Un museo del cine en Hollywood para contener a las estrellas del celuloide

Puede parecer paradójico, pero Hollywood carece de un museo oficial del cine: sólo dispone de un pequeño y vetusto centro que no hace honor a la importancia de la industria. Y es que parece haberse encargado más de la creación cinematográfica, y en su mirada al futuro ha olvidado en parte la conservación y exhibición del pasado cinematográfico al público. Es lo que ocurre en un sistema donde predomina lo privado sobre lo público, pues en Europa es el sistema público quien se encarga del sistema de filmotecas, del cuidado de las cintas y de la red de museos fílmicos, mientras que en EEUU se depende de la iniciativa privada para impulsar este tipo de proyectos. Una iniciativa que es insuficiente, como advierte Martin Scorsese, quien lamentaba recientemente la pérdida de más del 90 % del cine mudo y trata de recuperar algunos vestigios ocultos a través de The Film Foundation. Pero en los próximos años se prevé colmar un vacío, no tanto en la restauración de cine, pero sí en cuanto a la exhibición al público del pasado cinematográfico, que permitirá una mayor valoración del patrimonio fílmico del país. Y es que se prevé la construcción de un museo del cine de Hollywood, aunque con un amplio horizonte para su inauguración: 2017.

El arquitecto

The current architectural rendering for The Academy Museum of Motion Pictures.

Y se trata de un edificio muy especial, pues va a ser dirigido por la Academia de cine de Hollywood. Por ello, se ha elegido un arquitecto de relieve internacional, pues como todo edificio de institución, parece que requiere una forma única e irrepetible, que así somos de megalómanos todos. El elegido en este caso ha sido el italiano Renzo Piano, el creador de uno de los centros de arte más peculiares del mundo: el centro George Pompidou, que invierte la estética habitual del edificio al proyectar al exterior todos los entresijos que, normalmente, permanecen ocultos: tuberías, túneles, etc. Los intestinos del edificio se muestran a todos los ojos, mientras que la piel se cierra sobre sí misma en el interior, creando una curiosa paradoja que analizó el filósofo francés Jean Baudrillard: en el centro Pompidou, en la calle Beaubourg, lo verdaderamente vivo es el exterior, construido en base a tuberías y túneles por los que la gente caminan y se mueve, mientras que el interior es un gran cementerio de cultura, donde el arte queda embalsamado. El centro Pompidou se convierte en un simulacro de cultura, donde el arte está en su imagen, en la proyección del museo hacia el exterior, mientras que el interior está hecho para el paseo de las masas, tal y como afirma en su libro Cultura y simulacro:

Hay que partir, pues, de este axioma: Beaubourg es un monumento de disuasión cultural. En un escenario museístico que sólo sirve para salvar la ficción humanista de la cultura, se lleva a cabo un verdadero asesinato de ésta, y a lo que en realidad son convidadas las masas es al cortejo fúnebre de la cultura.

El edificio del museo del cine de Hollywood es bastante peculiar por su forma: se trata de una esfera, o una pompa de jabón, dos de los términos que ha utilizado el arquitecto para describir el edificio que ha diseñado. Esta enorme esfera cristalina estará conectada con el edificio May de 1939, que se ha salvado de una demolición. Así, el proyecto funde pasado y presente, el ladrillo con el cristal y acero de la esfera, en el barrio con mayor densidad museística de la ciudad, donde también están el museo de arte y de paleontología. Y, por lo visto en las fotos del proyecto, continua con la línea de edificios esféricos de cristal que caracteriza la etapa final de su trayectoria, y donde el exterior queda revelado a los ojos del público, en un juego que se asemeja a la estrategia del centro Pompidou: es el exterior, la imagen, al final, lo que debe seducir, e incluso el interior aparece a las miradas foráneas, pues todo está para crear un simulacro.

edificio May

Funcionalidad

Los espacios de exposición están compuestos tres secciones: una dedicada a la historia del cine, desde los albores del cinematógrafo todavía mudo hasta el 3D y las nuevas tecnologías; otra para la historia de la Academia, y una tercera que fusionará ambas vertientes, en un pasillo que representará la historia de los Premios Oscar. Contará también con dos salas de cine de 144 butacas cada una, junto con una biblioteca y una escuela de cine, que sumarán en total 27.000 metros cuadrados.

Pero el problema es el dinero, pues requiere de inversión privada, como todo en EEUU. Para ello, numerosas personalidades se han puesto al mando del proyecto, mediante la organización de galas benéficas, para recaudar la financiación que falta: todavía se necesitan 115 millones de dólares, para una obra que se prolongará durante 30 meses. Por el momento, David Geffen ha sido el donante más generoso del proyecto, pues ha aportado 19 millones de dólares, por lo que su nombre bautizará una de las salas. Además de ello, Bob Iger, presidente de los estudios Disney, y los actores Tom Hanks y Anette Bening, encabezan el comité que se encarga de la recogida de los fondos.

Otros modelos de convivencia

cinemathèque française

Muchos otros complejos compaginan la exhibición cinematográfica con las actividades museísticas, y en este aspecto, quizá el paradigma sea la Cinemathèque de Paris, la nueva sede de ese edificio que colmó la cinefilia de la nouvelle vague, que casi educó sus gustos cinematográficos, y que Bernardo Bertolucci retrató al comienzo de Dreamers (Soñadores) como el lugar de encuentro de los tres personajes. Como el proyecto de Los Angeles, la cinématheque cuenta con un edificio de un arquitecto señero, en este caso Frank Gehry, que trata de crear formas más orgánicas en edificios geométricos, aproximando naturaleza y civilización en un único espacio. Allí disponen de tres salas, un museo permanente con artilugios del origen del cine, salas de exposiciones temporales, bibliotecas, archivos de cine, etc.

Este edificio tiene una funcionalidad perfecta, pero el proyecto de Los Ángeles se me torna mucho más ambicioso, quizá excesivo, pues pretende construir también una universidad con 15.000 plazas para el estudio de cine. Y es que ahora todo parece necesitar de una universidad para generar una autoridad en la entidad, como el estudio de Ciudad de la luz, en Alicante, también erigió una universidad que ahora, tras el cierre de los estudios, se ha quedado huérfana, infrapoblada, y con una deuda que todos cubrimos ahora. Eso sí, al menos en EEUU la iniciativa privada carga con todas las pérdidas. Pero claro, es Hollywood, y quizá 15.000 aspirantes a estudiar cine se agolpen en las puertas de la institución, mediadora hacia la industria del cine, como puente al éxito: ¿se convertirá en fábrica de guionistas, montadores y directores?