Lincoln: de vuelta al cole con el profesor Spielberg

Seguro que la mayoría estamos de acuerdo en que la Historia es una asignatura fascinante. Casi tanto como pueda serlo la Filosofía o la Literatura. Y mucho más cuando el tema del día es un personaje tan carismático como el que fuera el decimosexto presidente de los Estados Unidos de América, Abraham Lincoln, que tan de moda está últimamente en el cine. Pero muchas veces no es tanto el tema o la asignatura como el profesor que la imparte. ¿Quien no ha terminado aborreciendo una asignatura que en principio le llamaba la atención, sólo por la ineficacia con la que su profesor la impartía? Y eso es precisamente lo que Steven Spielberg deja claro con Lincoln, que si como director de cine de evasión y aventuras puede resultar estupendo (al menos en el pasado para un servidor), como profesor resulta un auténtico coñazo.

Lincoln (2012, Steven Spielberg)

Steven Spielberg vuelve a confiar en Tony Kushner, que fuera guionista de Munich, para la adaptación parcial de un libro de Doris Kearns Goodwin, más que sobre el presidente que consiguió la abolición de la esclavitud, sobre todos los sucesos que llevaron a la aprobación de la ley. Una película ciertamente deslumbrante en lo que se refiere a su aspecto visual. Spielberg consigue encontrar la época ideal para esos fuertes claro-oscuros de la fotografía de Janusz Kamiski, su cinematógrafo habitual desde Schindler's List, que realza la magnífica ambientación de la película en lo que se refiere tanto a su diseño de producción como al trabajo de decoración y vestuario.

Lo cierto es que en ningún momento da la sensación de que estamos en una película de época, sino casi en un documento gráfico de la época. Daniel Day-Lewis está realmente espléndido en su papel de presidente, así como también David Strathairn, John Hawkes o James Spader en sus respectivos personajes. Pero quienes realmente consiguen emocionar más allá de su texto son los magníficos e insuperables Sally Field y Tommy Lee Jones. La voz, la expresión, el movimiento, hasta el último detalle de su interpretación resulta francamente insuperable y magistral. El único que desentona por completo es Joseph Gordon-Levitt, empeñado en seguir haciendo de Robin, pero en el siglo XIX.

Sally Field

El problema de Lincoln no es otro que el propio Steven Spielberg, que se empeña en dejar constancia de que no estamos ante un simple relato. No estamos ante una película cualquiera. Estamos delante de un acontecimiento histórico de importancia primordial. Los planos están medidos por su magnitud, no por su expresión; la banda sonora de John Williams no está para resaltar emociones, sino para marcar el paso; casi me atrevo a decir que los protagonistas de la historia ni siquiera son los personajes, sino la propia enmienda que tienen que aprobar. Todo esto confiere a la película de un tono denso, pesado y completa y absolutamente decimonónico.

Tommy Lee Jones

Me pregunto si Lincoln no es tanto una carta de respeto al actual presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, en la que le expone todo lo que hizo falta hacer para que él llegara a su posición, como un reproche en una línea más agresiva, señalando que de haber perdido la guerra lo mismo seria esclavo en lugar de presidente. Sin duda un precedente como Amistad me obliga a decantarme por la primera opción, pero el ejercicio me parece excesivo, aburrido y totalmente carente de interés.

2 estrellas