Premios Oscar 2013: una gala ¿de la vieja escuela?

La gala de ceremonia de los premios Oscar 2013 transcurrió con una cierta normalidad. A pesar de que los premios estuvieron bastante repartidos, lo cierto es que fue una noche sin grandes sorpresas. Amour se fue con premio, al igual que Silver Linings Playbook y Django Unchained, quizás no tantos como algunos hubiéramos querido, pero al menos no se fueron de vacío. Si la sorpresa eran las cuatro estatuillas que se llevaba Life of Pi, convirtiéndose en la más premiada de la noche, la decepción se la llevaba Beasts of the Southern Wild, que no recibió nada. Lo de Argo y Les Misérables estaba cantado, así como lo de Skyfall, que incluso se fue con un Oscar de más. Quizás algunos encuentren incomprensible el premio para Brave, pero casi todo el mundo celebra el de Searching for Sugar Man. En cualquier caso, sólo queda lugar para la pataleta.

Daniel Day-Lewis, Jennifer Lawrence, Anne Hathaway y Christoph Waltz en la gala de cremonia de los premios Oscar 2013

Lo que ahora toca es comentar todo lo que dio de sí una gala que, en líneas generales, no estuvo mal, pero tampoco estuvo bien del todo, casi en la misma tónica de la última gala de ceremonia de los premios Goya. Y en la misma línea de la última gala de los Globos de Oro, pareciera que el tono nostálgico se hubiera apoderado del espíritu de la que ha sido la 85ª ceremonia de entrega de los premios de la Academia del cine estadounidense. Y de la que paso a comentar los mejores y los peores momentos, a mi parecer.

A favor

Catwoman en un vestido de Prada

Anne Hathaway en la gala de ceremonia de los premios Oscar 2013

Si el año pasado la protagonista fue la pierna de Angelina Jolie, este los han sido los pezones de Anne Hathaway. Ya desde la alfombra roja, la que después sería ganadora del Oscar a la mejor actriz de reparto por Les Misérables, acaparaba toda la atención de Twitter (la cuenta que se creara inmediatamente ya ha sido suspendida) debido al efecto que producía el vestido de Prada que lucía. Que no estaba claro en un principio si es que estaba tan emocionada con la gala que mantenía sus pezones poderosamente empitonados, ¿o era, más bien y como así sería, un efecto óptico producido entre la forma del vestido y la iluminación de esa alfombra roja? Fuera como fuere, seguro que la atención de muchos se centró en ese punto del vestido cuando la actriz subió a recoger su Oscar.

Una Dama y el recuerdo a 007

Uno de los momentos más estimulantes de la gala fue el reconocimiento a la franquicia del agente 007. A algunos podría parecerles un ejercicio promocional, debido a que Skyfall competía por varias estatuillas, pero lo cierto es que la serie de adaptaciones de las novelas de Ian Fleming, cuya primera entrega comenzaba con Dr. No, y que ha llegado a convertirse en todo un legado de los productores Albert R. Broccoli y Harry Saltzman, es una de las series cinematográficas más entrañables que existen. A través de un montaje audiovisual se recordaron a todos y cada uno de los actores que han encarnado a James Bond, para dar paso finalmente a Shirley Bassey, que interpretó el tema Goldfinger. Es posible que la señora ya esté un poco mayor, y que en algún que otro momento, pareciera le fallaban las baterías, pero a todos nos encanta escuchar una canción Bond. Un momento que confirmaba el carácter nostálgico que iba a tener la mayor parte de la gala.

