Audrey Hepburn: homenaje a la actriz de inolvidable sonrisa

No importa los años que pasen: su recuerdo permanece presente en el imaginario colectivo a través de su deslumbrante imagen pero, sobre todo, gracias a su huella dejada en la Historia del cine. Pero el recuerdo de Audrey Hepburn no es sólo el de un rostro único e inolvidable, o el de una actriz brillante: es también el de un ser humano que supo transmitir sus cualidades a través de una vida llevada con humildad y sencillez a pesar de haber alcanzado gracias a su trabajo como actriz la fama y el reconocimiento mundial.

Audrey Hepburn

El pasado mes de enero se cumplía el 20 aniversario del fallecimiento de Audrey Hepburn. Y pocas cosas nos gustan más en Extracine que las excusas (con fundamento) para hablar de cine y recordar a todos aquellos que han enriquecido con su trabajo el enorme legado cinematográfico histórico que se transmite y transmitirá de generación en generación y en cuya transmisión nosotros tratamos de contribuir en la medida de nuestras posibilidades. Este aniversario es una excusa para rendir homenaje a uno de los rostros más famosos de la Historia del cine.

Para recordar el aura incomparable que desprendía, su imperecedera belleza, su inolvidable sonrisa, qué mejor que hacer un repaso a algunas de las maravillosas interpretaciones que componen su amplio legado cinematográfico, y gracias al cual su elegante y grácil figura permanecerán eternamente vivos.

Audrey Hepburn

Roman Holiday (1953), de William Wyler

Roman Holiday supuso para Audrey el salto a Hollywood, con esta comedia romántica en la que interpreta a una princesa europea que durante su estancia en Roma escapa de palacio para experimentar lo que es vivir sin coronas ni recepciones. En esta su primera aventura fuera de palacio, la joven princesa Ana conoce a un periodista, interpretado por Gregory Peck, que se aprovecha de su inocencia y finge no reconocerla para obtener una exclusiva. Entre ellos surge un amor breve e inesperado que se verá truncado debido a las obligaciones de Ana como princesa. Gracias a esta irresistible historia de amor, Audrey Hepburn se hacía con el Oscar a la Mejor Actriz en 1954, el único de su carrera, cuando contaba tan sólo 24 años. Roman Holiday obtuvo también el Oscar al Mejor Guión Original así como al Mejor Vestuario.

En la prueba de cámara para este film realizada por el equipo de William Wyler, se encuentra un curioso documento visual en el que se muestra a la Audrey más auténtica. Una Audrey que resulta sencillamente irresistible.

Sabrina (1954), Billy Wilder

Basada en la obra teatral de Samuel Taylor y llevada al cine por el maestro de la comedia Billy Wilder, Sabrina es la historia de una joven que se enamora del hombre equivocado: el hijo menor de un hombre rico para quien su padre trabaja como chófer. Para alejarla de su triste situación, Sabrina es enviada a París, donde estudia cocina y regresa años después a casa convertida en una mujer que despierta el interés de David, de quien ella se había enamorado, y también el de su hermano mayor, Linus, interpretado por Humphrey Bogart.

El insulso e innecesario remake realizado en 1995 por Sidney Pollack y protagonizado por Harrison Ford y Julia Ormond es una prueba fehaciente de la presencia insustituible, incomparable, inmejorable de Audrey Hepburn en pantalla.

Audrey Hepburn en Sabrina (1954), dirigida por Billy Wilder

Funny face (1957), de Stanley Donen

Audrey Hepburn y Fred Astaire protagonizan esta comedia romántica dirigida por Stanley Donen, con quien Audrey inició una relación profesional que daría como resultado en el futuro películas inolvidables también mencionadas a continuación. En Funny face, Audrey interpreta a la que podría ser su alter ego en la ficción: una joven que se convierte en modelo de la noche a la mañana debido a su particular e incomparable belleza. París se convierte en el escenario de esta historia de amor que convierte una vez más a Audrey en un ser capaz de humanizar al ser más detestable con su inmensurable dulzura.

Los números musicales interpretados por Fred Astaire y Audrey Hepburn en esta película son deliciosos y de una frescura inigualable. Tras haberse formado como bailarina antes de comenzar su carrera como actriz, en este film Audrey da muestra de su versatilidad como artista y de que en todas las artes destaca por su elegancia y por no perder jamás esa maravillosa sonrisa.

