Daniel Calparsoro, su reparto y sus productores nos presentan Invasor

Tras algo más de un lustro grabando mini-series para televisión, el cineasta vasco Daniel Calparsoro retorna con fuerza al terreno cinematográfico con Invasor. Se trata de la adaptación de una novela de Fernando Marías, rediseñada en forma de thriller de acción con aspiraciones sociales, al igual que lo fuera, en cierta manera, Celda 211, con la que comparte a sus tres productores: Juan Gordon, Emma Lustres y Borja Pena. Protagonizada por Alberto Ammann, Antonio de la Torre, Karra Elejalde y Bejanmín Nathan-Serio, todos ellos comparecían esta mañana en la rueda de prensa que ofrecían en la Academia de Cine española para presentar la película. Y Extracine estuvo allí.

Alberto Amman, Daniel Calparsoro y Antonio de la Torre

Del libro a la pantalla, de la televisión al cine

A sabiendas que las comparaciones son inevitables, el director de Salto al vacío defendía su infidelidad hacia la novela de Fernando Marías. Según el cineasta, la película es fiel en su espíritu y su contenido, y los personajes, el trasfondo de la historia y los mismos hechos que articulan el relato son los mismos que en la novela, no tienen el mismo tono al ser la novela mucho más reflexiva y estar la película más cerca incluso a otro género, como el thriller de acción o de aventuras, centrado en "el dilema sobre asumir o no la responsabilidad de lo que hace cada uno". Precisamente, la posibilidad de convertir la novela en una película de género fue lo que más le atrajo del proyecto y su principal motivo para retomar su carrera cinematográfica.

Yo tenía miedo, pensaba que Fernando me iba a tirar piedras a la cabeza, pero me ha felicitado".

Por su lado, el novelista comentaba que aunque los hechos son totalmente ficticios, la historia es perfectamente posible y podría haber sucedido en la guerra de Irak o en cualquier otra. Asimismo, también señala las aportaciones de la propia película, como el dilema de la manipulación que se manifiesta en la diferencia que hay entre la realidad y lo que se muestra finalmente en los medios de comunicación, que aunque sí se sugiere en su novela, en la película se plasama de una manera mucho más clara y directa.

Sobre luces y sombras, diseño y montaje

Entre los aspectos más interesantes que el cineasta ha señalado de cómo ha abordado los aspectos técnicos de la película, destaca el uso del color y los movimientos de cámara. Si en Irak utiliza la cámara en mano y una paleta de colores muy viva, centrada en rojos y amarillos, en la parte que transcurre en La Coruña utiliza movimientos de cámara más pausados y estilizados, además de una fotografía mucho más fría basada en una escala de grises. Ambas características se mezclan a medida que avanza el relato, en un intento por mostrar que "el desastre y la violencia que generas cuando te vas en una misión de paz, entre comillas, te lo traes de vuelta a casa".

También ha señalado la extraordinaria labor del diseñador de producción, Juan Pedro de Gaspar -También la lluvia, Blackthron, Elefante blanco-, una figura no muy aprovechada dentro de la industria cinematográfica española, pero que se ha encargado de dotar a toda la película de una unidad visual coherente, más allá de la que aporta un director artístico o un decorador; así como la de los dos montadores, Antonio Frutos y David Pinillos, que han sabido manejar a la perfección el ingente número de planos que tenían a su disposición para armar la película.

Sobre los actores y Karra Elejalde

Si todos los miembros del reparto están escogidos en consenso con las directoras de casting, y a pesar de que pudiera parecer que Alberto Ammann está impuesto por los productores, dada su vinculación con Celda 211, Daniel Calparsoro confiesa que todos los que participan en la película son los actores y actrices que él quería. Ante una pregunta sobre la credibilidad de ciertos aspectos del relato, particularmente los que tienen que ver con el personaje de Karra Elejalde, Calparsoro confiesa que decidieron que todo el peso recayera sobre el propio actor, ante lo que el ganador del Goya al mejor actor secundario por También la lluvia se mostraba totalmente sorprendido. Y halagado. Esto le da pie para compartir la manera en la que consiguió encontrar el lado más humano de su personaje. Ni investiga sobre el personaje, de la misma manera que no investigaría sobre un pederasta para hacer un personaje de esas características, ni trata de buscar justificación a lo que éste hace. Simplemente se limita a buscar en sí mismo aquello que le acerca al personaje para justificarlo, abordándolo según las directrices marcadas por su director, que en este caso serían un tipo inteligente, pero no sádico.

Karra Elejalde

Por otro lado, alguno de sus compañeros, como Benjamín Nathan-Serio -que confiesa tener un familiar cercano al propio personaje que interpreta-, sí comentan haberse acercado a personas que han vivido experiencias similares, pero a través de documentales sugeridos por Carpalsoro, más que a películas de ficción que puedan tratar el mismo tema, como sugerían algunos periodistas.

Sobre política y belicismo

Ante las posibles alusiones o críticas políticas, el director Invasor se encargaba de resaltar el dilema humano y personal por encima de la propia guerra de Irak, eludiendo cualquier crítica o connotación política. A pesar de que sí manifiesta una crítica concreta sobre la guerra en general y sobre la de Irak en particular.

"El desastre y la violencia que generas cuando vas en una misión de paz, entre comillas, te lo traes de vuelta a casa."

Igualmente esquiva era la aclaración de uno de los productores de la película, que en su afán por evitar el compromiso político, acababa por resaltar lo que realmente le interesa de un proyecto: el dinero. Lo que no es de extrañar para un proyecto que ha costado tres millones seiscientos mil euros. Mi interpretación es que ni pretenden soliviantar a la Administración, sea del color que sea, ni a sus votantes, sean de izquierdas o de derechas para que todos hablen de la película y la vean.

"Hay un elemento también importante a tener en cuenta, y es que Invasor es una película que busca continuar con este aparente y real reencuentro del público español con el cine hecho aquí, no pretendíamos en ningún caso que fuera una película que tomara una posición que enajeranara a media España del cine. Y lo que buscamos es hacer una crítica a la guerra, hacer una crítica a las personas, pero no necesariamente a las instituciones."

De hecho, Emma Lustres aprovechaba para agradecer al Ayuntamento de La Coruña que les cortaran el tráfico en zonas del centro de la ciudad para el rodaje de la persecución en coche. Irónicamente, a pesar del papel que los medios de comunicación en el relato, también señalaban el apoyo de las televisiones para la realización de la película, tanto en su proceso de producción como en el de distribución.

Pero en lo que sí estaban todos de acuerdo es en la capacidad y el entusiasmo que Daniel Calparsoro ha puesto en la dirección de la película, que tanto supera las expectativas puestas por los productores, como consigue arrastrar a sus actores hasta entregarse lo suficiente como para tirarse al agua en el Cantábrico y en invierno.