Michael Haneke con un Oscar en la mano

Michael Haneke en la gala de ceremonia de los premios Oscar 2013

Mucha gente tiene una imagen tremendamente tergiversada de Michael Haneke. Sólo porque hace un cine que resulta incomodo, más por las verdades que dice que por otra cosa, algunos tienen la descabellada idea de que el director de filmes como Beny's Video, Funny Games, The Piannist o Das wisse Band - Eine deutsche Kidergeschichte (La cinta blanca), debe ser un enfermo mental. Nada más lejos de la realidad, Haneke es todo un caballero, elegante e inteligente, que sabe estar siempre en su sitio y decir las palabras justas y precisas, en consonancia con su cine. Me encanta que se paseara por la alfombra roja con su traductor francés, negándose a hablar en inglés. Desconozco si se debe a que estaba nominado por una película en lengua extranjera, pero me encanta esa actitud reivindicativa. Lo mismo no quería que le pasara lo mismo que a Lars Von Trier en Cannes.

En cualquier caso, sí que habló en inglés, pero cuando subió a recoger uno de los premios más aplaudidos de la noche: el de Amour como mejor película en lengua extranjera. Breve y conciso, tuvo tiempo de agradecer el premio a Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintigangt, sin los cuales no estaría recogiendo el Oscar; y a su mujer, compañera sentimental y ayudante profesional, que le ha acompañado a lo largo de su carrera. Un discurso perfectamente acorde con su magnífica película. Aunque me habría encantado que hubiera preguntado si alguien tenía media docenita de huevos para prestarle.

Una vestido de Dior con iniciativa propia

Para un servidor, Jennifer Lawrence se convertía en una de las protagonistas de la noche. No tanto por el Oscar que recogía por su interpretación en Silver Linings Playbook, sino por su buena reacción después de caerse cuando accedía al escenario, seguramente arrastrada por ese vestido de Dior que parecía tener vida propia. Cuando vio que todos se habían puesto en pie, su modestia le obligaba a justificar a los que se habían puesto en pie, más por solidaridad con su caída que no por el premio que estaba recogiendo. Si ya nos tenía ganados por el papel de su película, aparte de por su espléndida trayectoria y nos había cautivado por la elección de su vestido, terminaba de encandilarnos con su gracia y espontaneidad. Lástima que fuera el único Oscar para una película tan llena de luz y energía.

Ni frío ni calor

¿Y esta nostalgia por el musical?

Una cosa es el reconocimiento de la saga de 007, cincuenta años de trayectoria no está nada mal. Pero ¿hacía falta hacer este homenaje a los musicales? No lo digo tanto por celebrar que hace diez años que le dieron el Oscar a Chicago (¿el año que viene recordarán también los diez años del Oscar a The Lord of the Rings: The Return of the King?), sino porque como ejercicio nostálgico me da la impresión que se ha dejado fuera a demasiados músicales célebres y mucho más interesantes, en todos los sentidos, y mucho mejores que Chicago.

Por otro lado, que todos los miembros del reparto de Les Misérables se presentaran en el escenario para celebrar su película, me parece un nuevo acto de promoción que, ni hacía falta ni entiendo. ¿Por qué no hubo celebración para otras películas nominadas como Beasts of the Southern Wild, Django Unchained o Amour? No digo que el momento no fuera emocionante, incluso para los que no nos gustó la película, pero sinceramente, no lo entiendo ni mucho ni poco.

La explosión que sonó dos veces

A Mark Wahlberg no le pasó lo mismo que a Adriana Ugarte con los sobres en la gala de los Goya, pero anécdota sí que hubo. Cuanto menos, encuentro francamente curioso que se produzca en una categoría tan poco usual como el montaje de sonido. Hubiera preferido que Zero Dark Thirty se fuera de vacío, y estaba clara la sorpresa de los responsables de Skyfall, pero este premio ex-aequo, quedó un poco deslucido. Ni me parece bien ni mal, pero resulta, cuanto menos, raro, que se produzca un empate de estas características. O que no se produzca más a menudo. Poco más que añadir, la verdad.

