El último cortometraje del Valtari Mystery Film Experience, de Sigur Rós

La banda islandesa de post-rock Sigur Rós, con su sonoridad ambiental que impulsa una progresiva sumersión del oyente en sus profundidades, es perfecta para su yuxtaposición con imágenes. Y eso es, precisamente, lo que la banda impulsó con el proyecto Valtari Mystery Film Experience, una idea que nació con motivo de la publicación de su último disco, Valtari. Desde mayo, diferentes directores han puesto en escena cada una de las canciones del disco, todos ellos con el mismo modesto presupuesto, con el propósito de crear una obra híbrida entre imagen y sonido. Pero eludiendo el concepto clásico de videoclip, donde hay una supremacía del sonido sobre la imagen: en Valtari Mystery Film Experience, imagen y sonido se dan la mano y caminan de forma paralela, creando un cortometraje musical o una banda sonora visual.

El proyecto comenzó sus andaduras en mayo, y desde entonces, se han presentado 16 videos oficiales en la página web de la banda, además de otros muchos realizados por amateurs. Entre los videos, encontramos uno protagonizado por Shia Labeouf, uno dirigido por el fotógrafo Ryan McGinley, ambientado en Nueva York, o el dirigido por el director de fotografía Ruslan Fedotov; todos ellos se reunirán finalmente en un DVD. Y ahora acaban de publicar el último video de la selección, Leaning Towards Solace, que ya está disponible en la red:

Leaning Towards Solace from Sigur Rós Valtari Mystery Films on Vimeo.

Leaning Towards Solace está dirigido por Floria Sigismondi, célebre por la realización del biopic del grupo musical de rock de los años setenta formado por mujeres The Runaways, protagonizado por Kristen Stewart y Dakota Fanning, y con participación de Michael Shannon. El video de Sigismondi se encarga de trasponer a imagen las canciones Dauðalogn & Varúð, y cuenta con dos destacados intérpretes: Ellen Fanning y John Hawkes.

La música de Sigur Rós parece promover una desdramatización de la musicalidad, donde las emociones se dilatan y se expanden en el tiempo hasta quedar dispersas en un cauce sonoro. Por ello, es una música perfecta para el cine contemporáneo, plagado de tiempos muertos y donde es posible la inserción de canciones de extensa duración y escaso énfasis en lo inmediato. Así, es imposible que nos topemos con videos plenamente narrativos para acompañar su música: el Valtari Mystery Film Experience está construido, fundamentalmente, a través de poesía visual o historias mínimas que dejan un gran espacio para el gesto o la mirada concretas, y para el retrato del entorno.

En Leaning Towards Solace, no nos encontramos con una historia de amor, sino con una protohistoria, o una historia sin desarrollar, que finaliza antes de comenzar. En ella se contraponen dos visiones de la realidad: por un lado, John Hawkes, sumido en la melancolía y el alcoholismo; por otro lado, Ellen Fanning, quien encarna un vitalismo representado por la danza. Fanning es una mujer que, en su movimiento corporal impulsado por la danza, encuentra la conexión con la musicalidad de Sigur Rós, mientras que Hawkes, con una mirada bloqueada al exterior a causa de la depresión, y únicamente tendida hacia la interioridad, es incapaz de observar el hálito vital que inspira el dinamismo de la mujer que danza frente a él en el bar.

Estos dos personajes encarnan, a la perfección, los dos polos que inspiran la música de Sigur Rós: en Hawkes encontramos esa tendencia a la tristeza, al vaciamiento musical, a la languidez de la voz y la prolongación de las notas; pero todo ello se contrarresta a través de Fanning, esto es, a través de esa vitalismo insospechado que anima el epicentro de las canciones de Sigur Rós, donde emerge una convivencia de distintas texturas musicales y una tendencia a la orquestación y a la eclosión de múltiples instrumentos que cohabitan. Ambas tendencias se suceden en una misma realidad musical.

La historia mínima se desarrolla en un paraje desolado, un pequeño núcleo rural de EEUU, plagado de desperdicios y viviendas vetustas, y donde Hawkes se detiene, en un plano, a observar la contaminación. Un paisaje en decadencia que sólo Hawkes ve, pero que Fanning trasciende con la danza: a uno, el paisaje le bloquea, otra ve la poeticidad de la ruina, del desecho. Y, en el último gesto, la conversión de Hawkes en bebé, el amor como renovación.