Interstellar, posible próximo proyecto de Christopher Nolan

Interstellar es un proyecto que llevaba un tiempo sobre la mesa de Steven Spielberg, listo para iniciar su producción. Pero, finalmente, lo rechazó, y se quedó en un limbo, huérfano en busca de alguien que lo pusiese en escena. Y así, mientras Spielberg aparta aquellos proyectos que no le seducen, como también ha sido el caso de Robopocalypse, pues acaba de anunciar el retraso de su rodaje (quizá porque los beneficios de Lincoln le han permitido centrarse en proyectos más personales e impulsar la libertad creativa), otros los tomas. Y es el caso de Christopher Nolan, que según The Hollywood Reporter, se muestra muy interesado en filmar esta obra de ciencia ficción.

E Interstellar no podía ser más adecuada para Christopher Nolan, pues se trata de un film desarrollado conforme a las teorías científicas de Kip Thorne, conocido por sus investigaciones sobre física gravitacional y agujeros de gusano. Amigo de Stephen Hawking, es defensor de una teoría del universo que posibilita los viajes en el tiempo: parte de la teoría de la relatividad de Einstein, según la cual el espacio y el tiempo es curvo, por lo que, en consecuencia, un plano espacio-temporal puede plegarse sobre sí mismo y generar, en el contacto de sus dos superficies, un agujero de gusano que permita el transbordo entre distintas épocas. Esta teoría está explicitada en su obra Agujeros negros y tiempo curvo. El escandaloso legado de Einstein, y el film Interstellar desarrollaría esta teoría en un relato surcado por viajes en el tiempo a través de agujeros de gusano. El guión recaería sobre el hermano de Nolan, Jonathan Nolan.

Por ello es adecuado para Nolan, porque el director es, en última instancia, un racionalista que construye unas tramas que funcionan como mecanismos de relojería, con todas las piezas encajadas y soportadas, normalmente, por una teorización previa: tal es el caso de Memento, donde la trama se construye como una extensión de los fallos memorísticos del personaje, fundados en un traumatismo que le hace olvidar la memoria reciente; Inception (Origen), donde trata de reproducir los sueños según explicaciones psicológicas (y no, como Buñuel o Lynch, desde la propia experiencia onírica); y, seguramente, Interstellar, pues la obra se construye en base a una teoría astrofísíca, casi como forma de respaldar su veracidad. Y es que por mucho que la peonza siga girando, el arte de Nolan es un arte profundamente consciente y muestra, ante todo, una profunda fascinación por la ciencia.