Premios Oscar 2013: las migajas para las películas en lengua extranjera

Aunque discrepe en la forma en la que Léos Carax arremetía contra la Academia del cine estadounidense, lo cierto es que sí estoy de acuerdo con él en la ironía de esta categoría. Sobre todo cuando en las nominaciones a los premios Oscar 2013, en la categoría de mejor película en lengua extranjera, nos encontramos con un título que no sólo tiene cinco nominaciones, sino que una de ellas también es a la mejor película. Yo entiendo que estamos hablando de un club privado, una asociación más de profesionales audiovisuales, y que es perfectamente lícito que den los premios que consideren a quien les de la gana, pero a veces huelen un poco. Se les ve el plumero. Da la impresión de que, no ya el cine estadounidense sino aquel que no se hace en inglés, no existe para Hollywood. Y esas son medidas comparables a gobiernos dictatoriales, como el español en tiempos de Franco, que prohibía cualquier otra lengua que no fuera la española.

Nominaciones a los premios Oscar 2013 - extranjeras

Amour (Francia, Austria y Alemania)

Con o sin Oscar, la película dirigida por Michael Haneke es, sin duda alguna, la película del año. Premiada en Cannes, tras arrasar en los premios del cine europeo, esta impresionante disección de aquello en lo que se convierte el amor tras una larga convivencia en armonía y felicidad se alzaba con cinco nominaciones en los premios Oscar 2013. Todos ellos merecidos, incluyendo los de Michael Haneke como guionista y director, así como la nominación de Emmanuel Riva como mejor actriz. Pero mucho me temo que alzarse con el premio a la mejor película está fuera de todo pronóstico, siendo la favorita indiscutible en la categoría de la mejor película en lengua extranjera, la francesa.

Michael Haneke ha dado buen ejemplo a lo largo de su filmografía de que los idiomas no marcan en absoluto ninguna frontera. Si rodó Funny Games en alemán, no tuvo ningún problema en volver a hacerla en inglés, navegando el resto de su filmografía entre el francés y el alemán. Merecido tenía ya este premio el año de Das weisse Band - Eine deutsche Kindergeschichte (The White Ribbon), que incomprensiblemente le arrebataba Juan José Campanella con el secreto de sus ojos. Lo cierto es que el año pasado Alejandro González Iñárritu tenía muchas posibilidades con Biutiful, por la que también estaba nominado Javier barden, y el premio se iba para Dinamarca en brazos de Sussane Bier por su Hævnen (In a setter world). Por lo que yo, si fuera Haneke no me confiaría en llevarme nada a casa. De todas maneras, tras su acertado agradecimiento cuando recogía el premio homónimo en los Globos de Oro, no me cabe ninguna duda de que Haneke no espera mucho, o nada, de Hollywood.

No (Chile, Francia y EE.UU.)

La única película en español que ha conseguido colarse entre las cinco películas que compiten por el Oscar en esta categoría ha sido No. Dirigida por Pablo Larraín, se trata de una espléndida película que analiza la campaña de publicidad a favor del NO en el plebiscito convocado por Augusto Pinochet para legitimar su dictadura. La película denuncia, precisamente, el apoyo implícito del gobierno estadounidense hacia el régimen de Pinochet, por lo que no sería descabellado pensar que podrían pagar su deuda moral con un Oscar. A su favor, contar con la presencia de un actor como Gael García Bernal, de sobra conocido para el público estadounidense. Pero este tipo de cuestiones, muchas veces juegan en contra. Es como si no les gustase saber que los actores de sus películas son extranjeros.

En kongelig affaere - A Royal Affair (Dinamarca, Suecia y República Checa)

La película danesa dirigida por Nikolaj Arcel también llega avalada con premios en el festival Internacional de Berlín. Además se trata de una historia de época rodada de una manera clásica, aunque trate de un asunto tan contemporáneo como es la indignación del pueblo sobre sus gobernantes. salvo que aquí estamos en la época de la Ilustración y gobierna un monarca que prefiere aprovecharse de sus privilegios reales, en lugar de afrontar sus responsabilidades como gobernante. A pesar de tener la apariencia de una intriga palaciega, la profundidad del relato y la complejidad de los personajes permite que el discurso sea plenamente vigente en nuestros días. Aparte de todo esto no deja de ser una película fácil de ver, que no aporta gran cosa, en comparación con las propuestas de Haneke y Larraín.

Kon-Tiki (Noruega, Reino Unido y Dinamarca)

Aunque pueda haber encontrado una película como la que nos ofenden los noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg, tan espléndida como entretenida, lo cierto es que es un poco más de lo mismo. Una historia de superación personal emocionante y estimulante, curiosamente con algún que toro punto en común con otra de las películas nominadas este año, Life of Pi, aunque aquí en clave realista. Es posible que a su favor juegue el Oscar que ya tiene el documental homónimo de 1950, dirigido por el propio Thor Heyerdahl, que liderada la expedición a través del océano pacífico desde Perú hasta la Polinesia, demostrando que sus nativos eran de procedencia americana, en lugar de asiática, como se defendía en aquella época. Sí estamos hablando de un auténtico visionario, lo cierto es que Kon-Tiki es una película correcta y entretenida, pero dista muy lejos de ser innovadora. Me pregunto si hubiera recibido la misma atención de haber sido dirigida en los Estados Unidos, donde la misma pareja de cineastas ya había dirigido a Salma Hayek y Penélope Cruz en Bandidas. Lo que está claro que lo hispano les tira a estos noruegos.

Rebelle - War Wiich (Canadá)

Para el final me veo obligado a dejar la única película de esta lista que no he visto. Que quizás pueda ser finalmente la sorpresa de la noche porque, de entrada, ya es una propuesta inusual. De producción canadiense, la película está dirigida por Kim Nguyen, de ascendencia vietnamita. Sin embargo la película ni se desarrolla en Quebec ni en Saigon, sino en un lugar del África subsahariana, en donde una adolescente de 14 años le cuenta al su hijo nonato, la triste historia de su propio secuestro, con sólo 12 años, cuando fue reclutada para el ejército rebelde. Una historia que sobre el papel ya pone los pelos de punta, como para no enternecer a los miembros de la academia.