Premios Goya 2013: el gusto por el cine francés

Que en España somos bastante fans del cine francés, eso ya lo sabíamos, pero lo de este año en los Goya es demasié. Y no lo digo como queja: en esta ocasión, si tuviese que quejarme de algo, sería de ser incapaz de elegir mi favorita. Y me diréis que no es francés todo lo que reluce entre las nominadas a la Mejora Película Europea en esta 27ª edición de los Goya, pero debo decir que mi olvido de la opción británica no es casual, sino claramente premeditado: a mí Shame (2011), dirigida por Steve McQueen, me dejó fría. En todo caso, he aquí las cuatro nominadas de este año.

Intouchables (2011), de Olivier Nakache y Eric Toledano

Shame (2011), de Steve McQueen

Shame es lo que siento al ver de nuevo este film entre los nominados a Mejor Película en su trigésimo festival. Soy consciente de que los premios al cine, sean cuales sean, de nuestros Goya a Sundance pasando por los Oscar o la Berlinale, no son garantía de calidad de sus productos. Pero somos humanos, y por tanto fácilmente impresionables por el largo listado de festivales por los que una película ha pasado. Sin embargo, cuando uno se sienta durante algo más de una hora y media ante la pantalla para ver una película tan laureada como lo ha sido Shame, las expectativas están más altas de lo normal.

Y es entonces cuando llegan las decepciones: cuando uno descubre que todos esos premios y nominaciones se basan, no en una obra completa, sino en aspectos individuales que hacen de este film algo diferente, como puede ser el tratamiento profundo y carente de morbosidad de la adicción sexual, un tema tan raramente tratado en el cine, o la brillante actuación de Carey Mulligan y su ya mítica interpretación de New York, New York. Pero, como ya he dicho previamente, Shame me dejó fría e insatisfecha. Y por encima de todo, no responde satisfactoriamente a las expectativas creadas. Así que no, ni un premio más para Shame, por favor.

De rouille et d'os (2012), de Jacques Audiard

Traducida al inglés como Rust and bone, la última creación del brillante Jacques Audiard es la primera de las tres maravillosas películas francesas nominadas este año a los Goya. Si Rust and bone se hiciese finalmente con el galardón, estaría satisfecha (pero lo mismo podría decir de las otras dos que siguen). En el caso de De rouille et d´os, el premio sería merecido por sus dos horas de cine que rompe con clichés y estereotipos: en caso de haber caído esta historia en manos de otro director, las lágrimas o al menos la condescendencia por parte del espectador surgirían en los primeros minutos de metraje. Sin embargo, el objetivo de Audiard no es el de hacernos sentir pena por personajes desafortunados, sino el de mostrarnos su fortaleza al tiempo que sus debilidades (son ficción, pero Audiard los convierte en humanos).

Rust and bone es una historia de superación, tierna y dolorosa a un mismo tiempo. Una historia de amor que florece sin que seamos capaces de apreciarlo por el acompañamiento musical propio de los momentos de surgimiento de lo romántico en los filmes más convencionales, sino porque la necesidad el uno del otro se convierte en el deseo de tenerse cerca a medida que transcurre la historia.

Rust and bone tiene a Marion Cotillard, tiene a un excelente Matthias Schoenaerts, tiene la firma de Audiard y, por encima de todo, Rust and bone tiene una historia conmovedora contada con talento y sin sentimentalismos. Por tenerlo, Rust and bone lo tiene todo para hacerse con el Goya. Sin embargo, me temo que sus fuertes competidoras harán que se quede a las puertas. Aunque no por falta de méritos.

Dans la maison (2012), de François Ozon

François Ozon es un maestro de la ambigüedad. En este caso, entre la realidad y la ficción dentro de su propio film. Dans la maison es una película sobre la insatisfacción que caracteriza a la raza humana representada por la insatisfacción de Claude, un estudiante de secundaria cuyo deseo es el de introducirse dans la maison y ser parte de una familia que él define como “normal”. Pero también la insatisfacción de esta familia de clase media que de tan normal es aburrida y está siempre en búsqueda de algo más: nuevas oportunidades de negocio en China o la reforma del porche. Y también la insatisfacción de un profesor de literatura que refleja en su alumno más brillante su deseo frustrado de ser un (buen) escritor.

Pero Dans la maison es además una película sobre las fronteras entre realidad y ficción. Durante el film, que gira en torno al relato de Claude sobre esta familia de clase media en cuya vida se introduce más que como protagonista como voyeur (convirtiendo también a la pareja interpretada por unos inmejorables Fabrice Luchini y Kristin Scott Thomas y al espectador en vouyeurs), la realidad es manipulada para adecuarla a la ficción que profesor y alumno quieren construir, y al tiempo se introduce ficción en la realidad para conducir al relato hacia su objetivo: el de enganchar al lector.

Podría continuar alabando este brillante film y tratar de diseccionarlo, aunque mi resultado quedase siempre incompleto por la complejidad de su relato, pero hacerlo daría demasiados motivos para hacer de esta la ganadora de este certamen y eso rompería la coherencia de mi argumento sobre quién se hará finalmente con el premio. Es indudable que los franceses tienen un don insuperable para contar historias. A mí Dans la maison me recuerda en cierto modo al Godard de Le mèpris (1963), por su ritmo y su poética. Pero al mismo tiempo, Dans la maison no me recuerda a nada que haya visto antes.

Una historia brillante que camina entre el romance, la comedia y el thriller en la que el espectador llega al final del metraje sin saber qué forma parte de la realidad y qué de la ficción creada por los protagonistas, pero por encima de todo con la satisfacción de haber disfrutado de un film inolvidable que invita a la reflexión. Al margen de galardones, Dans la maison es una de esas películas imprescindibles.

Intouchables (2011), de Olivier Nakache y Eric Toledano

Y finalmente Intouchables, la película con mayor potencial para ganar este certamen (sin que esto deje de ser una especulación basada en la intuición personal así como en el historial de este premio en ediciones anteriores). Hay diversos factores que pueden convertir a esta película en la vencedora de este duelo entre franceses al que se enfrentarán el próximo domingo.

Además de haber sido un gran éxito de taquilla en Francia, Intouchables arrasó también en los cines españoles, y ya sabemos: la pasta es la pasta. Por otro lado, Intouchables es francesa, y aunque bien es cierto que al jurado parece gustarle el cine francés y británico a partes iguales (si echamos un vistazo a las galardonadas en ediciones anteriores), este año, mi opinión y mi deseo me dicen que el premio va a ir para Francia. Quizá este dato no ayude compitiendo con dos películas que, además de ser también francesas, son de tan alta calidad. Pero aún no he terminado con los factores que pueden llevar a Intouchables a la victoria. La historia narrada juega con dos tabúes: la inmigración subsahariana en Francia y la discapacidad, y trata de destruir, por un lado, los estereotipos creados en torno a ellos y, por otro, toda clase de fronteras que pudiesen separar a los personajes protagonistas.

Sus puntos fuertes son su sentido del humor que huye de la risa fácil y nos hace reír desde muy adentro, la relación tan intensa que se forja entre los protagonistas y esa ruptura de barreras sociales de la que hablaba. Y el hecho de que esté basada en una historia real siempre gusta a todo jurado. Intouchables es, por estos motivos, mi gran favorita para llevarse el galardón (aunque no mi gran favorita en términos absolutos).