El origen del cine no está en el paleolítico, su precedente sí podría ser

Algunos deben de pensar que han descubierto lo listos y originales que son cuando afirman que el cine surgió en el paleolítico. Una afirmación, a mi modo de ver, harto desproporcionada. Otra cuestión sería que hablaran de los precedentes del cinematógrafo. Pero no, el arqueólogo y cineasta Marc Azéma afirmaba en un ciclo de conferencias que el cine "surgió en el paleolítico". No voy a discutir con él que las pinturas rupestres constituyan una forma de expresión artística en si misma, pero permítanme encontrar su afirmación excesiva y exagerada.

Pinturas rupestres o precedentes del cine en el paleolítico

Él mismo y todos los que le escucharon debieron pensar que, siendo francés, debía tener toda la razón del mundo. Pues no. Como suele pasar, otro teórico mucho más prudente y coherente establecía la relación entre las pinturas de las cuevas de Altamira y lo que sin duda podemos denominar como un precedente del cinematógrafo, que no su origen. Y no es otro que el prestigioso teórico e historiador de cine, Román Gubern, que en las primeras páginas de su Historia del cine publicada por Lumen, ya establece la vocación cinematográfica de la imagen pintada de un jabalí con ocho patas. Sin duda los autores de tan primitiva expresión artística no pretendían otra cosa que transmitir que el porcino se encontraba en ese momento en movimiento, estableciéndose como uno de los primeros intentos de reproducir el movimiento de manera virtual.

Historia del cine de Román Gubern

En cualquier caso, la exposición del señor Azéma no se quedaba ahí. En su charla defendía que el arte rupestre no es una forma de expresión estática y repetitiva, sino que la intención de sus artesanos creadores era la de capturar la vida, mostrar figuras que se mueven, corren, saltan y se relacionan en lo que se han dado en llamar "escenas" de la vida cotidiana. Y aquí sí le voy a dar la razón, aunque nuevamente no se trata evidentemente del origen del cine, sino de un precedente de la construcción del relato en la pintura y la escultura gráfica, que no sólo en el cine.

Invito a todos aquellos que estén interesados en los orígenes del cine y en conocer su historia a que le echen un vistazo al extraordinario libro de Román Gubern. Un teórico que escribe la historia como si fuera una novela y que habla del cine como si fuera un apasionante personaje. Una espléndida muestra de literatura cinematográfica obligatoria para todo aquel que se considere auténticamente cinéfilo.

Román Gubern