Las películas que compiten en el Festival de Cine Europeo de Sevilla

El IX Festival de Cine Europeo de Sevilla, que se celebra entre el 2 y el 10 de noviembre, con sede principal en el Teatro Lope de Vega, comenzó este fin de semana su andadura. Su cartel está reservado a films que hayan sido producidos en Europa, con posterioridad al 1 de enero de 2011, que no hayan sido estrenados comercialmente en España y que, en la medida de lo posible, no hayan sido estrenados en otros festivales. El premio no podría ser más autóctono: el principal galardón es el Giraldillo de Oro. El festival cuenta con cuatro secciones: Euroimages (financiadas con fondos europeos Eurimages), Europa Junior (dirigido al público infantil) y Eye on Films (autores noveles). Este año, en la sección oficial compiten 15 películas, entre las que destacan las últimas obras de Manoel de Oliveira, Ulrich Seidl, Thomas Vinterberg o Matteo Garrone. A continuación, un listado de las candidatas:

Gebo et l´ombre

A sus 103 años, el director portugués Manoel de Oliveira sigue tan activo como siempre. O más activo que nunca. Porque desde los años noventa, casi no falla a su cita anual en las salas de estreno. Este año, regresa con Gebo et l´ombre, que fue presentada, fuera de concurso, en el pasado festival de Venecia, y cuenta con un reparto interesantísimo, integrando figuras míticas del cine como Claudia Cardinale, Jeanne Moreau o Michael Lonsdale. a ellos suma algunos de actores portugueses característicos de su cine, como Leonor Silveira, Ricardo Trêpa o Luís Miguel Cintra. Con ese minucioso trabajo en la iluminación, sus planos sostenidos en el tiempo, creando un ritmo parsimonioso e hipnótico, y sus siempre interesantes guiones, Oliveira presenta una obra ambientada en el s. XIX, sobre un patriarca honrado y pobre que se sacrifica para proteger a su hijo fugitivo. Cada plano se asemeja a una composición pictórica, en este caso a los claroscuros de Rembrandt, gracias al uso de iluminación de velas y el uso de interiores.

Jagten (La caza)

El director danés Thomas Vinterberg, uno de los firmantes del manifiesto Dogma 95 junto a Lars von Trier, y fundamentalmente conocido por su obra Festen (La celebración), centrada en un hijo que confiesa, en una reunión familiar, los abusos sexuales sufridos en su infancia de parte de su padre, presenta su nueva obra, Jagten (La caza). Protagonizada por Mads Mikkelsen, que recibió el Premio al Mejor Actor en este festival de Cannes, sigue con la estela formal del Dogma 95, de la que no se ha desprendido el director: una cámara libre, sin limitaciones de movimiento, con planos que toman la realidad en bruto. Pero se aleja de él mediante el recurso a música extradiegética (el film comienza con Moondance, de Michael Bublé), y a iluminación artificial. La narración se centra en un profesor expulsado de la comunidad por una falsa acusación de pederastia por parte de una niña. Pude disfrutarla en Cannes, y realmente es una obra interesante en su puesta en escena y en su argumento, pero que cae en numerosas ocasiones en el cliché, asemejando la narración a un telefilm.

A Royal Affaire

Con participación en el guión de Lars von Trier, este drama de época de Nikolaj Arcel, premiado en el pasado festival de Berlín al mejor actor (Mikkel Boe Følsgaard) y al mejor guión, se centra en un tirángulo amoroso entre el rey Christian VII, su mujer y el médico personal del rey. Cuenta con la interpretación de Mads Mikkelsen y Alicia Vikander.

Reality

Tras ganar el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes con Gomorra, Matteo Garrone repitió premio en la edición de este año con Reality. Ambas parten de la tradición cinematográfica de mayor raigambre en el país, el neorrealismo, aunque Garrone le añade otro filtro: no trata de captar la realidad en bruto únicamente, sino que también pretende mostrar una realidad que es, a su vez, reflejo de los medios. El cine capta una realidad que el propio cine ha transformado. Y, en Reality, pretende retratar esa realidad social transformada por el sueño de participar en un reality show en televisión, todo ello con un toque grotesco propio de Federico Fellini.

À perdre la raison

La actriz Émilie Dequenne obtuvo, con esta obra, el premio a la mejor actriz en la Sección Un certain regard del Festival de Cannes de este año, y además, acaba de recibir una nominación para los premios del cine Europeo. Esta cuarta obra del belga Joaquim Lafosse es uno de esos pequeños films europeos que supusieron una revelación en Cannes, y versa en torno a un médico que actúa como padrino de un marroquí, a quien paga el viaje a Europa. Más tarde, el marroquí comenzará una relación con una belga y tendrán hijos, y el médico seguirá ayudando económicamente a la nueva familia; pero con el tiempo, el altruismo del doctor se convertirá en poder sobre la pareja.

