Dime con quien sales y te diré qué cine haces: Bigas Luna y los productores que le dieron hijos

Hace unos años tuve la fortuna de conocer personalmente a Bigas Luna. Un cineasta original y auténtico que a menudo se tildaba de excéntrico debido a los excesos y peculiaridades de sus películas, pero que en realidad fue un hombre muy inteligente y coherente que utilizaba no sólo el cine, sino cualquier formato audiovisual a su alcance, para experimentar y, desde luego, provocar. Mi relación con su cine no había sido demasiado cercana en los últimos años, aunque guardaba un fuerte y grato recuerdo del cine de su primera época. Precisamente, revisando toda su filmografía, me di cuenta de lo definidas que estaban marcadas las fronteras entre sus diferentes épocas artísticas. Una clase magistral suya a la que tuve el privilegio de asistir me dio la clave para entender la trayectoria artística de un cineasta tan particular.

Bigas Luna

Es cierto que muchas veces resulta difícil valorar la implicación de un productor de cine en un determinado proyecto cinematográfico. La mayoría de los espectadores asumen que una película es de su director, cuando en realidad quien posee los derechos siempre es el productor. Si nos fijamos, en los premios que conceden las Academias de cine, entre quienes suben siempre a recoger el premio a la mejor película nunca se encuentra el director, a no ser que haya sido también productor de la obra galardonada. Y la responsabilidad la dejaba bien clara Bigas Luna cuando aspirantes a cineastas le preguntaban lo que tenían que hacer para iniciarse en el cine.

Entre una serie de originales consejos, que podrían tener o no sus frutos, Bigas Luna recalcaba que lo más importante era buscar el productor adecuado. Según él decía hacer una película era equivalente a tener un hijo. Y de la misma manera que a uno le gustaría escoger a quien pudiera ser padre o madre de sus hijos, en función de las prioridades de cada cual, debía un cineasta plantearse la búsqueda del productor que pretendía financiara su proyecto. Una película era para Bigas Luna un hijo, para el que si bien es el productor el que planta la semilla, será el director quien le de forma y desarrolle la gestación del proyecto hasta que vea la luz. Hasta que se haga una película independiente con vida propia, y que pasaría a ser a partir de entonces, según ahora Woody Allen, propiedad de cada espectador.

Si en casos anteriores me he detenido a dividir por etapas la filmografía de otros directores en función de sus parejas sentimentales, en los casos de Tim Burton, Steven Spielberg o Woody Allen, o de las musas que protagonizaban las películas Pedro Almodóvar, lo cierto es que en el caso de Bigas Luna, se pueden diferenciar temática y estéticamente sus películas en función de los productores con los que sacó adelante cada uno de sus proyectos.

Pepón Corominas

Películas de Bigas Luna con Pepón Corominas

  • Bilbao (1978)
  • Caniche (1979)
  • Angustia (1987)

Pepon Corominas

Desde mi punto de vista, la etapa más interesante de Bigas Luna es la que desarrolla de la mano de Pepón Corominas. Sólo fueron tres las películas que hicieron juntos, pero sin duda las más intensas, inquietantes y retorcidas de toda su filmografía. Para algunos, como un servidor, las mejores. Títulos en los que sugiere mucho, pero no muestra, y en los que es mas importante la manera en la que se cuenta la historia, que el relato en sí. Por mucho que fuera polémica y hasta clasificada S en su tiempo, Bilbao le abriría las puertas de Cannes, por consiguiente del mercado internacional, Caniche le llevaría hasta Fantasporto, conde conseguiría el premio de la crítica y el de mejor director, y Angustia le llevaría a los festivales de Avoriaz, Bruselas, Fantasporto, de nuevo y conseguiría el Goya a los mejores efectos especiales, además del premio Sant Jordi y el premio de cinematografía de la Generalitat de Catalunya a la mejor película.

En los tres títulos encontramos otro denominador común, la inquietante presencia del artista plástico Ángel Jové, que sin ser actor profesional se prestaba para los experimentos de Bigas Luna, obteniendo un resultado más que notable a pesar de su inexpresividad. No me cabe duda de que era precisamente el contraste que Bigas Luna necesitaba para situaciones insólitas que traspasaban lo grotesco, pero que sabía retratar en este período con una elegancia visual que quizás no recuperaría en etapas posteriores. Aparte de resaltar la cuidada estética de la trilogía, resulta muy interesante el punto de vista del que se cuenta cada relato, siendo el de la primera el del perturbado protagonista, en la segunda ese caniche que se libra de los peculiares gustos culinarios y sexuales de sus amos gracias y en la tercera… esta prefiero que lo descubran por s´í mismo, si es que no la han visto.

