Idem Paris, último cortometraje de David Lynch

David Lynch abandonó el cine en 2006, tras realizar INLAND EMPIRE en formato video, una compleja y oscura fundada ya no en el desdoblamiento de la subjetividad, como ocurre en Lost Highway y en Mulholland Drive, sino en su multiplicación, una escisión múltiple. Pero su salida del cine, porque según afirmó ya no tenía nada que contar en tal formato, no ha supuesto su estatismo como profesional del cine: en su página web ha desarrollado una intensa labor cinematográfica, donde ha colgado múltiples cortometrajes y desde donde fomenta un proyecto que realiza su hijo y que consiste en un viaje por los rincones de distintos países para preguntar, a la gente de a pie, preguntas sobre su estilo de vida. Y, mientras anuncia un posible proyecto cinematográfico con Laura Dern, una de sus musas y que vimos en Blue Velvet y INLAND EMPIRE, del que apenas se conocen detalles aún, acaba de colgar un nuevo cortometraje en la red, Idem Paris:

Idem Paris es un cortometraje documental sobre el trabajo interno en una empresa de litografías llamada Idem Paris, y ubicada en la ciudad de la luz. En ella, David Lynch imprime litografías de sus obras, y el cortometraje parece ser una declaración de amor, en formato de 7 minutos, hacia el taller, que todavía mantiene una cierta artesanía en su elaboración. Para fomentar este aspecto tradicional de la producción de litografías, Lynch ha recurrido a un blanco y negro y a una cámara de baja calidad, quizá una videocámara. Pretende hacer desaparecer el autor y la subjetividad, filmando únicamente el proceso, acto a acto, de elaboración del producto. Y, en su exaltación de lo mecánico y de lo artificioso, recuerda a los documentales y cortometrajes que encontramos en el cine mudo sobre la ciudad de acero y cristal y sus fábricas, o algunos cortometrajes de Michelangelo Antonioni, como Sette Canne, un vestito, donde retrata el trabajo en una fábrica de tejidos con una voz en off que emula a la del cuento. Pero Lynch suprime voz en off, sólo deja el sonido ambiente, pues el propio proceso debe narrar todo.

Debido al formato documental, es una pieza poco afín a la estética de David Lynch, y de hecho, adolece de falta de fuerza y misterio. No obstante, hay ciertos recursos que recuerdan el estilo del director, como alguna transición que se produce por empañamiento de la imagen y que generan un cierto misterio en el proceso de reproducción técnica del arte. Porque, al fin y al cabo, es la conversión del arte en una copia, algo que realizan en el taller, lo que Lynch está mostrando, y base en la que se funda el cine: la creación de copias desde el original. Y, frente al filósofo Walter Benjamin, que afirma que la reproducción de la obra de arte elimina el aura que dispone, esto es, esa atracción que ejerce sobre el observador a causa de su unicidad, para Lynch, la copia parece ser, también, otra forma de apreciación del arte.

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