L´enfant d´en haut

Con una mención especial en el pasado Festival de Berlín a sus espaldas, la segunda obra de la directora suiza Ursula Meier se centra en las márgenes de la sociedad, en las estrategias que unos niños deben desarrollar para subsistir económicamente, una temática muy afín al neorrealismo italiano. En L´enfant d´en haut, se centra en un niño, Simon, que cada día sube a una estación de esquí para robar equipos deportivos y revenderlos a los niñoñs de su barrio.

Boy Eating the Bird's Food

Esta ópera prima del griego Ektoras Ligizos aborda lo que todo griego tiene en mente ahora: la crisis económica. Para ello, centra su narración mínima en un joven de la clase baja, con serios problemas para obtener los nutrientes básicos, y que debe robar comida a sus vecinos o compartirla con su canario, de quien nunca se desprende. Todo ello con la sombra del desahucio como una amenaza invisible pero siempre presente. Tras su paso por el Festival de Karlovy Vary y el TIFF (Festival Internacional de Toronto), ha generado gran expectación por la crudeza de sus imágenes, y es que como puede observarse en el tráiler, se presenta como continuación del realismo de los hermanos Dardenne, llevando a los extremos su violento sistema formal.

Call Girl

Los nórdicos en general, y los suecos en concreto, siguen con el desarrollo del género del thriller, que tantos buenos resultados les está dando tanto en novela como en cine. Call Girl está dirigido por Mikael Marcimain, y como todo buen thriller, pretende explicitar las sombras perversas en las que se sustenta una aparente perfección. En este caso, centra su narración en los años setenta y muestra las lagunas del Estado de bienestar sueco que se estaba erigiendo, al centrar su objeto de análisis en los lazos entre política y prostitución.

Cherchez Hortense

El importante crítico y teórico cinematográfico francés Pascal Bonitzer es, también, director; de hecho, pasó de teórico a cineasta. Es muy recomendable su obra Le champ aveugle. Y, como director, presenta en Sevilla Cherchez Hortense, una comedia de enredos centrada en Damien, un profesor de cultura asiática cuya mujer le es infiel y que debe recuperar el contacto con su padre por obligación.

Ja Tozhe Hochu (Me too)

El popular director ruso Aleksei Balabanov filma una road movie centrada en un músico alcohólico, su novia, su padre y una doctoranda en filosofía que se embarcan en la búsqueda del campanario de la felicidad.

A month in Thailand

El nuevo cine rumano sigue con esa representación de una realidad contradictoria, en tensión tras la dictadura de Ceaucescu. Y si una vertiente recurre al crudo realismo, otra se ha centrado en la exaltación del absurdo, traduciendo en términos de un humor enrarecido una extrañeza frente al entorno. Es el caso de Paul Negoescu en esta ópera prima, centrada en Radu, un joven que decide cortar con su pareja en pleno cotillón de Nochevieja, con la que planeaba un viaje a Tailandia, por lo que comienza un viaje al fin de la noche, en busca de mujeres y diversión.

Eat Sleep Die

Con este título, que parece señalar la máxima de vida a la que quiere acostumbrarnos esta nueva dictadura del capital que esta instaurándose por toda Europa de forma desoladora, la directora sueca Gabriela Pichler teje una obra de protesta y alzamiento frente a los recortes. La narración se centra en Rasa, una joven procedente de Montenegro, que pierde su puesto de trabajo a causa de los recortes y comienza una lucha por una vida digna.

Fin

Jorge Torregrossa dirige esta obra de intriga, que parte de una interesante premisa: un grupo de amigos se reúne en un refugio de montaña en el que pasaron una noche hace 15 años. Entonces se produce un apagón, disfrutan de una noche estrellada y, súbitamente, desaparece uno de los integrantes del grupo.

Good Vibrations

Con el título de una canción de los Beach Boys, esta obra, dirigida por Lisa Barros D'Sa y Glenn Leyburn, pretende ser un retrato de la escena del punk, nacida en los años setenta. Para ello parte de un joven que abre una tienda de discos y, contagiado por los nuevos ritmos musicales, abandona su comodidad burguesa y se da a la composición.

Paradise: Faith

Uno de los enfants terrible del cine austriaco, Ulrich Seidl, presenta su segunda parte de una trilogía titulada Paradises, y centrada en los paraísos artificiales construidos por la sociedad occidental, como medio de evasión del tedio. En la primera parte, Love, reflejaba los viajes de turismo sexual realizados por mujeres maduras, señalando el fracaso de la revolución sexual occidental. Y en Faith, retrata los estragos de una religión, tomada de forma ortodoxa, en sus personajes solitarios: Annamaria, una técnico de un hospital, decide hacerse misionera.

Recoletos arriba y abajo

Pablo Llorca pretende retratar una vida idílica y cerrada que, por la introducción de un elemento extraño, se desestabiliza. Es el motivo del extranjero, que nació en el romancitismo alemán, y que en este caso está encarnado en al figura de un portero que, al comenzar a trabajar en un edificio del paseo recoletos, provoca una fractura en una familia convencional de la clase alta.