Richard Ayoade adapta El doble, de Fiódor Dostoievski

Richard Ayoade sorprendió a la cinefilia con una sensibilidad diferente en la puesta en escena en Submarine, sobre un adolescente, encarnado por Craig Roberts, inmerso en una doble búsqueda: intenta preservar la cohesión familiar, impidiendo el divorcio de sus padres, y a la vez trata de conquistar a una joven de su colegio. La obra dispone de un estilo próximo al de Wes Anderson, generando un entrañable humor absurdo a través de breves travellings. Y ahora se ha embarcado en su siguiente proyecto cinematográfico, su segundo film, The Double, cuyas primeras imágenes ya han sido publicadas.

The Double es una adaptación de la novela El Doble, la segunda novela de Fiódor Dostoievski, tras Pobres gentes. Cuenta con un interesante reparto, encabezado por Jesse Eisenberg, que da vida al protagonista, y Mia Wasikowska, y el guión está construido por Avi Korine, el hermano de la directora Harmony Korine. A ello hay que sumar la fotografía de Erik Wilson y la banda sonora seleccionada por Andrew Hewitt, encargados ya de la misma labor en Submarine, por lo que el resultado puede ser una interesante adaptación de una novela que, ya de por sí, es de gran profundidad psicológica.

El motivo del döppelganger

En el momento de su publicación, El Doble fue infravalorada, pues se la consideraba un plagio de una novela de Gogol anterior, que también versaba sobre el mismo tema: un funcionario público oprimido por el peso del Estado hasta quedar reducido a una pieza de la maquinaria burocrática, eliminando parte de su subjetividad y ocio por el raciocinio y la eficiencia del Estado.

No obstante, con el tiempo se ha revalorizado esta obra, pues Dostoievski aborda esta temática del burócrata oprimido a través un motivo que encuentra una renovación en el s. XIX: el motivo del döppelganger o doble. En la novela de Dostoievski, el personaje, Yakov Petrovich Goliadkin, es rechazado en una comida ofrecida por su jefe por el cumpleaños de su hija, y el trauma, ante la imposibilidad de ascenso social, le lleva a una especie de psicosis: su personalidad se desdobla en dos. Uno de sus yoes logra triunfar laboralmente, mientras que su núcleo de subjetividad, su yo más oprimido, sigue conenado a la marginación social, y ve con envidia la trayectoria de su alter ego.

Hasta el romanticismo alemán, el motivo del doble estaba reservado para una yuxtaposición de dos visiones del mundo: el motivo del doble se abordaba desde el exterior, normalmente a través de dos gemelos que tienen una idea distinta de la realidad, pero que son seres diferentes, individualizados. Este motivo sirve para contrastar concepciones políticas o ideológicas diferentes, y el narrador siempre se ubica fuera, los observamos desde fuera. Es lo que ocurre en Anfitrión, de Plauto. Y también sirve como pretexto para las comedias de enredos y la confusión de personajes, como en las comedias de Aristófanes o en La comedia de las equivocaciones, de Shakespeare.

Pero en el romanticismo alemán, este motivo sufre una variación en su tratamiento. Ahora, el doble sirve para la expresión de la corriente subterránea de pensamiento reprimido, es una materialización del núcleo traumático del ser, de los fantasmas más oscuros y perversos que también tejen nuestra personalidad. Ya no es preciso un parecido físico: el doble puede ser alguien que comparte rasgos de personalidad siendo diferente físicamente. Este concepto del doble nace con el escritor alemán Jean Paul Richter, y se consolida con los célebres relatos fantásticos de ETA Hoffmann.

Y Dostoievski continúa con la modificación del tema, añadiéndole complejidad: en el caso de El doble, cada personaje de la novela se corresponde con una proyección de una parte de la psique de Goliadkin. El Goliadkin que triunfa socialmente es una expresión del superego del sujeto, del ideal del yo, que construye una meta, un objetivo para el sujeto pero que a la vez es causa del trauma, ante la imposibilidad de alcanzarla. Y el Goliadkin fracasado es el ego, la parte de la psique escindida entre el ideal el yo y las corrientes más instintivas, y que se ve incapaz de afrontar la realidad del momento. Veremos si la adaptación de Richard Ayoade logra captar la complejidad psicológica de la obra de Dostoievski y asistimos a una materialización fílmica de un motivo que, hasta el momento, es David Lynch quien ha logrado abordarlo con mayor profundidad, sobre todo en Lost Highway (Carretera perdida).