Alex Cross: nada que hacer, nada que decir, nada que aportar

Acudir a un pase de prensa sin saber nada de la película que vas a ver puede contribuir a enfrentarte a ella sin ningún prejuicio. Dado que siempre se nos adelanta excesiva información sobre cualquier película de corte comercial, no saber que En la mente del asesino, corresponde al título en España de Alex Cross, puede constituir una gran ventaja. Sobre todo cuando resulta que vas a ver a Tyler Perry interpretando un personaje que anteriormente hiciera Morgan Freeman en dos ocasiones: Kiss the Girls y Along Came a Spide. Ocasión que Rob Cohen, director de la que es la tercera adaptación de las novelas de James Patterson, desaprovecha.

Alex Cross (2012, Rob Cohen)

Que no les engañe que estemos ante una película del director de filmes como Dragon: The Bruce Lee Story, Daylight, The Fast and the Furious, xXx o Stealth (en su mayoría películas que agradezco no haber visto, aunque alguna me la colaron), porque esta no es exactamente una película de acción (o no quiere serlo) ni mucho menos un thriller (que es lo que pretende). Estamos ante lo que desde ahora mismo comienzo a denominar una telepelícula para referirme a aquellos títulos que, por su baja calidad, están más cercanos a una TV-Movie que a una obra cinematográfica. Y no me refiero a que sea una película de baja calidad, que lo es, sino a que las convenciones que le dan forma son más propias de las películas para la pequeña pantalla, de la misma manera que las series de televisión se parecen más a largas e interminables películas de cine, dada su alta calidad visual.

Siguiendo un guión de Kerry Williamson y Marc Moss -que ya realizara la adaptación de Along Came the Spider-, estamos ante una obra cumbre del quiero y no puedo. Como si de un thriller realizado por Disney se tratara, la película pasa por todos los géneros posibles. Tan pronto es una película policíaca, como se convierte en un drama psicoanalítico, de repente adquiere la forma de una película familiar, para después tomar la forma de una buddie movie de manera radical, llegando en ocasiones a intentar convertirse en un patético melodrama. No voy a entrar en los guiños a títulos recientes porque es un ejercicio que me aburre, pero muchos de los giros de la película son perfectamente reconocibles.

Mathew Fox

Los esfuerzos de Matthew Fox por construir un personaje (y parecerse a Christian Bale) son absurdos, porque no hay patologías psiquiátricas que recojan todas las características de su personaje, demasiadas para uno sólo. Me da la risa cada vez que el director utiliza un recurso visual particular como para decirnos que el personaje está perturbado, sobre todo cuando finalmente eso no resulta ser importante para la trama ni para su resolución. En este sentido, el título de la película en español resulta de lo más equívoco, pero no voy a fomentar los spoilers. El empeño de Tyler Perry por resultar convincente es notable, pero claro, al lado de Morgan Freeman no tiene gran cosa que hacer. La carrera de Edward Burns no tiene sentido y la presencia de Jean Reno es completamente prescindible por lo que, sinceramente, no encuentro ningún aliciente para ver la película.

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