Star Wars, una saga intergeneracional

Aunque a estas alturas es difícil no saberlo, recordamos: la semana pasada Disney anunció que había llegado a un acuerdo con George Lucas para comprar Lucasfilms, la productora con la que el director financió las seis películas de Star Wars. La adquisición supondrá, entre otras cosas, la producción del episodio VII de la saga y, en un futuro, también del VIII y IX. Aunque hasta 2015 no está prevista la llegada de la primera nueva película, ya han surgido muchas conversaciones en torno a ella. La primera era evidente: ¿es necesaria una nueva trilogía de Star Wars? Mientras seguimos discutiendo entre todos el tema en el artículo en cuestión, aquí nos centraremos en compartir nuestras experiencias como espectadores de una saga que comenzó en 1977 y que, desde entonces, ha seguido vigente generación tras generación.

Star Wars

En Extracine tenemos la suerte de contar con un equipo que ha vivido Star Wars en épocas distintas, desde el momento mismo del estreno de la primera película hasta casi veinte años después. Os dejamos con las vivencias de nuestros editores Luis Manuel y Álex. Curiosamente, ambos admiran la primera trilogía, disfrutaron con algo más de indiferencia la segunda y desconfían de la recientemente anunciada.

Luis M. Álvarez

"Mi relación con Star Wars y mi guerra contra George Lucas"


Hay cineastas que no parecen tener mucho respeto por los seguidores de sus obras. Alteran y modifican sus películas pensando que contribuyen a mejorarlas, pero no se dan cuenta que, de esta manera, traicionan la memoria emocional de aquellos que vimos películas como Star Wars, The Empire Strike Back o Return of the Jedi cuando sólo éramos unos adolescentes. George Lucas es, junto con Steven Spielberg, el mayor traicionero de todos. No tanto porque tras su primera trilogía galáctica realizara dos décadas después una segunda trilogía inferior, tanto en forma como en contenido, sino por su empeño en cambiar el título de las anteriores, así como de tratar de que prevalezca la continuidad sobre el orden en el que cada una de las películas está realizada. Y lo digo porque, para un servidor, no supuso ningún problema de compresión puntual, ni de asimilación del argumento global, El imperio contraataca, la primera de las películas de las aventuras de Luke Skywalker que tuve la suerte de ver en un cine con sólo diez años.

Lo recuerdo perfectamente. Iba yo agarrado de la mano con mi madre por las calles de Alicante cuando, en la marquesina de lo que en su día fuera el Cine Ideal, -hoy cerrado a pesar de ser un edificio de notables interés arquitectónico- descubría la imagen del Halcón Milenario, sobre el que se superponía la de la princesa Leia besándose con Han Solo. Inmediatamente vino a mi mente un curioso cómic que había caído en mis manos uno o dos años antes, sobre una princesa que era rescatada en una estrella-planeta que después habían destruido con unas minúsculas naves. Como si la propia fuerza se hubiera apoderado de mi persona, conseguí arrastrar a mi madre y a la amiga que nos acompañaba para ver la película.

En mi estrategia para convencerlas había omitido que se trataba de una secuela, así como que iban a ver una película de acción, más que romántica. Quizás había resaltado que parecía una película de aventuras. De muchas aventuras. Mi primer sobresalto llegó inmediatamente después de que se apagaran las luces, cuando, tras la advertencia de lo lejana, en el tiempo y el espacio, que se encontraba la historia que nos iban a contar, resultaba que no era la segunda parte, como creía, sino la quinta. ¡¡¡Me había perdido las cuatro anteriores!!! No importó en absoluto. No tuve ningún problema para engancharme a la trama de la película, reconocer los lazos emocionales que entrelazaban unos personajes con otros, la relación de amistad que había entre R2-D2 y c-3PO, la filosófica que se escondía detrás de la fuerza, e incluso las relaciones familiares entre algunos de los personajes. Y mi madre y su amiga tampoco. Bueno, creo que ellas concentraron toda su atención en Harrison Ford.

Tiempo después, en un cine verano, tuve la fortuna de ver La guerra de las galaxias, dándome cuenta enseguida de que no me había perdido cuatro episodios, sino tan sólo el primero. Así mismo, me percaté de que una de las revelaciones que se hacían en The Empire Strikes Back ya estaba implícita en su predecesora. Y con trece años, allí estaba un servidor, a las puertas del cine, el mismísimo primer día en que se proyectaba El retorno del Jedi. Las tres películas constituían una fabulosa trilogía en la que, si bien cada una de las películas podía disfrutarse por separado, en conjunto cobraban todavía mayor fuerza. Quizás cómo la primera de las que vi fuera El imperio contraataca, la segunda parte sería siempre mi favorita. En cualquier caso, y gracias a la explosión del formato de vídeo doméstico en los años ochenta, volvería a ver las tres películas en numerosas ocasiones, una y otra vez.

El imperio contraataca

En realidad, nunca tuve la necesidad de saber nada más de lo que se exponía en La guerra de las galaxias. Ni de lo que pasaba antes ni de cómo continuaría la historia. Pero no voy a negar que me alegró enormemente saber que iban a hacer una nueva trilogía centrada en el personaje de Anakin Skywalker. Ser testigo de cómo se había apoderado el reverso tenebroso del padre de Luke Skywalker y la manera en la que este había sido separado de su hermana despertaba, cuanto menos, curiosidad. Profundizar en un personaje tan interesante como Obi-Wan Kenobi, o, todavía mejor, sobre Yoda, despertaba mucho interés. Y por eso me asaltó un sentimiento de renovación hacia mi saga galáctica favorita, a pesar de que habría descubierto otra saga todavía mucho más interesante, la de Dune a través de las novelas de Frank Herbert, de la que George Lucas había robado descaradamente algún que otro concepto.

