¿Quién no ha amado a Emmanuelle Riva?

Elogiada como la mejor película del año, la colección de premios que aglutina hasta la fecha Amour es impresionante: Palma de Oro en Cannes, 6 premios del cine europeo, mejor película extranjera para los Independent Spirit Awards y por el círculo de Críticos de Nueva York, mejor película por la Asociación de Críticos de Los Angeles, nominaciones a los premios BAFTA, a los Satellite Awards, a los Globos de Oro y ahora a los premios Oscar. Una trayectoria que hace casi obligatorio ver la última película dirigida por Michael Haneke (para un servidor siempre lo es). Convencido estoy de que la mayor parte de los espectadores quedarán impresionados por la sencillez y emotividad de la obra.

Emmanuelle Riva

Seguro estoy de que la intención de Haneke al contar con dos figuras tan representativas del cine europeo, como Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, para protagonizar la película era la de aportar a los personajes todo el peso psicológico de sus respectivas trayectorias profesionales. Pero mucho me temo que un gran sector del público, los más jóvenes, no sabrán quienes son exactamente ni uno ni otra. Y es una pena porque ambos son perfectos representantes del mejor cine europeo de los años sesenta y setenta. Ambos han trabajado indistintamente en el cine francés, italiano, inglés, alemán o polaco y junto a ellos podemos hacer un repaso a algunos de los cineastas más interesantes del cine europeo del último medio siglo.

Emmanuelle Riva

Por eso me propongo resaltar algunos de los títulos más representativos de su respectivas carreras. Comienzo por los de Emmanuelle Riva, que ayer mismo conseguía una nominación a la mejor actriz protagonista por su emotiva interpretación de Anne en Amour, que participaba recientemente en otros títulos conocidos, como Le Skylab o Café de Flore, y por eso el viaje va del presente hacia el pasado.

Mon fils à moi

Concha de Oro en San Sebastián y dirigida por Martial Fougeron en 2006, Mi hijo es un angustioso drama sobre un adolescente, Julien, que vive prisionero de un excesivo amor maternal. Tras ser rechazado por su novia, se encierra en la casa de su abuela, amenazando con suicidarse. Amor y muerte parecen ser el denominador común de las películas en las que ha participado Emmanuelle Riva.

Trois couleurs: Bleu

En la década de los noventa participaría, no en la que sería la última película de Krzystof Kieslowski, pero sí la primera de su última trilogía (casualmente Trintignant participaría en la tercera). Ganadora del León de Oro en Venecia, la película supuso la consagración definitiva de Juliette Binoche, al menos para el público europeo. Ella era Julie, una mujer que pierde a su marido y su hija en un accidente de coche. Dentro de esta trilogía sobre los ideales franceses de libertad, igualdad y fraternidad, Tres colores: azul representaba la libertad. La que la protagonista no tenía al desconocer ciertos detalles sobre su marido fallecido, que le llevaban a tomar decisiones que no eran del todo justas para sí misma.

Niezwykla podróz Baltazara Kobera (The Tribulations of Balthazar Kober)

The Tribulations of Balthazar Kober

Antes de ser abuela, Emmanuelle Riva fue madre. Así lo era en la que sería la última película de Wojciech Has, estrenada en 1988. A finales del siglo XVI, cuando Alemania estaba desolada por la peste y la Inquisición, Balthasar es un joven huérfano que tiene la capacidad de conjurar al arcángel Gabriel. Un hipnótico filme en el que ayudado por un filósofo y un alquimista, emprenderá una serie de viajes místicos. Otra intensa obra del director de El manuscrito encontrado en Zaragoza.

Liberté, la nuit

Premiada con el Premio perspectivas en el festival de Cannes en 1983, Philippe Garrel dirigía a Riva en una película que le ubicaba en la Guerra de la Independencia de Argelia. Nuevamente una historia de una pareja, Jean y Mouche, que trabajan para el Frente Nacional de Liberación (FLN), pero por separado y sin saberlo, en secreto. El conflicto surge cuando a Jean tienen un encuentro con loteo grupo, la Organización Secreta de la Armada (OAS), y le asignan el asesinato de una mujer, la suya.