Mark Wahlberg en la gala de cremonia de los premios Oscar 2013

Seath MacFarlane no es Eva H

Las comparaciones son odiosas, pero pareciera que este año hubiera sido la Academia de cine de Hollywood la que estuviera copiando a la española. Si Jennifer Lawrence se convertía de alguna manera en el equivalente a Candela Peña, ganándose la simpatía del público, bien podríamos decir que Seth MacFarlane estaba emulando constantemente a Eva H. Sin conseguirlo realmente. Conocido, sobre todo por ser el creador de la serie de animación Family Guy, cuyo primer largometraje de ficción, Ted, competía esa misma noche con una nominación a la mejor canción original, estoy seguro de que aunque hubo algo de ironía en sus comentarios, ni de lejos alcanzó el grado de acidez que se esperaba de él.

El traje le quedaba muy bien, y la sonrisa era ideal para un anuncio de dentífrico, pero poco más pudo aportar Seth MacFarlane. Siempre dio la impresión de que estaba todo pactado, bromas e ironías incluidas. A mi parecer fueron algo penosas las bromas sobre el grupo de actores latinos, que no se les entiende cuando hablan pero no importa porque son muy guapos (¿emulando a los tertulianos de José Luis Garci?). Aunque entendí mucho menos lo de que la gala estaba siendo demasiado poco gay (¿no lo son todos?), para presentar después a Richard Gere, ¿o los tiros iban por Queen Latifah? Las reacciones de Salma Hayek y Richard Gere demuestran que no les cogió desprevenidos en absoluto. Ni reaccionaron a ello. Lo que demuestra que estaba todo preparado y ensayado. La hipocresía sigue imperando en los premios de Hollywood.

Barbra Streisand sigue viva, a pesar de todo

¿Se acuerdan aquello de que quien tuvo retuvo? Pues no parece cumplirse con respecto Barbra Streisand, que viviera su etapa de mayor popularidad en los años setenta para comprobar que en la década de los ochenta, cuando pretendía hacerse seria, comenzaba su decadencia. La que fuera fea-guapa, que se convirtiera con el paso del tiempo en la guapa-fea con unas uñas preciosas, por indicación expresa de sus personajes, parece haber conservado tan sólo eso: sus uñas, porque la voz le fallaba ligeramente. ¿Sería la emoción por entrar cantando el popular tema compuesto por Marvin Hamlish, fallecido en este último año? Es posible, pero lo cierto es que, primero, el momento in memoriam, resultó tan deprimente como el mismo momento en la gala española, y segundo, ¿si recuerdas a uno, porqué no recuerdas a todos? A mi modo de ver se produce un agravio comparativo al dedicarle un mayor reconocimiento a una de las ausencias por encima de las demás. Y total, si ya estaba incluido en el vídeo, reconocido queda. Mira que le gusta a esta mujer ser siempre la protagonista, si no es la nariz son las uñas, si no es la voz es el pelo...

En contra

Nostalgia rancia

Que la gala iba a estar impregnada de nostalgia se puso de manifiesto desde el primer momento, cuando descendía una pantalla (como de las antiguas) con la imagen del capitán Kirk, que decía que había venido en un viaje en el tiempo para dar cuenta de que esta iba a ser la peor gala de la historia de los premios Oscar. Que la manera de remontar, antes incluso de haber empezado, fuera con un número musical sobre las tetas de las actrices, ni me hizo gracia ni me gustó un poquito. Una cosa es que lo hubiera presentado Peter Griffin, el auténtico padre de Family Guy, pero de boca de Seth MacFarlen, no era una cuestión de sentido del humor, sino de mal gusto y ordinariez.

Seth MacFarlane en la gala de ceremonia de los premios Oscar 2013

Nada que decir del número en el que participó Charlize Theron, pero la cosa empeoró mucho cuando hicieron entrada en otro número musical el mismísimo Harry Potter, Daniel Ratcliff, y Robin sin Batman, Joseph Gordon-Levitt. Entre la caspa que desprendía el octogenario capitán Kirk (¿era este el homenaje de la noche a Amour?), la ausencia de gracia alguna de los superhéroes de pacotilla y la ausencia de buen gusto y la ranciedad general, no puedo imaginarme un peor comienzo de gala.

