe Wright caía en picado desde el sobresaliente al aprobado raspado. A pesar de contar con una historia con tanto potencial emotivo, basada en la historia real de Steve Lopez, periodista de Los Angeles Times (interpretado por Robert Downey Jr. quien, he de reconocer, debido a mi aversión hacia él, me provoca un mayor rechazo hacia este film ya de por sí irregular) quien entabla una curiosa amistad con Nathaniel Ayers, un músico prodigioso que debido a una enfermedad mental ha abandonado su carrera y vive en la calle y a quien Lopez ayuda a retomar el mundo de la música, The soloist y sus innovadoras idas de olla, tendrán que disculparme, pero a mí no logran transmitirme en absoluto.

Hanna (2011), de Joe Wright

Pero Hollywood, como una droga, engancha a quien logra poner un pie dentro, y el siguiente fiasco (para los amantes de su espíritu romántico) de Mr. Wright llegaba en 2011 con el estreno de Hanna, un thriller que, tendrán que disculparme de nuevo, no ha logrado tentarme lo suficiente como para verlo.

Un año después, quizá aceptando el fracaso de satisfacer a su público, al que hace ya unos años enamoró con su adaptación de la novela de Austen, regresaba a Londres y se embarcaba en una apuesta ambiciosa: la adaptación a la gran pantalla de la maravillosa novela de Leo Tolstoy, Anna Karenina, un nuevo fracaso derivado de las ansias de innovación de este director que no parece querer aceptar que uno debe dedicarse a aquello en lo que es realmente bueno.

Dormir con unas gotitas de Chanel nº5

Lo de Joe Wright con el mundo de la publicidad es un affair de altura. Lejos de venderse a un amor cualquiera, se ha entregado, ni más ni menos, que a Chanel. Su colaboración con la firma comenzó en 2007 con un sugerente anuncio para televisión del perfume Coco Mademoiselle protagonizado por su musa, Keira Knightley, tras el éxito del binomio Wright-Knightley en las dos primeras películas del director. Este anuncio, además de una excusa para el lucimiento de la actriz, ofrece una dosis concentrada del talento del director británico para aportar belleza a sus imágenes.

Sin embargo, a su segunda colaboración para Chanel Mademoiselle en 2011 le pasó algo así como a su cine: tras el éxito, llegó la decepción (aunque esperen, esperen, que aún queda lo mejor). El anuncio, de nuevo protagonizado por Keira Knigthley, se empeña en narrar una historia ya manida e insípida que no puede evitar saltar de lleno sobre la estereotipación a través de una sensualidad pretendida(y fallida)mente sutil.

Pero lo "mejor", como les decía, llegaba a finales de 2012 con uno de los mayores despropósitos hechos a los siempre maravillosos anuncios del prestigioso perfume Chanel nº5. Por primera vez en su historia, el anuncio estaba protagonizado por un hombre: Brad Pitt se soltaba la melena frente a la cámara durante 30 segundos y se embolsaba con ello 10 millones de dólares en el que sea, probablemente,el peor anuncio de la historia del perfume.

Llegados a este punto, una ya no sabe muy bien qué es lo que a Joe Wright verdaderamente le gusta, pero sí lo que nos gusta (y no nos gusta) de Joe Wright y su cine. Si hay algo que verdaderamente nos gusta es su maestría con la cámara, su exquisitez en la utilización de la música y su adecuación en la elección de los planos. Mr. Wright es un maestro de la estética, capaz de narrar cualquier historia de manera bella. Pero el que más nos gusta es, sin duda, el Joe Wright romántico, el de Pride & Prejudice y Atonement, y no el que experimenta en su laboratorio pociones fallidas. Así que, Mr. Wright, los enamorados de su cine (el bueno) esperamos impacientes su regreso al espíritu que un día hizo de tus películas una experiencia inolvidable.