Rodada en inglés, Angustia contaba además con la presencia de Zelda Rubinstein, conocida por todos gracias a su participación en una película tan entrañable como Poltergeist (sí, entrañable, para mi es película de infancia), o de Michael Lerner, que posteriormente sería nominado al Oscar al mejor actor secundario por su interpretación en Barton Fink. Una vez más, Bigas Luna hacía gala de su buen ojo para descubrir y potenciar talentos artísticos, como había hecho con Isabel Pisano en Bilbao o el propio Ángel Jové, que sólo se prodigaría en su cine, y como haría después con actores y actrices como Ariadna Gil en Bilbao, Javier Bardem en Las edades de Lulú, Penélope Cruz y Jordi Mollà en Jamón, jamón o Verónica Echegui en Yo soy la Juani.

Productor también de una película de culto del cine español como fuera la ópera prima de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, el fallecimiento inesperado de Pepón Coromina, a los 41 años de edad, a causa de un cáncer de pulmón, truncaba su extraordinaria colaboración profesional y cerraba un capítulo en la filmografía de Bigas Luna.

Luis Herce

Películas de Bigas Luna con Luis Herce

  • Reborn (1981)
  • Lola (1986)

Siguiendo una idea de Ángel Jové, después de Caniche y de su aportación en el guión de Mater amatísima, la interesante película dirigida por José Antonio Salgot sobre la tortuosa relación de una madre y su hijo autista, Bigas Luna se embarca en un proyecto en inglés. Teniendo como protagonista a Denis Hopper, cuando todavía era un actor rechazado por Hollywood debido a sus excesos personales, se embarca en un drama de corte fantástico en el que un telepredicador trata de sacar partido económico de los estigmas de una joven. En esta breve aventura estadounidense le acompañaron Francisco Rabal, Conson Tura -con la que colaboraría a lo largo de su trayectoria en muy diferentes funciones-, el propio Ángel Jové y el director de fotografía vasco Juan Ruiz Anchía que posteriormente desarrollaría toda su trayectoria en los Estados Unidos.

Oficialmente esta sería la única producción de Luis Herce, que probablemente serviría como vínculo para hacer Lola, una especie de thriller romántico con guiños a Luis Buñuel -que siempre salpicarían su carrera-, en un ambiente tan tétrico como morboso, que estaría producida por Enrique Vizcaino. En el reparto destaca la presencia de Patrick Bauchau, aunque los elogios fueron para el intenso y malogrado Féodor Atkine y Ángela Molina, que se llevó el premio a la mejor actriz de la revista Fotogramas en un año en el que también había estrenado películas como El río de oro y La mitad del cielo. Como curiosidad resaltar la presencia de Constantino Romero en un pequeño papel, que quizás pasara inadvertido en aquel momento pero que, visto hoy en día, cualquier espectador español, que no haya visto nunca Star Wars en su versión original, podría preguntarse qué hace Darth Vader cenando en Barcelona.

Si en el cine de Bigas Luna la mujer siempre ha tenido una posición dominante, tanto por las decisiones que toma, como por ser el objeto que arrastra al hombre hasta su perdición, es en Lola donde Bigas Luna comienza a interesarse por los tópicos culturales españoles que desarrollará en todo su esplendor en su posterior trilogía ibérica.

Andrés Vicente Gómez

Películas de Bigas Luna con Andrés Vicente Gómez

  • Las edades de Lulú (1990)
  • Jamón, jamón (1992)
  • Huevos de oro (1993)
  • La teta y la luna (1994)
  • Son de mar (2001)

Andrés Vicente Gómez

La segunda relación laboral más importante de Bigas Lluna es la que se produce con Andrés Vicente Gómez, uno de los productores más importantes del panorama cinematográfico español contemporáneo, ganador del Oscar por Belle Epoque, entre muchos otros logros. Quizás su primera colaboración juntos, la adaptación de la novela erótica de Almudena Grandes, no fuera todo lo interesante que cabría esperar. Para mi gusto le falta la contención que sí mostrara en las películas de Pepón Coromina, traspasando además la barrera del morbo, que tan bien mantenía en Bilbao y Caniche, para convertirse en una obra zafia y obscena, que no por que muestre demasiado, sino por esa manera tan sucia y grotesca en que lo hace.

Película de transición, Las edades de Lulú era una obra fallida que en vez de explorar o indagar en la sexualidad de una mujer, parecía acercarse más a las fantasías sexuales del protagonista de Bilbao, que no por casualidad también se colaba de alguna manera en la película al incluir a Ángel Jové en un pequeño personaje. Primera aparición oficial en el cine de Javier Bardem, y quiero pensar que la energía que el joven actor le transmitió debió ser crucial para llegar al verdadero inicio de una nueva etapa, la que comenzaba con Jamón, jamón y su trilogía ibérica.

León de Plata en el festival de Venecia, Jamón, Jamón se deja arrastrar por los impulsos emocionales de sus protagonistas que Bigas Luna dosificaba y equilibraba gracias a su poderosa capacidad para crear imágenes impactantes. Quizás un servidor no pudo entender su siguente episodio, Huevos de oro, epítome del mal gusto que fusionaba con alusiones a Salvador Dalí, evocando las atmósferas inquietantes de David Lynch, lo que me llevó a no prestar atención a su siguiente episodio, La teta y la luna.

