La censura en Irán: los casos de Argo y Jafar Panahi

Irán es, sin duda, uno de los focos de cine más relevantes del panorama contemporáneo: en este país se producen más de 100 películas anuales y han emergido directores clave que han impulsado avances en el lenguaje cinematográfico, como Abbas Kiarostami. Pero, a la vez, es un país sometido a un fuerte instrumento de censura centralizado, donde todo el cine depende en gran medida del dinero público para su realización. Así, Irán es el perfecto ejemplo del funcionamiento de un tipo de censura que emerge desde el propio Estado, y que en ocasiones resulta sorprendente por su carácter patético, por la falta de sutileza de los métodos. Aquí realizo un breve recorrido por los mecanismos de censura en Irán, con especial atención a los esperpénticos casos de Argo y Pardé, de Jafar Panahi.

close-up, de Abbas Kiarostami

Mecanismos de censura

El cine iraní depende directamente del dinero público, pues la escasez de salas en el país impide que la recaudación directa sirva como motor para la industria cinematográfica privada. Pero para acceder a los cauces de financiación, hay que seguir un largo proceso: es preciso solicitar la ayuda a la CIMA, sociedad de producción televisiva, y FARABI, fundación cinematográfica semigubernamental, que otorgan las ayudas según los valores morales que emanan del guión. Así, la censura en Irán indirecta está, ya, en la fase de pre-producción, y afecta a la elección de temas del guionista y del director a representar en la pantalla.

Pero los obstáculos no finalizan en el acceso a la subvención, pues hay varias fases de control y observación del proyecto antes de llegar a salas. El guión pasa, en primer lugar, por la Comisión de Control del Ministerio de la Cultura y de Guía Islámica, que lee los guiones para evitar que se filtren discursos inmorales. En segundo lugar, antes de la proyección, la Comisión de Control visiona el film para permitir su llegada a las salas. Y, finalmente, el pueblo tiene la última voz, pues numerosas organizaciones religiosas generan presión una vez estrenada en cines si consideran su contenido inmoral, de modo que el Estado puede actuar a posteriori, mediante la censura tras el estreno. Así, el cine puede devenir un arma propagandística.

nader  y simin

Pero todos estos cauces han estimulado la creatividad de los realizadores iraníes, y mediante sutiles discursos han logrado realizar críticas veladas al régimen de Ahmadineyad, presente en el poder desde 2005. De hecho, hay críticas políticas que se cuelan en el cine ante la obsesión del censor por los contenidos sexuales, una obsesión ratificada por algunas leyes del país: los productores de cine pornográfico son condenados a muerte, lo que ha producido, como es de observar, una desaparición radical de tal tipo de cine, aunque por porno se refiere a cualquier imagen que muestre las partes íntimas del cuerpo humano. Pero estos mecanismos se complementan con otros instrumentos adicionales, y la descripción de la censura en Irán en su concreción en casos individuales puede ofrecer un mejor retrato de este modo de influencia del Estado en el cine.

Jafar Panahi y Pardé

Jafar Panahi fue encarcelado durante 88 días en 2009, tras ser detenido de forma súbita y sin causas justificadas, aunque subyacen como motivos el cine combativo que realiza, donde retrata la situación de la mujer en el país (como en El círculo o en Offside, sobre las mujeres que no pueden acceder a los campos de fútbol) y censurado casi sistemáticamente en el país; y por apoyar al opositor de Mahmud Ahmadineyad, Mir Hossein Musavi. Tras varias cartas firmadas por directores internacionales para soliticar su liberación, 10 días de huelga de hambre y las presiones de ONG´s internacionales, logró obtener la libertad condicional el 25 de mayo de ese año a través del pago de una cuantiosa fianza (que asciende a 250.000 euros). Pero el 10 de diciembre de ese año, fue condenado a 6 años de prisión y a 20 años de inhabilitación de realizar cine, viajar al extranjero y conceder entrevistas, si bien se ha logrado sustituir la prisión por el arresto domiciliario.

