Brad Bird y Damon Lindelof trabajan juntos en 1952

Hay un proyecto del que se lleva hablando algún tiempo, aunque no se ha filtrado mucha información. Se trata de un misterioso proyecto de Disney, conocido anteriormente como That Darn Cat!, que ha pasado ha denominarse simplemente 1952. Aquellos que sean ágiles relacionando títulos de películas podrían establecer un enlace con uno de los primeros fracasos comerciales de Steven Spielberg, 1941. Y no irían muy desencaminados porque el cineasta Brad Bird -al que todos adoramos por filmes como The Iron Giant, The Incredibles o Ratatouille-, y el guionista Damon Lindelof -al que muchos aprecian por haber sido uno de los guionistas de Lost, pero que algunos odiamos por haber escrito el de Prometheus-, trabajan juntos en lo que sería otra película más en la linea de Super 8.

Brad Bird

Si podemos decir que la película dirigida por J.J. Abrams hacía un repaso a varias de las obras de la primera etapa del director de E.T.: The Extra-Terrestrial, incluyendo algunos títulos en los que aparecía como productor, como Poltergeist o The Goonies, en este caso el homenaje estaría más centrado en Close Encounters of the Third Kind, cuya influencia también planeaba poderosamente por Super 8. Desarrollada en la época actual, la historia se centraría en un individuo de cuarenta y tantos -en la línea de Roy Rory (Richad Dreyfuss)- que entra en contacto con seres extraterrestres. Después del éxito comercial de Mission: Impossible - Ghost Protocol, todo indica que sería la segunda película de imagen real de Brad Bird, aunque lo cierto es que todavía se conocen muy pocos detalles del proyecto. De entrada su título podría ser simplemente provisional, aunque lo que sí está ya previsto es que el rodaje comience en 2013, con Daniel Lindelof como uno de los productores.

Damon Lindelof

Desde luego, yo soy de los que disfrutaron como un niño con Super 8. No sólo porque J.J. Abrams fue capaz de rendir tributo al espíritu de la primera etapa de Steven Spielberg, aportando sus propias inquietudes a una película que terminaba siendo una metáfora en la que los extraterrestres representaban cualquier cultura que no fuera la estadounidense, así como denunciaba que se había deteriorado la manera en la que se comunicaban los seres humanos debido a las nuevas tecnologías. Pero hacer de esto un nuevo subgénero cinematográfico tiene sus peligros, que ya sabemos que repetir sus formas puede ser rentable, hasta que nos cansamos. No tengo ninguna duda sobre Brad Bird, pero no me inspira demasiada confianza el hecho de que Damon Lindelof esté involucrado en el proyecto. De momento estaré pendiente de una campaña viral con la que pretenden dar a conocer el proyecto antes incluso de que empiece el rodaje. Y todavía queda pendiente de saber quienes formarán el reparto de la película. A no ser, claro está, de que Brad Brid tenga planeado volver a la animación, que no me importaría en absoluto.

Fotos: Annie Tritt