A finales de los años noventa volvía a las salas de cine para reencontrarme con el universo de George Lucas con la idea de continuar la aventura a través de The Phantom Menace. Pero veinte años es mucho tiempo. Si La guerra de las galaxias es una perfecta muestra del cine de finales de los setenta, es posible que La amenaza fantasma lo sea del de finales de los noventa, pero eso no me consuela. Con el tiempo, he sabido apreciar de alguna manera la película, pero en su momento supuso una decepción, no tan grande como la que llegaría después con Attack of the Clones (¿no era una guerra? sólo vi una batalla puntual y además la princesa Leia aludía a "las guerras Clon", ósea que debía haber habido alguna más), y después con Revenge of the Sith. Ewan McGregor no es Alec Guiness ni de lejos. A Hayden Christensen le faltaba carisma y personalidad. Todo el que le sobraba a Natalie Portman, que era la única que conseguía componer un personaje verdaderamente interesante. Quizás el único que mantendría el interés sería Temuera Morrison como Jango Fett, un personaje que daría mucho de sí, y mucho más de lo que se hubiera esperado.

También es cierto que era de esperar que la obra de un sexagenario no fuera tan vitalista y estimulante que la de un treintañero. Y no es que considere que la edad tenga mucho que ver, por ahí hay muchos cineastas sueltos de ochenta y tantos años que siguen demostrando que están en perfecta forma, a pesar de su edad. Pero parece que en el caso de Lucas, y habiendo pasado tantos años sin hacer otra cosa que no fueran naves, dibujos y muñequitos, parece haberle pasado factura, al igual que a Steven Spielberg, su compañero de viaje que le pasaba lo mismo con la cuarta entrega de Indiana Jones. Lo que no entiendo es cómo se empeñó en dirigir él mismo los tres nuevos episodios cuando anteriormente había cedido la silla de director a Irvin Kershner, en El imperio contraataca, y a Richard Marquand, en El retorno de Jedi. Típica pregunta de concurso de televisión en la que muchos muerden el polvo creyendo que George Lucas fue el director de la saga completa, cuando no lo es.

Por todo esto, debo decir que la noticia de una nueva trilogía me deja frío, así como me resulta indiferente que ahora vaya a ser explotada por Disney. Sobre todo después de que no me hayan interesado nada las obras periféricas que han surgido en estos últimos años, como la serie de animación The Clone Wars, igual que en su día, tampoco me emocionaran todas aquellas películas y series en torno a los Ewoks. Tanto va el cántaro a la fuente que al final acaba rompiéndose. Al final, más que amor a unos personajes y sus aventuras, pareciera que George Lucas sólo estuviera interesado en una única cosa: dinero. Y yo lo entendería si no lo tuviera, pero siendo ya multimillonario gracias a su obra, ¿por qué no rendirle culto en lugar de malgastarla y ensuciarla?

Álex Argelés

"La magia de Star Wars sigue viva generación tras generación"

La primera vez que Star Wars entró en mi vida debió de ser con cinco o seis años; por aquel entonces, la primera película de la saga tenía ya 18 años y se la consideraba un clásico. Tuve la suerte de criarme en una familia que adora el cine, y un día mi padre trajo a casa una edición en VHS de los tres primeros filmes producidos por la maquinaria George Lucas. Lo único que sabía de ellas es lo que había escuchado de boca de alguno de mis familiares, especialmente de un tío mío que era asiduo lector de libros de ciencia ficción.

Vi los episodios IV, V, VI en la comodidad de mi salón, a solas, disfrutándolos al máximo y sin ser consciente de todo el tiempo que había pasado desde su estreno. Recuerdo comentar mis impresiones sobre estas películas con mis mejores amigos años después: todos habíamos alucinado con la historia, las naves especiales, los alienígenas y el zumbido hipnótico de los sables de luz. Creo que la magia de Star Wars reside en que cualquier niño que las vea, ahora o dentro de 20 años, seguirá quedándose boquiabierto con el universo que nos ofrece, y se reirá con las peripecias de los robots más carismáticos jamás vistos en la gran pantalla. Tampoco he olvidado el miedo que me causaron los moradores de las arenas, aunque la escena que más me impactó entonces es esta:

En mi imaginario cinematográfico aún perdura el ambiente estresante de la cantina y la banda alienígena tocando una alegre canción, mientras Han Solo fríe los sesos de un secuaz de Jabba por debajo de la mesa. Creo que es la primera escena típicamente de western que pude disfrutar siendo aún un niño.

La Amenaza Fantasma también me gustó bastante. Tenía 10 años y la carrera de vainas y el duelo final contra Darth Maul todavía siguen grabados en mi memoria. Además, viví en primera persona todo el bombardeo de merchandising y juguetes de la película: por aquel entonces, pocos niños no deseaban un sable láser o un muñeco de Obi Wan. En cambio, no guardo un buen recuerdo del segundo y el tercer episodio, ambas para mí pasaron con más pena que gloria. Quizás, con la edad me volví más exigente y quedé decepcionado con el desarrollo de la historia y los personajes. Desde luego, no estaban a la altura de las antiguas.

Ahora, con 23 años, me preocupa que las nuevas entregas puedan enturbiar el nombre de una saga mítica. La verdad, miedo me da el resultado del binomio Lucas-Disney.


¿Nos contáis vuestras experiencias con Star Wars? ¿Creéis que será un error la nueva trilogía?