Fallece Charles Durning, un icónico actor secundario

Charles Durning fue un actor de tardío desarrollo de su vocación, pero intenso en su ejercicio, pues participó en más de 100 películas a lo largo de su carrera. Y es que no fue hasta la década de 1970 hasta que se disparó su celebridad en el mundo del cine y se convirtió en uno de los actores secundarios más reclamados. Porque primero fue militar, y en segundo lugar actor de teatro, antes de dar el salto al celuloide. Y este lunes, a la edad de 89 años, ha fallecido por causas naturales, dejando una extensa filmografía que se extiende hasta nuestros días. Porque siguió trabajando hasta el final de su vida, y de hecho, su obra póstuma, el thriller Savenger Killers, todavía tiene pendiente su estreno en 2013, como ocurrió con The Man Who Shook the Hand of Vicente Fernández, la última obra de Ernst Borgnine.

Militar y actor de teatro

Nacido en Nueva York e hijo de un oficial del ejército de Estados Unidos, su carrera parecía abocada desde un comienzo al mundo militar. A ello pareció verse forzado por las dificultades familiares: cuando contaba con 12 años, falleció su padre y 5 de sus hermanos murieron de una epidemia de escarlatina. Se alistó en el ejército en la Segunda Guerra Mundial, y participó en uno de los episodios clave, el desembarco de Normandía, donde resultó herido de una pierna y por cuyo papel recibió varias condecoraciones.

Pero claro, tras el regreso hay que reconstruir la vida y encarminarla hacia otros derroteros, y así es como pasó por múltiples profesiones (fue pintor, guía turístico, profesor en un salón de baile y repartidor de telegramas), hasta que recaló en la profesión de actor de teatro, desarrollando pequeños papeles. Un día, el productor teatral Joseph Papp lo vio actuando ylo contrató para el New York Shakespeare Festival, lo que supuso el despegue de su carrera. Empezó como actor de teatro y nunca abandonó tal profesión, pues la desarrolló de forma paralela al cine. De hecho, obtuvo dos Premios Tony a lo largo de su carrera: uno en 1970 por su papel en That Champion Season, y otro en 1990 por su interpretación en La gata sobre el tejado de cinc, una de las obras maestras de Tenesee Williams.

Un icónico actor secundario

En todo caso, fue uno de los grandes actores secundarios del cine de EEUU, pues su voluminosa figura y su imponente carácter (no en vano fue militar) siempre servía para dar vida a personajes secundarios que imponían obstáculos en la trama. Pero siempre sin abandonar el humor: era un hombre duro pero sabía tomarse en broma. De hecho, su primer papel en el cine fue en una obra de serie B, Harvey Middleman, Fireman (1965), trabajo que continuó con la comedia Hi, Mom! (Hola, Mamá), una de las primeras obras de Brian de Palma y compartiendo cartel con Robert de Niro. Con De Palma volvió a trabajar en Sisters (Hermanas, 1973) y The Fury (La furia, 1978).

Su punto de inflexión fue su participación en The Sting (El Golpe, 1973), la mítica obra de George Roy Hill. Con 50 años de edad saltó a la fama por su papel de policía corrupto, y desde entonces nunca cesó su intensivo trabajo en el cine como actor secundario. Su talento polifacético le permitió encarnar a personajes antitéticos entre sí, construyendo así una ecléctica carrera: encarnó al policía que negocia con Al Pacino en el atraco de Dog Day Afternoon (Una tarde de perros, 1975), una de las obras cima de Sydney Lumet; fue presidente en Twilight´s Last Gleaming (Alerta misiles), y uno de sus papeles más icónicos fue el padre de Jessica Lange en Tootsie, donde se enamora de un Dustin Hoffman disfrazado de mujer.

Recibió varias nominaciones al Oscar al mejor Actor de reparto: en 1982 por su papel en The Best Little Whorehouse in Texas (La casa más divertida de Texas), y en 1983 por encarnar a un nazi en To be or not to be (Soy o no soy), el remake dirigido por Alan Johnson de una de las mejores comedias del cine clásico, el To be or not to be de Ernst Lubitsch. Y en los noventa fue solicitado por los hermanos Coen, pues debido a su peculiar físico y carácter, con un tono de rigidez, podía ser uno de esos personajes arquetípicos, perfecta síntesis de los valores americanos, a los que siempre recurren en su cine. Participó en las comedias The Hudsucker Proxy (El gran salto, 1994) y en O Brother, Where Art Thou? (2000).

También desarrolló una intensa carrera en la televisión, como intérprete de series y miniseries, y en 1990 obtuvo el Premio Emmy por The Kennedys of Massachusetts. En 2008 se inauguró una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood, que sirve como memoria de este icónico actor, siempre presente en segundo plano en muchas de las películas que revisitamos con frecuencia.