Searching for Sugar Man: a la búsqueda del mito

La historia oficial de la música oculta numerosas cavernas, en las que se esconden pequeñas presencias, notas insospechadas, que fueron olvidadas y los musicólogos recuperan. La crítica de Searching for Sugar Man, el documental ganador del Oscar 2013, está dirigida hacia este injusto olvido, y la obra nace como un documental musical que pretende recuperar y dar a conocer el arte de Sixto Rodríguez, célebre cantautor de finales de los años sesenta y principios de los setenta sepultado por las arenas del tiempo, a causa de su escaso éxito en EEUU durante su vida. Su triunfo quedó confinado a Sudáfrica, y desde allí, el director del film, el sueco Malik Bendjelloul, inicia la pesquisa sobre su héroe musical.

Searching for Sugar Man

Sixto Rodríguez es un personaje sobre el que se ha erigido todo un mito, un mito a causa de su ausencia, de su desaparición de la opinión pública. Y es destacable el movimiento que pone en marcha Searching for Sugar Man de desmitificación del personaje, pues deshace el aura generada en torno a él. Aunque en último término impulsa una remitificación del personaje, ya desde un conocimiento directo, no desde el fallo informativo.

El documental se enhebra en torno a una búsqueda (“searching”), en torno a un vacío simbólico a colmar, que genera una necesidad de encuentro con el desaparecido, para poder dotar de materia a la ausencia. Y la mayor virtud del documental es su construcción narrativa en torno a la intriga. Porque en primer término, el metraje no es un biopic sobre la vida de Sixto Rodríguez, sino un documental sobre la investigación en torno a su trayectoria musical, que nos pone en la piel del musicólogo. Nosotros sabemos lo que sabe el investigador-director, así que asistimos siempre a la parcialidad del conocimiento.

sugar man

Y tras descubrir la existencia de Sugar Man, el documental vive un punto de inflexión respecto de su forma fílmica. Si en la primera mitad asistimos a una investigación, en la segunda ya asistimos a un biopic, pero un biopic que ensalza el aspecto emocional del personaje. Si algo caracteriza al documental es su facultad para despertar emociones, ante la injusticia cometida: Sixto Rodríguez abandona la música por la ausencia de éxito en EEUU, mientras en Sudáfrica, su música es un himno de protesta. Así, este documental pretende erigirse como una especie de justicia poética, como una forma de restaurar la figura de Sixto Rodríguez en la memoria colectiva. La crítica de Searching for Sugar Man se enfoca al olvido histórico, haciendo efectivo así el verso de Benedetti, “el olvido está lleno de memoria”.

El film mantiene una constante tensión entre el clasicismo documental, fundado en la presentación ordenada de la vida de Sixto, y la forma moderna, basada en la investigación periodística. Pero finalmente, domina el clasicismo, por lo que el espectador no debe generar expectativas respecto a su experimentación formal: es una obra que emociona por la historia que narra, y también por la intriga que genera respecto a la figura, pero finalmente está construido mediante el sistema de entrevistas-imágenes de archivo.

El magnetismo del metraje emana del centro simbólico de la búsqueda, del personaje Sugar Man, pues su personalidad es absorbente y su música se adhiere como una nueva adicción: es imposible negar el valor estético de sus letras, en tensión entre el realismo y el lirismo. Pero el documental no se sostiene por su propia construcción estética, y necesitaría un mayor juego entre la ficción y la realidad, la apariencia y la verdad para poder permanecer como una obra mayor del documental. Aún así, es una obra emocionante e ineludible para los amantes de la música.

3 estrellas