Nace el portal del cine online: Me siento de cine

Con un nombre a mitad de camino entre el eslogan de un anuncio de compresas y el de una compañía de seguros, nace en España Me siento de cine. Un portal en el que se aglutina toda la oferta legal para ver y comprar cine online, tanto de forma digital como a través de formatos como DVD o Blu-Ray, o hasta facilitar la compra de entradas para salas de cine. Se trata de una iniciativa impulsada por la Federación de Distribuidores Cinematográficos (FEDICINE) y la Unión Videográfica (UVE) que ha contado con el apoyo de toda la industria cinematográfica, además del respaldo de los Ministerios de Industria y de Educación, Cultura y Deporte. Con esta herramienta pretenden iluminar el camino a aquellos internautas que "quieran ser legales", pero que justificaban el recurso a la piratería "ante la falta de oferta de descarga legal".

Me siento de cine

De entrada me parece una propuesta muy favorable. Indiscutiblemente. Pero no puedo evitar un cierto sentimiento de resquemor. De sospecha.

  1. Estoy has las narices de la demonización inmediata e insistente del internauta. Descargar un archivo de Internet no es exactamente un acto ilegal. Es ilegal subirlo. Hay una sentencia que especifica que no es delito descargar archivos, ni siquiera conservarlos en lo que se denomina "copia de seguridad". La piratería consiste en vender cualquier tipo de documento almacenado en un CD, DVD, disco duro o USB. Hace ya mucho tiempo que no se utiliza el sustantivo "piratería" en el BOE para referirse a la acción de descargar datos desde Internet.

  2. Enrique González Macho Llegan tarde. Como siempre. Hace ya dos años nos hacíamos eco de alguna plataforma para ver cine online en Extracine, como Voddler, aunque en aquel entonces ni siquiera estaba disponible en España. Ahora sí. Pero ¿quien no conoce hoy en día la existencia de páginas como Youzee -¿esta no estaba en quiebra?- o 400 Films, centrada en el más exquisito cine de autor. Sin duda el propio Enrique González Macho, que en su primer discurso como presidente de la Academia de Cine, en la última edición de los premios Goya, menospreciaba Internet de una manera contundente, justo lo contrario que su predecesor en el cargo, Álex de la Iglesia. Una actitud ciertamente hipócrita, dado que el que también es dueño de una próspera cadena de cines en VOS, también es uno de los propietarios de Filmin. ¿Ustedes que creen que le interesa más la cultura o la economía?

  3. Y es que el verdadero dilema del asunto es esa manía de mezclar cultura e industria. Me explico. Por mucho que algunos se empeñen en hablar de industria cinematográfica, ¡es mentira! No hay industria cinematográfica en la actualidad en España ni en casi ningún sitio. Tan sólo debe haber dos lugares en el mundo donde se haga cine de una manera industrial: Hollywood y Bombay. Y precisamente el cine que de ahí proviene debe ser el mayor perjudicado por eso que llaman piratería. Por eso hay algo de sospechoso cuando esta gente apoya cualquier tipo de iniciativa. Lo irónico de todo esto es que muchos o algunos cineastas españoles no aspiran a hacer cine como expresión artística, como patrimonio cultural, sino productos que puedan competir con el modelo estadounidense, con el cine que viene de Hollywood. Basta ya de copiar a los estadounidenses y más valorar las señas de identidad propias.

En cualquier caso y como decía antes de la pataleta. Sí. Bienvenido sea Me siento de cine y todas las plataformas que comprende. Sin duda constituyen un pasito más para normalizar una forma de ver el cine desde la comodidad del hogar. Particularmente si no vives en ciudades como Madrid y Barcelona y no tienes acceso a un tipo de cine realmente más cultural -que es lo que suele pasar en los pueblos y ciudades de provincias-, o en su Versión Original Subtitulada, de la que siempre he estado más a favor. Lo más probable es que me gane la enemistad de los exhibidores, pero espero que todo esto no constituya más que una paso para llegar a lo que verdaderamente anhela un servidor: poder disfrutar de estrenos cinematográficos desde el salón de mi propia casa. De manera legal por supuesto, pero sin que nadie me moleste.