Fallece Anita Björk, una de las musas de Ingmar Bergman

Las grandes actrices suecas han pasado bajo los focos de Ingmar Bergman. Y aunque las más célebres son Liv Ullmann, Harriet Andersson y Bibi Andersson, que han copado los papeles de sus etapas más fructíferas en los años cincuenta y sesenta, hay otros rostros menos célebres que también han colaborado intensamente con el director. Es el caso de Anita Björk, una actriz que irrumpió en la primera etapa del cineasta, la de los años cincuenta, y en la última, la televisiva, y que acaba de fallecer a la edad de 89 años.

Del teatro al cine

Nacida en 1925, su primera vocación fue el teatro, pues provenía de una familia de actores, y con 19 años ingresó en la Escuela Real de Arte Dramático. En 1943 debutó en el Teatro dramático real, donde ha interpretado más de 100 papeles hasta su despedida de las tablas en el año 2000. Y el teatro le sirvió de puente al cine; no en vano, en sus primeros papeles, a mediados de los años cuarenta, fue dirigida por Ingmar Bergman, que por entonces rodaba sus primeros films y compaginaba la dirección teatral y la cinematográfica.

Su primer papel en cine fue *La mujer sin rostro (1947), de Gustav Molander, donde encarna a una joven recién casada que mantiene un relación extraconyugal, pues su matrimonio fue forzado por su embarazo prematuro. Pero fue en la conjunción de teatro y cine donde ha logrado sus mayores logros: en 1951, fue dirigida por Alf Sjöberg en La señorita Julia, una adaptación de la obra homónima de August Strindberg, con la que el director obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1951, ex-aequo con una de las obras maestras del neorrealismo, Miracolo a Milano (Milagro en Milán), de Vittorio de Sica.

Anita interpretó a Julie, el papel principal, una noble que, frustrada por los corsés en las relaciones con el hombre en las clases altas, decide ir a una fiesta de sirvientes y seducir a un criado; más tarde, se enfrentará después con las acusaciones del entorno y el miedo. Anita borda este papel, perfecto ejemplo de la mujer que retrata Strindberg; una mujer que, ante la decadencia de la figura masculina, debe asumir una personalidad autónoma y fuerte, aunque recae en la neurosis ante el conflicto con una sociedad en descomposición.

El teatro como pasión común, y Strindberg como faro, explica la rápida conexión entre Ingmar Bergman y Anita Björk. Ingmar Bergman ha puesto en escena varias obras de Strindberg: El viaje de Pedro el Afortunado o La sonata de los espectros, entre otras. Y siempre ha manifestado la profunda influencia de este autor en su cinematografía: "Lo único que no he podido hacer nunca es deshacerme de él". De él toma el carácter de sus personajes, próximos a la neurosis y acorralados por un pasado que les posee y un entorno claustrofóbico, y la narración limitada a espacios mínimos, como ocurre en los tres dramas de cámara (Como en un espejo, Los comulgantes y El silencio).

Podemos imaginar que su amor común les llevaría a fundir sus talentos en Tres mujeres, la obra de Bergman donde Anita interpreta a Rakel, una de las tres esposas que narran a una amiga, en un café, sus insatisfacciones amorosas. Este film pertenece a la etapa más existencialista de Bergman, y como Strindberg, recurre a mujeres enfrentadas con un entorno patriarcal, revelándose a través de la palabra y la conducta. Como curiosidad, dejo este tráiler del film realizado en la época, y que dispone de una voz en off en inglés que, realmente, desvirtúa el tono dramático de la obra y la aproxima a las texturas de las comedias románticas hollywoodiense:

Las ofertas de Hollywood

Tras interpretar a Julie y actuar bajo las órdenes de Bergman, su figura adquirió relevancia internacional, y fue solicitada por directores en la otra orilla del Atlántico, como Alfred Hitchcock, que la deseaba en I Confess (Yo confieso). Pero ella se negó a dejar su tierra natal, y sólo participó en Night People (Decisión a medianoche), dirigida por Nunnally Johnson y compartiendo plano con Gregory Peck y Broderick Crawford. Narraba la vida de norteamericanos en el Berlín desolado por los bombardeos de la 2ª Guerra Mundial, pero el fracaso de la obra impuso el fin de su carrera americana. Durante esta época, Anita Bjork mantuvo un idilio con el escritor inglés Graham Greene.

Ingmar Bergman, de nuevo

A partir de los años sesenta, apartó el cine por el teatro y la televisión, aunque en los noventa fue recuperada de nuevo por Ingmar Bergman. Participó en algunas de sus obras realizadas para televisión, menos valoradas que su cine, pero que mantienen un gran nivel en el guión y la interpretación. Protagonizó La marquesa de Sade, basada en una obra del japonés Yukio Mishima, y participó en En presencia de un payaso (1997).

Además, Bergman escribió algunos guiones para otros directores que fueron fuente de personajes para Anita: es el caso de Las mejores intenciones (1992), realizada por Billie August, donde encarnaba a la Reina Victoria, y que se alzó con la Palma de Oro. Y participó en el debut en la dirección de otra de las musas de Bergman, Liv Ullmann, Encuentros privados.

Fotos: Kultur