Jodie Foster recibirá un homenaje a su carrera en los Globos de Oro

Desde 1952, la Asociación de críticos HFPA (Hollywood Foreign Press Association) entrega anualmente, en la gala de los Globos de Oro, el premio Cecil B. DeMille en honor a toda una trayectoria cinematográfica. Su nombre proviene de uno de los directores más prolíficos del cine mudo, cuyas obras tenían gran éxito entre el público y que, durante el cine sonoro, redujo su actividad en la realización, aunque en los los años cincuenta realizaría clásicos del cine épico y bíblico como King of kings (Rey de reyes) o The Ten Commandents (Los diez mandamientos). Fue el primer ganador de su propio premio en 1952, y este año, el galardón ha caído en manos de Jodie Foster, quien será homenajeada el próximo 13 de enero por su intensa carrera como actriz y directora.

Incursión en el cine

En 1976 obtuvo su primer premio BAFTA por participar en Bugsy Malone, de Alan Parker, una revisión del cine negro en clave musical dirigda por Alan Parker. Y una de sus actuaciones más recordadas es, seguramente, una de sus primera incursión en la interpretación. Con sólo 13 años, rodó bajo las órdenes de Martin Scorsese y encarnó a Iris, una protituta infantil que Travis trata de alejar de su actividad. Por tal papel fue nominada al Oscar a la mejor actriz de reparto y obtuvo su segundo Premio BAFTA a la mejor actriz de reparto.

La consagración

A partir de los años ochenta, Jodie Foster consolidó su carrera, sobre todo tras la obtención del Globo de Oro y del Oscar a la mejor actriz por The Accused (Acusados), un drama judicial dirigido por Jonathan Kaplan donde Foster encarna a Sarah Tobias, una joven que sufre una violación y, después, el silencio de la sociedad, pues nadie cree su relato. Pero éste no sería su único Oscar, pues Foster se convertiría en una de las pocas actrices afortunadas en disponer de dos Oscar. Este segundo galardón llegó por The silence of the Lambs (El silencio de los corderos), de Jonathan Demme, en 1991, donde encarnaba a Clarice Starling, una joven agente del FBI que se encarga de investigar el caso de Hannibal Lecter. Foster rechazó volver a interpretar al mismo personaje en la secuela, Hannibal.

En los noventa, multiplicó su actividad, interpretando papeles en Shadows and Fog (Sombras y niebla), de Woody Allen; Contact, de Robert Zemeckis, donde encarna a una mujer que, tras la pérdida de su hija y la fe en Dios, trata de contactar con extraterrestres; o Panic Room (La habitación del pánico), de David Fincher. En esta obra, interpretaba a una madre separada que se encierra, junto a su hija, en una habitación ante la entrada de intrusos al hogar. Este papel puede servir como paradigma de las interpretaciones de Jodie Foster, que normalmente encarna a mujeres fuertes pero con emociones encontradas, y ubicadas en una situación incierta que le hace entrar en crisis.

Desde el año 2000, ha frenado su actividad interpretativa, quizá por dedicarse a labores de dirección. Su último papel destacable tuvo lugar en Carnage (Un Dios salvaje), de Roman Polanski, donde interpretaba a una madura intelectual aunque bastante naif, que trataba de ocultar su egoísmo originario mediante la ficción de solidaridad que se construía a través de su conducta artificiosa.

El paso a la dirección

En los noventa comenzó su vocación como realizadora con Little Man Tate (El pequeño Tate), sobre la relación entre una madre y su hijo superdotado, y sobre el conflicto entre integración-aislamiento a la hora de elegir un centro educativo. Y en 1995 tuvo lugar su segunda incursión en la dirección con Home for the Holidays (A casa por vacaciones), una comedia que gira en torno a una reunión de todos los miembros de la familia con motivo de Acción de Gracias, pretexto que servirá para lanzarse todo el pasado contenido. En la dirección emerge su origen actoral, pues concede una mayor importancia a la gestualidad de los actores que a la puesta en escena, normalmente subordinada a los personajes.

La Jodie Foster más madura parece preferir la dirección a la interpretación. Dirigió a Mel Gibson en The Beaver (El castor), presentada en el Festival de Cannes de 2011 y donde retrataba a un hombre en depresión que se escondía tras el muñeco de un castor. Y hace unos días se anunció el nuevo proyecto que iba a realizar, donde pretende abordar la actual crisis económica: Money Monster, que gira en torno a Lee Gates, una celebridad de la televisión que se convierte en gurú de la bolsa al acceder a información privilegiada, pero que después pierde todo el dinero en la crisis. Con este ritmo, se puede augurar una carrera como directora bastante activa.