Seven Psychopaths: un reparto molón, no hace una película molona

Creo que me lo voy a pasar mejor escribiendo la crítica de Siete psicópatas que viéndola. Conste que yo también formaba parte del grupo de los que, inducido por un estupendo reparto en el que caben Christopher Walken, Abbie Cornish, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Harry Dean Stanton, Olga Kurylenko o hasta Gabourney Sidibe, y seducido por un más que estimulante tráiler, me animé a ver la segunda película como director de Martin McDonangh, que había sido ganador de un oscar con un cortometraje titulado Six Shooter.

Cartel de Seven Psychopats en la crítica de Siete Psicópatas

¿Seven Psychopaths después de Six Shooter? No descartaría que el juego de números, más que de palabras, estuviera creado con algún tipo de aspiración a nominación ¿¡es posible!? No estoy tratando de hacer ningún tipo de gracia, al contrario que McDonagh (¿se han fijado que su apellido sueno fonéticamente muy parecido a Madonna si lo pronuncias con la dejadez con la que hablan los del sur de Londres?), que tanto ha intentado ser gracioso con el guión de su película que se ha pasado de payaso, que no de listo. Tal y como su tráiler alertaba, Seven Psychopaths trata de discurrir a través de peligroso atajos entre la lucidez de los diálogos del cine de Quentin Tarantino y la rabia visual de su compatriota Guy Ritchie (que curiosamente estuvo casado con Madonna). Pero el camino debía estar infestado de grandilocuencia y autocomplacencia porque en la primera secuencia ya sabes a todo lo que te expones con Seven Psychopaths.

Woody Harrelson y Christophen Walken en Siete Psicópatas

Quiero pensar que si en lugar de haber dirigido su propio guión, lo hubiera dirigido otro, la historia habría tenido más posibilidades. Porque lo cierto es que no está tan mal. Me atrevo a decir que casi es intelectualmente interesante, aunque resulte previsible en muchos momentos. Quizás demasiado cercano al espíritu de Charlie Kauffman ( y estoy pensando, obviamente, en Adaptation), sin dejar de tener un cierto interés, pero totalmente falto de originalidad. Un relato que aquí se diluye en el momento en que está representado visualmente de una manera inapropiada, demostrado que reunir un reparto molón, no te permite hacer una película molona.

Tom Waits y Amanda Mason Warren en la crítica de Siete Psicópatas

Y no deja de ser curiosa la referencia a Adapatation porque en la película dirigida pro Spike Jonze podíamos disfrutar con, no uno, sino dos guionistas interpretados por un mismo actor. Y por uno tan devaluado hoy en día como Nicholas Cage. Sin embargo, el que fuera protagonista de Leaving Las Vegas era capaz tanto de hacernos creer que era un hermano estúpido e insensible, carente de la mínima capacidad intelectual que no fuera transmitida mediante corriente alterna y que vivía feliz en su ignorancia, como de un hermano extraordinariamente brillante, frustrado al ser plenamente consciente de la crisis artística en la que había caído. Y este es en realidad el principal problema de Seven Psycopaths. ¿Quien es capaz de creerse que de las neuronas, probablemente destruidas por la testosterona, de Colin Farrel pueda generarse algún tipo de conexión que transforme un pensamiento en palabras que alcance a plasmar en un papel? Casi podría creérmelo de cualquiera de los otros actores, pero no de él.

Colin Farrell, Christopher Walken y Sam Rockwell

En definitiva, espero que el próximo guión que escriba lo pueda dirigir otro cineasta, o que la próxima película que haga, sea a partir de un guión ajeno que le permita soltarse un poco. Por que lo cierto es que visualmente no deja de tener sus aciertos. Quizás es el único motivo por el que en lugar de darle una única estrella, reservada para las películas mañas o insoportables, le dejo con dos, que evidencian que si puede ser una película entretenida, le faltan abundantes recursos para convencerme realmente.

2 estrellas