Fernando Trueba incendia la red: estoy en contra de la imbecilidad

Unas declaraciones de Fernando Trueba incendiaban este fin de semana la red. El ganador de un Oscar por Belle epoque presentaba en Praga su última película, El artista y la modelo, que se fuera sin Goya de la última edición de los premios de la academia del cine español, aunque le diera el premio a la mejor dirección en San Sebastián. Y no escatimaba en exabruptos para referirse a un tipo de cine que él no hace, pero que gusta mucho al público contemporáneo. Motivo por el que estoy hablando de Trueba, porque ya dejé constancia de lo poco que me gustó su película, aunque siempre había defendido y reconocido la labor que había detrás de ella.

Fernando Trueba en el rodaje de El artista y la modelo

El arte debe ser humilde. Muy a menudo está esclavizado por el dinero. Pero yo quiero hablar de arte como hacer, como algo que se hace con las manos manchadas de color o tierra. Ahora es muy conceptual, y yo quiero volver a cuando era material y se podía tocar. (…) Yo ya estoy en contra de la imbecilidad. Tengo 58 años y no puedo soportar que sigan existiendo James Bond y Spiderman, y otros gilipollas de su calibre.

¡Wow! Empezamos por humildad y terminamos con gilipollas. Humildad habría sido entender que lo que haga uno no tiene por qué ser del gusto de todos, o que aquello que lo que hacen los demás, no esta exento de ser interesante, aunque a uno no le guste. A un servidor, por ejemplo, no le entusiasman todas las películas de superhéroes que se hacen, detesto The Avengers, pero disfruto con la saga de X-men o la de Batman que dirigía Christopher Nolan -a pesar de que no sea un cineasta que me suela gustar-, así como con casi todas y cada una de las películas de James Bond, -incluso con las mediocres. ¿Quiere eso decir que soy imbécil? ¿O se está usted refiriendo a los que hacen ese tipo de cine? Sinceramente, tan patético me parece lo uno como lo otro. Luego se quejará cuando criticamos sus películas, pero es que nos lo pone usted en bandeja para recordarle títulos como Sal gorda, Two Much o El baile de la victoria, algunos de sus más sonados bodrios.

¿Qué les pasa a estos cineastas que se vuelven neuróticos después de ganar un Oscar? ¿No les parece que tanto José Luis Garci, como Tureba y Pedro Almodóvar -fíjate tú que no es el caso de Alejandro Amenábar- parecen vivir en un estado permanente de hostilidad hacia el espectador? Entiendo que lleven mal que sus películas no gusten tanto como ellos hubieran deseado, pero no les importaría tanto si verdaderamente estuvieran simplemente expresando un punto de vista, expresándose a través del cine como aseguran, y no pendientes de la taquilla, que es lo que verdaderamente parece preocuparles. Quizás cuando me invitaron al programa de Radio3, El Séptimo Vicio, para discutir sobre El artista y la modelo, no debiera haber sido tan correcto y considerado. Quizás no lo fui, no me acuerdo, pero seguro que la próxima vez que vea una película de Fernando Trueba, lo seré mucho menos. Al menos tendré la tentación, pero prometo no dejarme llevar. No quisiera yo tropezar en la misma piedra que Fernando Trueba, que aunque él piense que yo pueda ser un imbécil, estoy seguro de que él no lo es, pero bastante torpe y (por derecho propio) prepotente, desde luego que lo es. Qué opinas tú, ¿eres imbécil o te gustan las películas de Fernando Trueba?