Jafar Panahi

Sin embargo, las cortapisas del Estado no pueden frenar la creatividad, pues Panahi ha continuado con la realización de films de forma clandestina. E Irán se queda absorto ante la capacidad de Jafar Panahi de seguir con su carrera cinematográfica durante su arresto domiciliario, a través de colaboraciones que trascienden la frontera de las rejas a las que está sometido. En 2011 logró filtrar a festivales europeos el documental This is not a film, que salió de forma secreta del país a través de un pendrive. Y en el pasado festival de Berlín, Panahi presentó una nueva obra, Pardé, ganadora del Premio al mejor guión, y filmada de forma clandestina junto con el realizador Kambozia Partovi.

En una estructura laberíntica, Panahi pone en escena esa ansiedad causada por la ausencia de libertad en su país, y se centra en un director que rueda un film sobre un hombre perseguido. Así, un perseguido y encarcelado que se centra en un director perseguido y con temor hacia los efectos de la censura iraní, y que a su vez se centra en un personaje perseguido por el sistema. De este modo, un juego de muñecas rusas, donde todas las capas sufren la persecución y el miedo, y donde el único capaz de desenvolverlas es el espectador, desde fuera hacia dentro, mientras que el Estado recorre el camino inverso, desde dentro hacia fuera, desde la obra hacia el director, al que elimina la libertad creativa.

Tras la victoria en la Berlinale, las consecuencias no se han hecho esperar. Irán ha anunciado la imposición de penas más fuertes sobre Panahi, y el director de la Organización Nacional de Cine, Javad Shamaqdari, firmó un informe que censuraba la actuación del director:

Todo el mundo sabe que se necesita una licencia para hacer películas en nuestro país y para enviarlas al extranjero, y si bien algunos han ignorado estos requisitos, se trata de una ofensa que la República Islámica ha tratado hasta ahora con paciencia

Finalmente, las consecuencias no se han hecho esperar, y el co-director Kamboziya Partovi y la actriz que participa en el film Maryam Moghadam han sufrido la confiscación del pasaporte, tras desplazarse a Berlín a presentar el film. Así se les impide abandonar el Estado, cercenando sus posibilidades de realizar cine fuera del país.

Críticas de Argo

Este caso se refire a la censura del cine extranjero, no del cine nacional. Y es que Irán se revela contra Argo, la obra de Ben Affleck que obtuvo el Oscar a mejor película, prohibida en el país, aunque se cuela en las calles a través del DVD pirata. El film narra el falso rodaje que inventó la CIA en 1979 para poder recuperar varios rehenes estadounidenses retenidos en Irán tras la revolución islámica. Y la agencia iraní FARS, afiliada a la Guardia Revolucionaria, ha señalado que se trata de "una película antiiraní", producida por "una empresa sionista", en referencia a los estudios de la Warner Bros. De hecho, debido a la victoria de Argo y a la entrega de Michelle Obama del premio a la mejor película, la televisión ha calificado la gala como "la más política de todos los tiempos".

Aunque sin duda, el culmen de la escasez de sutilidad se produjo en la emisión de los Oscar, pues la cadena decidió censurar el vestido escotado que Michelle Obama mostraba desde la Casablanca. A través de un photoshop, reconstruyeron el vestido y subieron su corte hasta el cuello, casi ahogándola con las telas. La censura en Irán de imágenes es bastante habitual, siempre con el fin de suprimir instantáneas que son interpretadas como inmorales para la sociedad.

michelle obama

Y es cierto que Argo muestra una idea estereotipada de los iraníes, a los que retrata como poseídos por la furia revolucionaria; y también hay un ensalzamiento del papel de la CIA y del gobierno demócrata en la operación, llegando a obviar en le representación de la historia la muerte de varios soldados en el rescate del resto de rehenes. Así, es un film incoherente históricamente. Pero lo último que podría afirmarse es que sea un film propagandístico, de hecho, el deseo de Affleck es criticar la boda entre CIA y Hollywood (aunque no consigue imprimir tal discurso en el film). Aún así, las últimas noticias que llegan es el deseo de Irán de iniciar acciones contra el film, aunque todavía no se han decantado por la forma de ejecutarlas.

fuentes: Mundo-geo