Beasts of the Southern Wild: la vida puede ser bella

Somos los hijos de la tierra

Cuando uno comienza a ver Beasts of the Southern Wild, los primeros minutos de metraje parecen indicarnos una temática que posteriormente veremos que se abandona. Este tema está relacionado con la situación económica actual, algo que ya han explotado en recientes películas autores como David Cronenberg o Andrew Dominik, desde todos los puntos de vista imaginables. El debutante Benh Zeitlin también parece tomar este rumbo al principio, algo que no sería demasiado reseñable si tenemos en cuenta los numerosos ejemplos de cintas actuales que hacen mención al tema de la crisis, pero pronto nos damos cuenta de que esta trama queda aparcada por otra.

Beasts of the Southern Wild

¿Pero cuál es la línea argumental de Beasts of the Southern Wild? Cualquiera que vea la cinta y se centre sólo en este punto de vista, quedará bastante decepcionado puesto que la historia simplemente trata la vida, en apenas un mes, de una niña de seis años y su padre. ¿Qué podría tener de interesante esto? Nada en realidad, salvo que viven en "La Bañera", una zona marginal más allá de cualquier civilización donde la necesidades primarias son las únicas que existen. Igualmente, el argumento es lo de menos en esta película: lo importante es cómo está hecha y a dónde quiere llegar el director con ella, o más bien, a dónde nos quiere llevar.

Grabada con planos tremendamente cortos, en algunos momentos demasiado, las intenciones de Zeitlin son sumergirnos desde el primer minuto en la historia. Para ello, la principal herramienta que utiliza es la naturalidad que se respira en todo momento, la sensación permanente de que lo que vemos en pantalla es completamente cierto. Esto lo consigue, principalmente, por la niña protagonista Quvenzhané Wallis. Esta pequeña debutante es la responsable de todo lo que funciona en la película, de los mejores momentos, de los pequeños detalles que podrían hacernos recordad la obra durante bastante tiempo. Toda la historia gira en torno a ella, su imaginación es responsable de ese realismo mágico que impregna cada fotograma, y sobre todo el trabajo de guión basado en su personaje es tan complejo, tan realista, que parece que todos los elementos se han centrado en conseguir que sea uno de esos roles que justifican el visionado de la cinta.

Beasts of the Southern Wild1

Y es que es muy difícil crear un personaje de seis años que sea creíble, pero aquí lo consiguen. El relato se narra siempre desde su punto de vista, incluso introduciendo esa voz en off que tanto se ha explotado ya pero que siempre da resultado, por lo que el conjunto adquiere un aire más novedoso. Se podría resumir en una especie de Precious, con sus momentos crudos y duros, pero con un toque infantil e inocente que la hacen más accesible y llevadera. Es un acierto que se haya elegido el punto de vista de la niña para narrar la historia ya que si no, nos habríamos encontrado con otra obra más de denuncia social ante las desigualdades económicas.

Esta visión infantil e imaginativa de la niña, es la herramienta que usa el director para explicarnos la razón de ser de su obra: es una vuelta a los orígenes del ser humano, a lo esencial, a lo puro, sin artificios. Aunque el conjunto no deje de darnos una sensación de déjà vu, de que no es nada revolucionario lo que estamos viendo en pantalla, la tesis que persigue Zeitlin es bastante sólida y contundente (e importante para él) como para remarcarla durante todo el metraje. Y esto lo consigue dando todo el peso al personaje de la niña no sólo como partidaria de la acción sino también como una narradora omnipresente que dirige el camino.

Beasts of the Southern Wild2

Beasts of the Southern Wild podría ser tomada como otra película que, de una manera muy peculiar, hace referencia a la crisis económica pero desde un punto de vista más romántico: hay que desprenderse de todo lo superficial, lo que posés acabará poseyéndote. Pero no deja de ser bastante irónico que para tocar un tema así, para realizar un alegato como ese, se utilicen medios de una industria puramente capitalista que posiblemente sea la causa, directa o indirectamente, de la situación de las personas reales a las que hace referencia la cinta. Pero eso es lo que tiene el arte y por ende, el cine: su capacidad de denuncia social mediante medios poco igualitarios.

tres estrellas