Un repaso a la carrera de María Asquerino

Maria Asquerino, una de las damas del teatro y el cine español, lanzó en la noche del 26 de febrero el último suspiro al mundo a causa de una enfermedad pulmonar; un suspiro conformado de celuloide y tablas, y ante todo, de historia viva de España, pues ha dedicado más de 70 años a la interpretación, por lo que un repaso a la carrera de María Asquerino, tanto a su filmografía y a su carrera teatral, es un repaso a la historia de España. Si bien es cierto que siempre se decantó por el teatro mas que por el cine, y entre sus papeles se haya el estreno en Madrid de la comedia absurda Eloísa está debajo de un almendro, de Enrique Jardiel Poncela, o La gaviota, de Chejov, en 1981; de hecho, fue Chejov el autor elegido para dictar su despido de los escenarios, en concreto una representación de Tio Vania en 2008. Especial cariño guardaba para Anillos de una dama, una obra de teatro de Antonio Gala, y andaba apenada por no poder recuperarla para las tablas, pues desde hace años que no se representa. Gala, gran amigo de Asquerino, la ha descrito de forma sintética en una declaración:

Era espléndida, muy humilde y confiada.

maria asquerino

Cine de la posguerra

Pero su focalización de la carrera de María Asquerino en el teatro no impide que su nombre sea indisociable de algunos títulos relevantes del cine español, especialmente del producido en la inmediata posguerra. Su primer papel fue en Porque te vi llorar (1941), de Juan de Orduña, una obra de discurso obviamente franquista pero que aborda temas de gran audacia, como una violación de una joven, con la que decide casarse un falangista para salvar su honra. Es interesante el uso que esta obra hace de la naturaleza, con el mar omnipresente, pues hay una sensación de predestinación en cada plano, casi afirmando la imposibilidad de evitar el conflicto bélico que acababa de escindir el país. Durante la década, colaboró en melodramas de corte histórico y propagandístico, como Eugenia de Montijo (1944) o La princesa de los Ursinos (1947) o Agustina de Aragón (1950).

Pero su gran papel en la historia del cine español tuvo lugar en Surcos, de José Antonio Nieves Conde, sin duda el film fundador de la corriente neorrealista desarrollada en España tras el éxito del movimiento en Italia. Un film sobre una familia que se muda del pueblo a la ciudad, en busca del éxito, y ven imposibilitado su progreso a causa de las fuerzas sociales que se imponen sobre el sujeto. Así, un film que muestra la inserción y el conflicto del individuo con el medio socio-histórico, la ciudad de la posguerra, a través de una serie de personajes arquetípicos que muestran la crudeza de la ciudad capitalista en distintos ámbitos, trabajo, hogar, ocio, etc. Y Maria Asquerino encarna a Pili, una mujer fatigada y resignada ya ante la imposibilidad de encontrar un hombre.

Durante el resto del franquismo, participó en películas de calidad menor pero de gran éxito de público, como La tonta del bote, con Lina Morgan, pero en realidad, centró su carrera en el teatro durante esos años. No obstante, en la dictadura siempre encarnó el papel de una mujer fuerte, crítica y combativa con el régimen desde su interior, de forma sutil, gracias sobre todo a la construcción de un personaje de aires de femme fatale, que podía subvertir las convenciones mediante la reivindicación de una conducta libre y de la feminidad. La siguiente imagen, procedente de Surcos, con el cigarro reposando en los labios, es simbólica de la liberación que su figura representaba en el seno del franquismo.

surcos

Democracia

Fue tras la llegada de la democracia cuando su nombre volvió a irrumpir en algunas producciones fundamentales del cine español reciente. O no tan español, pues el Buñuel afrancesado la llamó para participar en su último film y el canto de cisne de su filmografía, Cet obscur objet du désir (Ese oscuro objeto del deseo), donde enncontró un motivo para materializar la obsesión que surcó todo su trabajo: utilizó a dos actrices para interpretar a la misma mujer, Conchita. De este modo, logró señalar la escisión de su ideal de mujer entre la madre y la puta, le maman et la putain, a través de la participación de las actrices Carole Bouquet y Ángela Molina. María Asquerino interpretaría a la madre de Conchita, Encarnación.

Fernando Fernán Gómez la dirigiría en tres de sus realizaciones, Mambrú se fue a la guerra (1986), El mar y el tiempo (1989) y Fuera de juego (1991). Por El mar y el tiempo, Asquerino obtuvo el Goya a la mejor actriz de reparto, mientras que Rafaela Aparicio fue premiada por el mismo film con el Goya a mejor actriz principal. También colaboraría con Agustín Díaz Yanes en Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (1995), con Alex de la Iglesia en La Comunidad (2000) y con José Luis Garci en Tiovivo c. 1950 (2004). Su última aparición en la gran pantalla tendrá lugar en Pagafantas, de Borja Cobeaga, en 2009, año en que recibió la Medalla de Oro del Mérito de las Bellas Artes.