Quentin Tarantino ya piensa en la versión extendida de Django Unchained

Ya sabíamos que el primer western de Quentin Tarantino va a ser, literalmente, todo un "largometraje": Django Unchained tendrá una duración de casi tres horas. Aún así, el director no debe de haber quedado del todo contento con el tiempo que le han dado para contar esta historia sobre esclavismo y ayer anunció en Nueva York, en el día dedicado a la prensa, que su intención es editar una versión extendida de la película después de que esta se estrene en todo el mundo.

Quentin Tarantino

Tarantino confirmó a los medios de comunicación que existe una versión más larga de Django Unchained, pero que aún no ha tomado la decisión sobre si la publicará finalmente: "podría hacer lo que Kevin Costner hizo con la edición ampliada de Dances with Wolves, lo podría hacer perfectamente. Si me pongo con algo de eso habrá que cambiar la historia. Pero quiero que esta versión de la historia dure un tiempo". Lo más curioso que desveló es que él escribe sus guiones como si fueran novelas, y que si pudiera volver a empezar, le habría gustado escribir la novela de Django Unchained antes de adaptarla a la gran pantalla.

Una vez más, Tarantino tuvo problemas para sacar adelante una producción con la duración óptima para él. Kill Bill tuvo que dividirla en dos capítulos, y con su último largometraje estuvo a punto de pasar lo mismo. El productor Harvey Weinstein pensó en dividir la historia en dos películas. La respuesta del cineasta fue tajante: "No, eso no funcionaria. El espectador tiene que seguir el viaje de Django hasta el final". Precisamente este motivo también le ha servido para explicar porque en Django Unchained no ha utilizado sus recurrentes "trampas" narrativas al estilo Pulp Fiction y Reservoir Dogs, donde las historias se cuentan de manera fragmentada y desordenadas cronológicamente. En su western, la narración cronológica era fundamental, en sus propias palabras: "tenía que ser una odisea".

El coloquio con la prensa también dejó alguna que otra anécdota curiosa del rodaje. Tarantino, preocupado por si se había excedido con el contenido racista de la película, salió a cenar con el actor Sidney Poitier y le explicó sus preocupaciones. Poitier se encargó de reconfortarle con sus palabras: le dijo que él había nacido para contar esta historia en contra de la esclavitud y que no podía tenerle miedo a su propia película. Por las declaraciones de Leonardo di Caprio, que encarna a un malvado esclavista, nos hacemos una idea de lo desalmado que es su personaje y lo duras que serán algunas escenas de Django Unchained: "Este fue mi primer intento de interpretar a un personaje por el que sentía tanto desdén. Fue una situación muy incómoda".