Cine Imprescindible: Doctor Zhivago

Del delicado cine hongkonés de Wong Kar-Wai a una de las mayores superproducciones de la historia del cine, producida por el omnipresente Carlo Ponti y dirigida por David Lean en 1965: Doctor Zhivago es la protagonista de esta entrega de Cine Imprescindible.

Cartel de Doctor Zhivago (1965), de David Lean

Basada en la novela de Boris Pasternak, que fue publicada en 1957 en el extranjero debido a la censura del régimen de Jruschov, Doctor Zhivago es, por encima de todo, un drama épico con aderezo romántico que transcurre en el convulso período histórico de la Revolución bolchevique en la Rusia zarista.

Para alguien nacido en mi generación, las películas con apertura e intermedio, como Doctor Zhivago, tienen incluso un toque de exotismo. Además de ofrecer al espectador la maravillosa oportunidad de abandonar la sala a mitad de la película sin ser visto (en cuántas de las películas recientes de interminable metraje hubiese deseado usar el intermedio para poner punto y final a mi visionado). Doctor Zhivago no incita al espectador, sin embargo, a llevar a cabo actos tan obscenos (para mí, no hay nada más ofensivo que abandonar la sala de cine a mitad de película, aunque en muchos casos resulte casi necesario para la salud). La adaptación al cine de la novela de Pasternak dirigida por Lean, maestro de las grandes superproducciones de la época como Lawrence de Arabia (en la que ya contó con la presencia de Omar Sharif), no es una película prolongada de manera artificial, sino que ofrece una narración al espectador lo suficientemente compleja e interesante como para mantener el interés a lo largo de sus 197 minutos.

Alec Guinness and Rita Tushingham en Doctor Zhivago (1965)

El film comienza con una búsqueda: la emprendida por parte de Yevgraf Andreievich Zhivago para encontrar a la hija de Yuri Zhivago, su hermano y de la musa de sus poemas, Lara Antipova (interpretada por una bellísima Julie Christie). Una búsqueda que emplea el flashback como recurso para la narración de la historia del Doctor Zhivago, así como de todos aquellos personajes que tuvieron una especial relevancia en su vida. Entre ellos, aunque como en toda novela rusa la cantidad de personajes sea imposible de recordar (a pesar de la necesaria reducción de personajes en su adaptación al cine), quienes cobran una mayor importancia son los dos amores de su vida: Lara y Tonya. Lara y Tonya, interpretadas por Julie Christie (una de esas mujeres que mejoran con los años, no sólo físicamente, sino también como actriz) y una jovencísima Geraldine Chaplin, respectivamente, son los pilares sobre los que se sostiene esta narración, en la que el Doctor Zhivago parece actuar fundamentalmente como hilo conductor del relato.

Mientras que el personaje de Lara adquiere un mayor peso argumental en la historia, la adorable Geraldine Chaplin (que, a pesar de estar fantástica, no tenía aún la fuerza interpretativa que la madurez le ha dado) interpreta al personaje capaz de hacer al espectador plantearse la moralidad del personaje de Zhivago, perfilado, por otra parte, como un personaje justo y entregado a la causa humana más que a cualquier causa política.

Una jovencísima y bellísima Geraldine Chaplin en Doctor Zhivago (1965)

A pesar de que el argumento romántico tiene una fuerte presencia a lo largo del film, bien es cierto que el contexto político y las propias características del paisaje se convierten, como en todo relato épico, en un personaje más de la historia. En mi primer visionado adolescente de este film, me sentí maravillada por las imágenes de la estepa rusa que se mostraban en la película, hasta que tiempo después, cuál fue mi sorpresa, descubrí que Doctor Zhivago se había rodado mayoritariamente en España (debido a la imposibilidad de rodar en Rusia dada la represión del gobierno del país contra todo aquello que pudiese oler mínimamente a anticomunismo), fundamentalmente en la Comunidad de Madrid y Soria. A partir de ese momento aumentó mi fe en la magia del cine, capaz de hacerme creer que el paisaje de mi país era el de Siberia, pero al mismo tiempo fui consciente de la capacidad de engaño, llamémoslo de otra forma, de ilusión que posee la séptima de las artes.

Acusada de contener una fuerte carga ideológica anticomunista (no hay que olvidar que este film fue realizado en Estados Unidos en plena Guerra Fría), Doctor Zhivago fue censurada por el gobierno de Jruschov, como ya lo había sido la propia novela de Boris Pasternak, quien vivió perseguido durante toda su vida por ser considerado el poeta disidente del régimen. Sin embargo, la crítica de Pasternak no va dirigida al comunismo, sino más bien a la pérdida del individualismo impuesta por el partido y que el Doctor Zhivago mantiene gracias a la poesía. A lo largo del film, Zhivago es fiel a sus ideales y no abandona su idea del amor verdadero, el que siente por Lara, en comparación por el amor fraternal que profesa a su esposa Tonya, aunque ello le lleve a transgredir su propia moralidad. El personaje de Lara Antipova representa, por tanto, la libertad y su historia de amor se convierte en la búsqueda incesante de la felicidad cuando todo a su alrededor se derrumba.

Julie Christie en Doctor Zhivago (1965)

La verdadera búsqueda de este film es la búsqueda del individuo, del Doctor Zhivago, del hombre y sus sentimientos detrás de la ideología política. Así, esta historia no es tanto una película anticomunista (aunque fuese empleada con estos fines por parte de la industria de Hollywood) como un relato humano sobre la crisis del individualismo y sobre un amor dramático que es capaz de superar las fronteras del tiempo y el espacio. Y es precisamente ese mensaje el que convierte a esta película, poseedora de otras muchas cualidades, en uno de los imprescindibles del cine.

P.D.: Nadie podrá olvidar, una vez escuchado por primera vez, el emblemático tema que compone la banda sonora de esta película, Lara´s theme, compuesto por Maurice Jarre.