El cortometraje de The Simpsons nominado a los Oscar

A escasos días de conocerse los ganadores en la gala de los Oscar en 2013, las campañas de promoción de los films nominados están lanzando humo, funcionando a su máximo rendimiento. Pero claro, en el caso de los cortometrajes, es preferible dar a conocer al público la totalidad del metraje, además de que estos cortometrajes ya funcionaron económicamente como preludio de algunos films en las salas de cine. Y así es como los cortometrajes nominados al Oscar en su categoría están siendo publicados en la red: ya vimos The Paperman, la candidatura de Disney y que precedió a Wreck-it Ralph; y ahora llega el cortometraje de The Simpsons, titulado Maggie Simpson in The Longest Daycare (Un largo día de guardería). Así, tras no lograr una nominación por The Simpson Movie en 2007, aunque sí obtuvieron una candidatura a los Globos de Oro en la categoría de animación, por fin los Simpson llegan a la gala de los Oscar.

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En el cortometraje de The Simpson, se han decidido por realizar un spin off del habitante más silencioso de la familia Simpson: Maggie Simpson, siguiendo sus pasos en la estancia en la guardería Ayn Rand School for Tots, donde ya estuvo en el episodio "Un tranvía llamado Marge". Allí, una máquina es capaz de presagiar el futuro de cada bebé e instalarlo en la estancia más adecuada del edificio, por lo que Maggie entra en contacto con el niño cejijunto, el archienemigo en la serie, que le hará la vida imposible. Además, el corto juega levemente con el determinismo de esta máquina, pues en el momento de mayor peligro, Maggie muestra una pose característica de heroína trágica. El cortometraje está dirigido por David Silverman, y será proyectado por Antena 3 el 17 de febrero, a una semana de los Premios Oscar.

Este personaje, en su mudez, permite la expresión de un mayor lirismo en las imágenes: la imposibilidad del lenguaje verbal, que construye gran parte del hmor de los Simpsons y de su crítica irónica a la vida estadounidense, aleja el tono cómico del cortometraje y logra insuflarle un hálito más poético, del que normalmente carece la serie. Y es que el lirismo parece una condición que parece imprescindible para obtener la nominación a mejor cortometraje. Asimismo, parece que el silencio se ha vuelto en recurso indispensable para la construcción de un cortometraje, logrando así depurar la historia al mínimo y centrarse en los detalles esenciales. Ya vimos cómo Paperman logra narrar una historia universal, de amor en la incomunicación, explotando al máximo las metáforas visuales. Pero este cortometraje no puede distanciarse de la fuente de la que mana, la serie de The Simpsons, por lo que está atado a una estética subversiva pero que impide el libre vuelo poético. Este cortometraje de The Simpson es bastante entrañable, aunque yo echo en falta esas dosis subversivas a las que nos tienen acostumbrados The Simpsons, al menos en la primera etapa de su trayectoria.