Todo es silencio: José Luis Cuerda vuelve a adaptar a Manuel Rivas

La 57ª edición de la Seminci de Valladolid tuvo sabor español en su inauguración, y el brindis inicial le correspondió a José Luis Cuerda, que presentó su última obra, Todo es silencio. Cuatro años llevaba sin presentar nueva obra, desde la adaptación de Los girasoles ciegos de Alberto Méndez, donde lograba un clasicismo equilibrado pero, en ocasiones, poco sutil y frío. Ahora regresa con una nueva adaptación, en esta ocasión del escritor gallego Manuel Rivas, de quien ya adaptó La lengua de las mariposas. El resultado podemos disfrutarlo en su tráiler:

Todo es silencio aborda el narcotráfico que tejía la economía sumergida gallega, estimulada por la posición periférica de la comunidad y el contacto directo con el Atlántico. En Noitía, a finales de los años sesenta, Fins y Brinco se enfrentan por el amor de una joven, Leda, quien se decanta por Fins. A él le enseñará los tesoros sepultados bajo las aguas, a causa de antiguos naufragios, e inician una relación íntima que se paralizará cuando, tras la muerte de los padres de Fins, él debe huir del pueblo. Veinte años más tarde volverá, convertido en policía, y se enfrentará con unas antiguas amistades que sobreviven a la sombra del narcotráfico.

El tráiler muestra esa proximidad de Cuerda con el clasicismo; de hecho, considera su obra un homenaje al cine clásico. Las imágenes muestran un filtro que apaga la imagen, permitiendo una mejor ambientación temporal y, ante todo, imprimir un tono melancólico a la obra. La nostalgia es inevitable, pues el argumento yuxtapone dos tiempos de un personaje enfrentados a un mismo espacio: el lugar de nacimiento. Así, la melancolía teje la narración, creando un conflicto entre ideal juvenil y realismo adulto que trae consigo el desencanto. Este aire melancólico es característico de los relatos de Manuel Rivas.

Y dentro del clasicismo, José Luis Cuerda impulsa breves escapadas de la narración para ensalzar la vertiente sensitiva del plano. No en vano, Rivas es un escritor sensorial, y es preciso impulsar una aprehensión de la narración a través de los sentidos, por encima de la intelectual o dialogada. Esto se vislumbra en la elección de los escenarios, como el viento o el mar, enfrentamiento con los fantasmas del pasado, y que constituye un motivo del cine clásico, pues aparece en obras como Rebeca de Alfred Hithcock o I walked with a zombie, de Jacques Tourneur. En la rueda de prensa, Rivas señaló esta

Este trabajo parte de una literatura en la que se ponen a trabajar todos los sentidos. Se ha producido la alquimia entre cine y literatura.

El reparto está integrado por Quim Gutiérrez (Fins), Miguel Ángel Silvestre (Brinco), Celia Freijero (Leda) y Juan Diego. El estreno está previsto para noviembre, aunque en la Seminci ha tenido lugar su premiere como film inaugural, donde el director la ha señalado como su obra más satisfactoria. En la rueda de prensa, indicó el ideal que mueve su trabajo:

Contar las cosas, no explicarlas, y dar todas las claves al espectador para que pueda interpretar los hechos.