Breakfast at Tiffanny´s (1961), de Blake Edwards

Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffannys (1961)La imagen de Audrey Hepburn en su elegante vestido negro, collar de perlas y gafas de sol desayunando frente al establecimiento de Tiffanny´s en Nueva York es quizá la más recordada de la actriz. Esta libre adaptación cinematográfica de la novela de Truman Capote ofrece una de sus mejores interpretaciones, en la que gracias al personaje de Holly Golightly abandona el rol de joven inocente para convertirse en una mujer de complicado pasado y un presente en el que se gana la vida de manera dudosamente honesta.

A pesar de la elegancia de Holly Golightly, el personaje interpretado (y mitificado) por Audrey, durante todo el film, yo no puedo resistirme a la escena en que al fin podemos ver a la verdadera Holly, sin joyas ni elegantes vestidos, sentada en el alféizar de la ventana y cantando el tema compuesto por Henry Mancini y Johnny Mercer, Moon River, que se hizo con el Oscar a la Mejor Canción Original en 1961.

Paris - When It Sizzles (1964), de Richard Quine

Audrey Hepburn en Paris When It Sizzles (1965), de Richard QuineParis When It Sizzles es una sorpresa para el espectador que, al igual que yo en mi primer visionado, esperaba encontrar en este film una obra menor dentro de la filmografía de Audrey Hepburn.

En esta película, Audrey interpreta a Gabrielle, una joven mecanógrafa contratada por un famoso guionista de Hollywood (interpretado por William Holden) para terminar un guión que, sin embargo, ni siquiera ha empezado. Al tiempo que el personaje de Audrey trata de ayudarle a superar su bloqueo creativo, el film va diluyendo las fronteras entre realidad y ficción a través de escenas que combinan la ficción creada por el guionista y su ayudante con la realidad de los protagonistas de esta película (la metanarracióncomo recurso narrativo se emplea con frecuencia cine actual, en películas como Adaptation de Spike Jonze o Ruby Sparks, de Jonathan Dayton, Valerie Faris, por citar dos de los ejemplos más recientes).

A pesar de no ser una película inolvidable, como puedan serlo otras de las protagonizadas por Audrey Hepburn, ofrece la suficiente dosis de humor y ternura como para que sus casi dos horas de metraje no sean sino un placer para el espectador.

Charade (1963), de Stanley Donen

Este exitoso cocktail de comedia y thriller, aderezado con unas gotas de romance, está protagonizado por la encantadora pareja formada por Cary Grant y Audrey Hepburn. Charade cuenta la historia de Regina (Audrey Hepburn) que, al regreso de sus vacaciones se encuentra con que su marido, del que pensaba divorciarse, ha sido asesinado, dejando una sustancial suma que atrae el interés de tres misteriosos hombres que buscan descubrir a cualquier precio donde se encuentra el dinero. Así, el personaje de Audrey se ve envuelto en una particular historia de espionaje contada en clave de humor. Sin duda, uno de los imprescindibles de Audrey Hepburn, así como de su prolífico director, Stanley Donen. Y también, por qué no, una de mis predilectas en la filmografía de esta inolvidable actriz.

Charade (1963), de Stanley Donen

My Fair Lady (1964), de George Cukor

Este entrañable musical es, sin lugar a dudas, uno de los mejores musicales de la historia del cine, así como una de las mejores interpretaciones de Audrey Hepburn. Adaptación de la obra de Bernard Shaw, My Fair Lady narra el proceso de transformación, fruto de una apuesta realizada por el profesor de fonética Henry Higgins (interpretado por un inmejorable Rex Harrison) con el coronel Hugh Pickelin, de una joven vendedora de violetas de clase baja con horrorosa dicción, Eliza Doolitle (interpretada por Audrey Hepburn), en duquesa en el corto período de seis meses.

El número musical que marca el punto de giro de la historia, en el que se produce el esperado cambio en el personaje de Audrey Hepburn, es quizá uno de los más recordados de este musical y un breve ejemplo de lo maravillosa que es esta película (así como de lo maravillosa que es Audrey haciendo musicales, a pesar de que en este caso en los números musicales su voz fuese doblada por Marni Nixon, quien también se encargó del doblaje de actrices como Deborah Kerr en The King and I o Nathalie Wood en West Side Story).