Ciudad de la Luz: crónica de una muerte anunciada o el viaje a ninguna parte

Sólo dos años después de la muerte de Luis García Berlanga, parece que termina también el que fuera su gran sueño de convertir la Comunidad Valenciana en un plató a la altura de Hollywood. Los estudios cinematográficos de Ciudad de la Luz, ubicados en Alicante (nada que ver con París) cierran definitivamente sus puertas para poner a la venta sus activos y poder hacer frente a la decisión de la Comisión Europea que ha declarado ilegales las ayudas otorgadas al complejo cinematográfico, según anunciaba el pasado 1 de octubre el cineasta y director del complejo José Antonio Escrivá.

Ciudad de  la Luz Studios

Lo cierto es que la empresa gestora del complejo, Aguamarga Gestión de Estudios, SL, no está igual de dispuesta a hacer las maletas ni en tres días "ni en 15", amparándose en un contrato que termina en 2014. Y no puedo imaginarme el destino que tendrán los alumnos del Centro de Estudios Ciudad de la Luz, en el que se impartía la licenciatura de Comunicación Audiovisual (ahora Grado), además de las titulaciones de Dirección, Guión, Fotografía, Montaje y Arte Dramático y muchos otros cursos de artes y oficios audiovisuales.

Delirios de grandeza

Pero es que estamos hablando de un sueño que, como si de una película de David Lynch estuviéramos hablando, estaba destinado a terminar siendo una pesadilla. Anunciándose como el complejo audiovisual más moderno de Europa, el proyecto salía mal desde el principio porque Berlanga, antes que Alicante, prefería Sagunto. Por mucho que el arquitecto Gary Bastian, fuera el mismo que diseñara los estudios Paramount, la ejecución de la obra se realizaba por constructores locales, lo cual se traducía en unas instalaciones que tres meses después de su inauguración ya parecía que tenían treinta años. Y si el tanque acuático más grande del mundo estaba en Baja California, bastó añadir un par de centímetros a los que se estaban construyendo en Alicante para poder decir, con la barriga inflada y a pleno pulmón, que el suyo era el más grande del mundo.

Estudios de Ciudad de la Luz

¿Cómo es posible que a alguien se le ocurra copiar el modelo industrial de Hollywood cuando en España no se puede hablar, de ninguna de las maneras, de industria audiovisual? Ni en España ni en ningún país europeo, claramente. Si los valencianos siempre han presumido de grandeza (basta fijarse en sus fiestas folclóricas en las que se gastan miles de euros en unas efímeras y monumentales esculturas cuya mayor gloria es la de terminar siendo pasto de las llamas), ni te cuento las aspiraciones de sus políticos, que después de fracasar con Terra Mítica repiten el mismo modelo en Ciudad de la luz. Y es que mezclar cine con política siempre ha sido una idea peregrina, sobre todo en España, ¿se acuerdan de la Escuela Oficial de Cinematografía? Acabó cerrada por considerarse un núcleo de rojos (e indeseables), de la que, por cierto, surgiera el propio Luis García Berlanga.

Raza

En realidad tampoco era muy descabellado lo de fundar unos estudios en la Comunidad Valenciana porque allí fue donde prosperaran, en plena posguerra española, los gloriosos estudios de CIFESA. La productora de la antorcha, como se le conocía popularmente, trabajaba al amparo del gobierno español, del que recibía cuantiosas sumas de dinero a cuenta de fomentar la España del caudillo, aquella en la que sólo tenían lugar curas, nobles y aristócratas. Si lo pensamos, nada muy diferente de lo que ha supuesto este despropósito audiovisual en el que por mucho que incluyeran unas cláusulas destinadas a fomentar la mano de obra valenciana, cualquier avispado iba a ser capaz de sortearlas.

Francis Ford Coppola

Lo que en un principio era un intento de fomentar que productoras españolas y extranjeras aprovecharan los recursos y mano de obra de la Comunidad Valenciana, se convirtió en otra manera más de cobrar dinero a costa del contribuyente sin haber estrenado la película. Vamos, lo habitual en este país de pícaros. Entre los requisitos para recibir la subvención figuraba la necesidad de contar con mano de obra valenciana, para lo que algunas productoras se asociaban con alguna productora local, o ¡qué coño!, creaban ellos mismos una filial de su propia empresa en Alicante. De esta manera, cualquiera que trabajase para esa nueva productora contabilizaba como mano de obra local, aunque vinieran desde Madrid, Barcelona o Laponia. Y si después te asocias con una productora Latinoaméricana, las posibilidades de recibir subvención se multiplicaban como no te puedes imaginar.

La historia oficial

Según el informe de la Comunidad Europea se generaron unos gastos de 274 millones de euros en la construcción del complejo, utilizando 2,9 millones en publicidad y concediendo 13 subvenciones para atraer rodajes. Unas cifras que distaban mucho de las predicciones de Aguamarga, la cual estimaba una media de 15 películas al año y unos ingresos a partir de 2014 de unos 341 millones de euros. El balance final deja 43 películas rodadas en 7 años, ningún beneficio y una enorme deuda que, como nos descuidemos, pagaremos todos los españoles.

Entre las películas rodadas en Ciudad de la Luz figuran títulos como Lo que sé de Lola, La dama boba, El camino de los ingleses, Manolete, Astérix aux jeux olympiques, Mentiras y gordas, Tetro, Nacidas para sufrir, Las viudas de los jueves, Balada triste de trompeta, Sin retorno, No habrá paz para los malvados o The Impossible, entre otras (fuentes de Alicante me confirman que The Counsselor, la película que rueda Ridley Scott se ha rodado en Alicante, pero no en Ciudad de la Luz). Todas ellas quedarán para engrosar el listado de anécdotas y curiosidades de los ciudadanos alicantinos que se encontraran por la calle a genios y figuras como Adrian Brody, Penélope Cruz, Gérard Depardieu, Alain Delon, Colin Farrel, Paz Vega, Viggo Mortensen, Bruce Willis, Vincent Cassell o el mismísimo Francis Ford Coppola.

Fotos: Vaya Cine The Leader