Frankenweenie: Tim Burton cierra cuentas con el pasado

Me resulta cuanto menos curioso este retorno de Tim Burton a sus orígenes. No sólo porque retome una idea que explorara en aquel fabuloso cortometraje de 1984, Frankenweenie, sino porque vuelve a hacerlo de la mano de Walt Disney. Desconozco hasta que punto la película constituye una venganza en toda regla, pero ahora que les tiene en el bote gracias a las recaudaciones que han cosechado con Alice in Wonderland, y que parece sentirse muy seguro de sí mismo gracias a su condición de director estrella, todo parece apuntar a que no ha dudado en hacer una película oscura, morbosa y llena de personajes raros (casi retarded), como les debía parecer a ellos él mismo cuando tan injustamente le echaron de allí.

Frankenweenie

No quiero decir con esto que haya vuelto el Burton de filmes como Beetlejuice, Batman o Edward Sciccorhands, pero estamos ante una aceptable aproximación a ese mismo universo neogótico. Al menos estéticamente, y siempre dirigiéndose a un público infantil, nunca al que disfrutó con filmes como Ed Wood y Mars Attacks! -auqnue seguro que alguno se reblandece- a las que también hace referencia de varias maneras. Imagino que no recibirán de la misma manera los que tuvimos la fortuna de ver Frankenweenie en su momento que los que no la hayan visto o lo hayan hecho después de ver la película. Yo hablo desde el punto de vista de los primeros, y en ese sentido lo mejor que puedo decir de Frankenweenie se refieren a su forma, porque su contenido, aunque simpático, se queda un tanto corto.

Frankenweenie

Nada que reprochar con respecto a la calidad de la animación, la fotografía o la banda sonora de la película. Lo mejor son, sin duda, los homenajes al expresionismo alemán, el ciclo de terror de Universal y Hammer, o incluso las propias auto-citas, como ese profesor Rzykruski con la forma de Vincent Price y el espíritu de aquel encantador Bela Lugosi que Martin Landau interpretaba en Ed Wood, de hecho es el propio actor quien pone voz al personaje. Quizás sorprenda un poco la sobredosis de personajes oscuros y tétricos que completan la clase de Víctor (Charlie Tahan), desde luego se le vea el plumero con la demonización de todo lo que tiene que ver con deporte, y en un momento dado se le valla de las manos el último giro de guión en el que las hordas de ciudadanos atemorizados se convierten en una única masa que reclama sed de venganza, pero tampoco es que ponga el listón demasiado alto desde un primer momento y cierto es que no pretende otra cosa que entretener.

Frankenweenie

Pero por muy encantadora que sea la propuesta, no puedo evitar una sensación de pataleta representada en el discurso que el profesor Rzykruski ofrece a la comunidad. Ignorantes son los que no entienden sus técnicas docentes, como igualmente lo fueron aquellos que no entendieron la sensibilidad artística del joven Burton. Quizás Frankenweenie, el cortometraje, fuera el proyecto de fin de carrera para Burton en la factoría Disney, pero si se hubiera preocupado en desarrollar mejor las acciones y profundizar un poquito más en los personajes de Frankenweenie, el largometraje, quizás su intento de dar una lección a sus mentores hubiera calado mucho más hondo. De esta manera, Frankenweenie no deja de ser un título tan agradable como superficial, que será más apropiado para devotos del neogótico, adolescentes incomprendidos y adultos contrarios al psicoanálisis. Etapas por las que sin duda ha debido pasar el propio Burton.

2 estrellas