Steven Spielberg llevará a la televisión el Napoleón de Stanley Kubrick

La historia del cine es, también, la historia del no-cine, de todas aquellas películas que podrían haberse realizado y no han llegado a ver la luz. El cine es también la serie de proyectos malditos que no han podido ver satisfecha su realización, lo cual no es óbice para que alguien los recupere en el futuro y realice una versión soft y comercial de ellos. Pero, parece ser que así lo interpretan en ocasiones, y ahora encontramos un último ejemplo de este proceso de arqueología: Steven Spielberg llevará a la televisión el Napoleón de Stanley Kubrick. Ese Napoleón por el que tanto luchó el meticuloso director, y que se ha convertido en mito por su imposible realidad.

stanley kubrick

Kubrick soñó con llevar la vida del emperador Napoleón desde 1961, fecha de la que data el guión que llegó a escribir sobre la figura del héroe, exactamente después de realizar una de sus obras mas épicas, Spartacus (Espartaco). Para poder construir el personaje y el guión, Kubrick pasó más de dos años de investigación sobre la época histórica y su biografía. Afirma que leyó más de 500 libros sobre su vida (algo verosímil en el caso del perfeccionista Kubrick). Pero la etapa de mayor etapa de investigación se dio a finales de los años sesenta, y de ese trabajo hemos heredado unas 15000 fotografías de localizaciones, dispersas por toda Europa, entre Francia, Reino Unido y Rumanía. De hecho, incluso contactó con el ejército de Rumanía para que le cediesen 40000 soldados y 10000 jinetes para la filmación de escenas de batalla. En conversaciones íntimas, Kubrick reveló que deseaba contar con David Hemmings para encarnar la figura de Napoleón, y con Audrey Hepburn para interpretar a Josephine.

Pero este proyecto se convirtió en una utopía a causa de la ambición de Kubrick en su realización. Debido a la desmesura de su producción, fue rechazado por los estudios Metro Goldwyn Mayer y United Artist, de modo que el Napoleón de Kubrick quedó como otro proyecto maldito, como un cine potencial no actualizado, que descansa en la imaginación y creatividad de los fans del director. Toda esta investigación quedó, sin duda, como preludio para otro de sus grandes films, Barry Lindon, ubicado unos años antes de las guerras napoleónicas en el tiempo, pues el relato finaliza en 1789, de modo que el conocimiento histórico de Kubrick quedó volcado en un proyecto posterior.

En los últimos años, el guión de Napoleón ha ganado popularidad, pues tras la muerte de Kubrick se descubrieron los papeles que le obsesionaron durante años en la proyección del personaje, y recientemente, la editorial Taschen ha publicado la investigación completa, en una edición de 10 volúmenes y apenas 1000 tiradas; aunque el guión se puede encontrar en una edición reducida. De este modo, todo curioso puede acercarse a una de las obsesiones frustradas del director. De ahí que el anuncio de que Steven Spielberg llevará a la televisión el Napoleón de Stanley Kubrick no sorprenda excesivamente, pues seguramente todo este revuelo en torno a la obra potencial.

Y no sorprende por ser el propio Stanley Kubrick quien esté detrás de este nuevo impulso, tal y como ha señalado en una entrevista a Canal +, aunque ha afirmado que lo está realizando en colaboración con la familia, tratando de ser fiel al boceto original. Y es que si el Napoleón es una obra frustrada de Kubrick, Spielberg es en cierto modo un Kubrick frustrado, pues el inglés se ha erigido en uno de sus cineastas de cabecera, al que pretende emular en vano, pues media una gran distancia estética e intelectual. No es la primera vez que revisita una obra frustrada de Kubrick, pues Spielberg dirigó A.I. Artificial Intelligence (Inteligencia Artificial), basado en la obra Supertoys Last All Summer Long y un proyecto largamente deseado por Stanley kubrick.

A.I.

Seguramente, a Kubrick le interesase el proyecto por el análisis sobre las relaciones entre el humano y la máquina, un tema ya indagado en 2001: A Space Odyssey (2001: una Odisea del Espacio), y donde invierte la relación entre los términos: es el robot más humano que el propio humano al final, pues HAL desarrolla al final más emociones que el ser humano, quien a causa de la tecnología y la incomunicación, ha quedado mecanizado, con las emociones desterradas. Así, en A.I. podía indagar en uno de los discursos más potentes que encontramos en 2001: A Space Odyssey, y que Spielberg trató de desarrollar en A.I., aunque sin llegar a la profundidad del maestro Kubrick, y como siempre, cayendo en el melodrama que le caracteriza. Veremos cómo se enfrenta al Napoleón, del que ha afirmado que realizará una miniserie, aunque todavía no ha concretado si en figura de director o de productor.

Napoleón, figura histórica pero también mito en el imaginario colectivo, es un personaje revisitado constantemente por las artes, tanto la literatura como el cine. En el cine y en la televisión ha conocido más de 444 apariciones, y si ha de afirmarse una obra que hace justicia a su figura es el Napoleón de Abel Gance, un film realizado en 1928, en las postrimerías del cine mudo, y centrado en la vida del emperador desde su infancia hasta 1796. Se trataba de un proyecto que pretendía ser una serie de seis films sobre el personaje, nunca realizados, y donde Gance crea una visión idealista y romántica del héroe, desde la admiración. Gance introduce grandes innovaciones en la posición de la cámara: hay una escena de persecución con la cámara ubicada a lomos de un caballo; la secuencia inicial fue filmada con cámara en mano, y en una disputa dialéctica la ubicó en un péndulo, que impulsaba su movimiento continuo de viaje y retorno. Pero lo más radical fue su sistema de proyección: el climax del film iba a ser mostrado mediante tres pantallas, en una especie de sistema panorámico que él denominó Polyvision. Pero en el cine sonoro, ha faltado un Napoleón que pueda denominarse definitivo, de ahí el anhelo de Kubrick por realizar su obra, y el mito construido en torno a su frustración. Veremos qué papel desempeña Spielberg en la recuperación del proyecto fallido.