Gli occhi, la bocca

Lous Castel, Ángela Molina y Michel Piccoli completan el reparto de esta película de 1982 dirigida por Marco Bellocchio en la que Riva es la madre de un actor, Giovanni, que regresa a su casa para el funeral de su hermano gemelo. Aunque ha dejado una nota de suicidio, la madre se empeña en afirmar que ha sido un accidente; y Wanda, la novia de Pipo, se niega a asistir al entierro con el resto de la familia, lo que hace que aumenten las sospechas de Giovanni sobre lo que realmente ha sucedido. Otra interesante película del director de Vincere y Bella addormentatta.

J'irai comme un cheval fou

Excéntrico como ninguno, el escritor, dramaturgo y cineasta de origen español, Fernando Arrabal, contaba con Emmanuelle Riva, en 1973, para la que era su segunda película como director. Titulada en España como Iré como un caballo loco, se trata de una de esas obras surrealistas e inclasificables de Arrabal que gira en torno a Aden, cuyo sentimiento de culpa tras la muerte de su madre le lleva a huir al desierto. Allí se cruza con un personaje tan excéntrico como Marvel y su cabra. Lo demás se desarrolla según la desordenada e irreverente creatividad del entrañable e inclasificable autor de Fando y Lis.

Thérèse Desqueytoux

Emmanuelle Riva conseguía el premio a la mejor actriz en 1962 por su interpretación en esta película dirigida por Georges Franju y titulada en España como Relato íntimo. Se trata de la adaptación de la novela homónima de François Mauriac, que cuenta el relato de una mujer de provincias que, inducida por las convenciones sociales, contrae matrimonio con un hombre al que no quiere realmente. Más preocupado por cuestiones materiales y el buen nombre de su familia, cuando cae enfermo, Thérèse le administra una dosis excesiva de una medicina. ¿Una acción deliberada o inconsciente? Un jurado le absuelve, pero ella misma tiene sus dudas. Volvería a colaborar con uno de los directores favoritos de Pedro Almodóvar en Thomas l'imposteur (1965).

Léon Morin, prêtre

En 19671 participaba junto a Jean-Paul Belmondo en esta película dirigida por Jean-Pierre Melville, titulada en España como Léon Morín, sacerdote. Emmanuelle Riva interpreta a Barny, una joven viuda que trabaja en Coreos. Una madre madre coraje que hace todo lo posible por proteger a su hija, de ascendencia judía por línea paterna, por lo que la envía a vivir al campo, mientras ella vive las penurias del racionamiento, las redadas y el mercado negro. Buscando consuelo, termina por confiarse a un cura, a pesar de declararse atea. La Segunda Guerra Mundial parece caracterizar los primeros títulos de su carrera.

Kapò

Nominada al Oscar a la mejor película extranjera, en 1960 era dirigida por el cineasta italiano Gillo Pontecorvo. Teneindo como compañera de reparto a Susan Strasberg, quien interpreta a a Edith, uno judía deportada a un campo de exterminio en el que sobrevivie después de perder a su familia al desempañar la función de Kapo, el prisionero que vigila a los demás presos. Edith se adapta a las despiadados hábitos nazis, hasta que se enamora de un prisionero soviético.

Hiroshima mon amour

Tras participar en minúsculos papeles en una película y una serie de televisión, Emmanuelle Riva debutaba como protagonista en 1959 de la mano de Alain Resnais. Obra clave de la nouvelle vague incluida en la sección oficial de Cannes y nominada al Oscar al mejor guión original, de la pluma y letra de la escritora Marguerite Duras, que sí conseguía los premios a la mejor película extranjera por el Círculo de Críticos de Nueva York y el Consejo nacional de Críticos estadounidenses. En ella interpreta a una actriz que, después de rodar un filme anti-bélico en Hiroshima, mantiene un encuentro amoroso con un arquitecto japonés. Lo que comienza siendo un encuentro fugaz terminan convirtiéndose en un viaje introspectivo en el que ella reconstruye su pasado y revela sus sentimientos más íntimos. Una película tan obligatoria como imprescindible.

Foto: The New York Times