Momentos de instituto de secundaria

Me aprece fatal. Que lo hagan en el festival de un instituto de secundaria tiene sentido. Pero que en la gala de los premios Oscar tiren de recursos tan obvios y absolutamente penosos como recurrir a la música de la película más famosa de un actor o actriz para que el público le reconozca me parece que dice bien poco de lo que ellos mismo opinan de sí mismos. Que presentaran a Halle Berry al ritmo de 007 todavía tiene sentido porque iba a presentar el vídeo de la saga de James Bond (para esto es lo que ha quedado, entre Tormenta y chica Bond en bikini), pero que suene el insoportable violín de The Schindler List para presentar a Liam Neeson, los coros de The Sound of Music para introducir a Christopher Plummer (cuando todos sabemos su odio manifiesto hacia la película), y la canicon de Grease para que reconozcan a John Travolta (y que este se ponga a bailarla), justifica las metonimias con las que a veces nos referimos a actores y actrices. Ya puestos yo hubiera puesto la foto de Lobezno para presentar a Hugh Jackman, Catwoman para Anne Hathaway, Mística para presentar a Jennifer Lawrence o la de Margaret Thatcher para Meryl Streep. A no, que esta broma ya la hizo Daniel Day-Lewis (a partir de ahora Lincoln) cuando recogió su Oscar.

¿Daniel Day-Lewis solo es bueno con un texto?

Meryl Streep y Daniel Day Lewis

Y ya por comparar, no me digan que el patético discurso de Daniel Day-Lewis no estaba en exactamente la misma onda de la de José Sacristán en los premios Goya. Su falta de espontaneidad quizás hacía gala de una total ausencia de sentido del humor por su parte. No lo sé. A lo mejor es que, como siempre se ha dicho aquello de que es uno de esos actores que se llevan el personaje a casa, todavía se cree que es Abraham Lincoln y el benefactor de todas las personas de color que había en la sala, de la misma manera que Steven Spielberg se debe creer el de todos los judíos del mundo. Yo entiendo que se lo crea después de conseguir su tercer Oscar, pero Meryl Streep también tiene tres y me pareció más sencilla el año pasado en su discurso de agradecimiento.

Who's that girl?

Pero llegó el momento culminante de la gala. Y lo era por dos motivos. Por ser el momento de desvelar la película que se llevaba el Oscar a la mejor película del año (en Hollywood), que lamentablemente sería para Argo. Y por ser la parición de la primera dama estadounidense, que se encargaba de leer el sobre con la ganadora. ¿Perdón? ¿No queda esto como muy raro? Si en su día lo hubiera hecho Ronald Reagan habría tenido todo el sentido del mundo, pero ¿qué hace aquí esta señora? ¿Qué tipo de propaganda es esta? Vale, admito que me reí un rato con las dos pavas que asomaban detrás de Michelle Obama, pero ¿era necesario? Y luego dicen que el cine y la política no tienen nada que ver. Que venga el papa y lo vea. Ah, no que este se va en tres días. No me extraña que haya dimitido, si la esposa del presidente se presta para leer un sobre en la gala de los Oscar, ya me creo cualquier cosa. Y además, si quería presentar, ¿a qué se debe la videoconferencia, no tenían dinero para enviarle a la gala?

Estamos ante otro momento de esos en los que la realidad supera la ficción. Qué será lo próximo ¿Obama haciendo figuración especial en la nueva entrega de Star Wars? Quizás lo mejor del momento es que ya ni me importó que el premio gordo se lo llevara la película dirigida por Ben Affleck (que nunca hubiera debido ser otra cosa que modelo publicitario y sin frase). Lo que me queda más claro es que 'Argo' huele a podrido en Hollywood. Y no es de ahora, es desde hace mucho, mucho tiempo. Deben estar en una galaxia, hace mucho tiempo...

Michelle Obama en la gala de ceremonia de los premios Oscar 2013