Premios Oscar 2013: los guiones adaptados nominados

Más allá de la elaboración de guiones originales, está claro que la adaptación de obras literarias al cine es uno de los fundamentos del cine de Hollywood, ya desde sus primeras andaduras. Y, en los últimos años, el origen de estas adaptaciones se ha diversificado: ya no sólo es la literatura, sino también el cómic (que, en el fondo, es y no es literatura), y últimamente los videojuegos. No obstante, los guiones adaptados nominados al Oscar suelen reflejar, más que nada, los trasvases de novela a cine, aunque entre los guiones adaptados nominados al Oscar 2013 encontramos alguna diferente fuente del relato, como artículos o biografías:

argo, ben affleck

Argo

Argo constituye una excepción en la categoría, pues el guionista del film, Chris Terrio, se ha basado en un artículo que analiza esta expedición de la CIA a Irán para salvar a 6 rehenes que se encuentran enclaustrados en la embajada canadiense. Para ello, la CIA fabula un rodaje ficticio de un film de ciencia ficción, que tiene referencias estéticas a Star Wars, para poder trasladar los rehenes a EEUU sin levantar sospechas. Y para sostener este relato, Chris Terrio ha elaborado tres líneas narrativas. Por un lado, está el thriller, que funciona a la perfección y en el que Affleck pretende imprimir una estética semidocumental; en segundo lugar, la comedia, que logra imprimir un tono ligero y divertido, aunque dispone de un desequilibrio, pues mientras Alan Arkin mantiene la comicidad, John Goodman desempeña un papel y una interpretación muy livianas; y, en tercer lugar, el drama, sin duda el pozo de la película. Principalmente, porque está plagado de estereotipos que apenas se desarrollan (el padre ausente por el trabajo, sólo faltaba un partido de béisbol de por medio), pero también porque el peso dramático cae sobre un actor que dispone de menos movilidad que una escultura de la Grecia Arcaica, Ben Affleck.

Es un guión solvente, por lograr conciliar estas tres capas, aunque sin duda mantiene elipsis que constituye, en mi opinión, atentados contra la ética en la representación: el guión elude nombrar la muerte de algunos soldados estadounidenses en el rescate del resto de rehenes, por lo que realiza un retrato parcial de la historia. Así, es un guión correcto pero fundado en el olvido y en el ensalzamiento de los mecanismos de la CIA, pues la crítica que Affleck ha pretendido insuflar, sobre la boda entre Hollywood y la CIA, no emana en el guión.

Lincoln

Lincoln es una adaptación de una biografía de la historiadora Doris Kearns Goodwin, y logra mantener, en cada frase, la épica que pretende imprimir Steven Spielberg en su retrato del presidente mejor considerado de la historia de EEUU. Todo en el guión y en el personaje de Daniel-Day Lewis se mueve con la misma parsimonia y lentitud que en el s. XIX. Un punto fuerte del guión es la capacidad de trasladarnos al paradigma mental de una época, pues reproduce los discursos de cada político con la retórica de entonces, sin realizar concesiones al espectador, y también es preciso ensalzar su precisión en el relato de los acontecimientos que giran en torno a la aprobación de la Decimo tercera enmienda. Ahora bien, quizá adolece de un exceso de retórica en ocasiones y una falta de emotividad, hasta el punto de asimilarse más a una clase de historia que a un film, aunque queda equilibrado por la magnífica fotografía e iluminación, y por la esposa del presidente, el único personaje que parece tener un conflicto más allá de la política. Asimismo, es una obra demasiado especializada, y es preciso un conocimiento de la historia de EEUU para poder captar cada idea y cada personaje.

Life of Pi

Para mí, esta adaptación de Ang Lee de la novela de Yann Martel, y guionizada por David Magee, es una agradable sorpresa dentro de los Oscar. Life of Pi es, como Argo o Zero Dark Thirty, tres películas en una: en primer lugar, una novela o película de aprendizaje, que sigue los pasos del protagonista en su infancia y en la definición de su fe, optando por una visión perspectivista de la religión; en segundo lugar, un film fantástico, el viaje en barca con el tigre que es un viaje de autoconocimiento; y en tercer lugar, una obra dentro de la obra, una conversación en presente sobre un pasado que se reinterpreta, y que genera marcas de ambiguedad en el discurso, afirmando la necesidad de ficcionalizar la vida real ante la existencia de elementos traumáticos difíciles de simbolizar. Es esta tercera capa, que permite un giro narrativo insospechado, lo que revela una

Beasts of the Southern Wild

De entre los guiones adaptados nominados al Oscar, Beasts of the Southern Wild es el film que muestra una mayor originalidad: cada motivo narrativo me resulta absolutamente novedoso, soy incapaz de encontrar referentes pasados que enmarquen esta pequeña obra independiente en una tradición. El film está narrado desde el punto de vista de una niña de 9 años, que debe asimilar unas duras condiciones familiares, con un padre enfermo y algo despótico, y una situación ecológica que anuncia un diluvio que acabará con la vida tal y como se conocía en la isla. Pero pronto toda la realidad aparece filtrada por su imaginación, de modo que dentro del relato se insertan elementos de fantasía que imprimen una ambigüedad radical a la imagen: no hay certezas, sino sensaciones. Además, el guión está construido mediante frases de tono naïf, imitando el fluir de la conciencia de una niña, lo que genera un encanto que convierte a la materia verbal en una delicia.

Silver Linings Playbook

Silver Linings Playbook (El lado bueno de las cosas) es una adaptación de una novela de Matthew Quick, y desde sus inicios parece pretender una deconstrucción de los estereotipos que fundan la comedia romántica. Para ello, se inserta la historia en un contexto dramático, pues los dos personajes principales tienen tendencia a la depresión, y ese estado permite crear situaciones originales, como la cena en la que se conocen: su primer intercambio de palabras versa sobre los antidepresivos que toman. Pero el problema es que esta originalidad de los personajes termina siendo invadida por la trama romántica, hasta anular toda frescura: la comedia dramática termina en una comedia de enredo romántica que rompe la peculiaridad de las personalidades, y ahoga el film en la última fase.