Si en Lola ya hacía alusión a la cinematografía francesa con el rodaje de algunas secuencias en París y la inclusión de Patrick Bauchau, en esta etapa no faltan relaciones internacionales en ninguno de sus títulos: Francesca Neri en las edades de Lulú, Stefania Sandrelli y Anna Galiena en Jamón, jamón, Maria de Medeiros en Huevos de oro, y Mathida May en La teta y la luna. ¿Y qué me dicen de su intuición de incluir a Benicio del Toro en Huevos de oro, cuando todavía no había participado más que en un par de películas?

Unas desavenencias a causa del guión de Perdita Durango, la adaptación de la novela de Barry Gidford a modo de secuela de la novela que había inspirado Wild at heart, llevaría a pique la relación de Bigas Luna con Andrés Vicente Gómez, quien encontraría una nueva "novia" en Álex de la Iglesia, que se quedaría con el proyecto y a quien le produciría sus siguientes películas. La relación no se rompería del todo, porque posteriormente volverían a trabajar juntos en Son de mar, que de nuevo serviría para que despuntara un joven actriz com Leonor Waitling. Quizás merezca un estudio aparte comentar las relaciones entre el cine de Almodóvar y el de Bigas Luna, en cuyas obras se producen también muchas coincidencias tanto temáticas como expresivas y correspondencias entre actores y actrices.

Daniel Toscan du Plantier | Mate Cantero

Películas de Bigas Luna

  • Bámbola (1996)
  • La femme de chambre du Titanic (1997)
  • Volavérunt (1999)

De intercambio de parejas podemos denominar esta nueva trilogía. Trilogía porque son tres películas, no porque tenga una unión temática, más allá de la colaboración de Aitana Sánchez Gijón en dos de ellas. Si en Bámbola se intuye que continúa en esa misma línea obscena y ordinaria, lo cierto es que sus dos títulos posteriores se alejan del resto de su cine al ser películas de época. Quizás la primera le llevó a las otras dos al estar Bambola y La camarera del Titanic producida, entre otros, por Daniel Toscan du Plantier, coincidiendo en esta última con Mate Cantero, que produciría después Volavérunt en colaboración de otros productores.

Una etapa que, a excepción del primer título se intuye más de encargo que una apuesta personal de Bigas Luna, pero en la que repite su coqueteo con actores y actrices internacionales colaborando con Valeria Marini, Jorge Perugorría, Anita Ekberg, Olivier Martinez o Romane Bohringer. Películas que debo decir son las que menos conozco de su filmografía, pues le había vuelto un poco la espalda saturado con tanto mal gusto. Quiero pensar que el propio Bigas Luna tampoco las tenía en demasiada estima puesto que en un ciclo que tuve la suerte de organizar, bajo la supervisión del propio cineasta, sí había incluido una película de este ciclo, que él mismo me sugirió que cambiara por otra de su colaboración con Pepón Corominas.

Bigas Luna

Las películas de Bigas Luna

  • Tatuaje (1978)
  • Yo soy la Juani (2006)
  • Didi Hollywood (2010)

Podríamos decir que Bigas Luna abrió y cerró su filmografía como una madre soltera. Si produjo Tatuaje a través de Luna Films -que intuyo es una productora creada por él mismo para sacar adelante su adaptación de la novela de Manuel Vázquez Montalbán-, volvía a producir en este nueva y refrescante etapa que comenzaba después de un largo período dedicado a otras actividades igualmente artísticas, pero menos cinematográficas. Con extraordinaria fuerza volvía al cine de la mano de Verónica Echegui en Yo soy la Juani. Una película con unos personajes que recuperan la fuerza emocional de los de Lola o Jamón, jamón, y que dan buena cuenta de lo mucho que se fijaba el cineasta en lo que sucedía a su alrededor. De esta manera conseguía reflejar con precisión la realidad de un sector juvenil denostado que rara vez se veía en la gran pantalla en aquel entonces, aunque sí en la televisión, y que recientemente hemos podido ver en títulos como A dos metros sobre el cielo y su secuela, pero un tanto edulcorados. En Yo soy la Juani también se reflejaba muy bien el uso y asimilación de las nuevas tecnologías por estas nuevas generaciones que habían aceptado el móvil y el ordenador como un utensilio cotidiano más.

Lástima que en el siguiente capítulo de lo que iba camino de convertirse en una nueva trilogía, Di Di Hollywood, en la que participaba otro actor con conexión almodovarina como Peter Coyote, se dejara llevar por la misma obviedad de Las edades de Lulú o Huevos de oro y que una obra tan floja acabara por constituir su última obra estrenada. Su fallecimiento truncaba el proyecto en el que estaba involucrado actualmente, Segundo origen, adaptación de una novela de ciencia ficción de Manuel de Pedrolo, Mecanoscrito del segundo origen, aunque el productor de la película Carles Porta, comentaba en una entrevista su intención de terminarla como obra póstuma. Un hijo nonato al que estaría encantado de echar un vistazo.