Un repaso a los villanos de James Bond

François Truffaut afirmaba que la franquicia de James Bond es una constante recreación de la narrativa fundada en el suspense que creó Alfred Hitchcock. Y más en concreto, de North by Northwest (Con la muerte en los talones), donde un individuo es asediado por un complejo complot que no puede controlar, y que siembra obstáculos que, en su superación, generan un gran suspense. Es el enfrentamiento de un individuo con una organización, de lo concreto contra lo abstracto.

Pero lo abstracto siempre encuentra una concreción, de ahí que la organización contra la que lucha Bond siempre esté liderada por un carismático villano. Si hay algo que la franquicia de James Bond siempre cuida es la estética de su villano, y en esta ocasión, encontramos a un pletórico Javier Bardem que repite una bizarra estética que recuerda a su papel en No country for old men (No es país para viejos), de los hermanos Coen. En esta ocasión, encarna al portugués Raoul Silva.

Es interesante observar la continua renovación de la figura del mal en James Bond. Son figuras abstractas, normalmente poco ambiguas, sin matices, pues pretenden ejercer como polo de maldad: la franquicia no pretende construir personajes concretos sino arquetipos que encarnan la idea del mal abstracta. Y, lo curioso, es que mueren en numerosos films, mientras que James Bond permanece con vida: no hay un malvado que insiste eternamente, sino un mal que se renueva en diversas figuras, unas figuras que mueren ante el bien, que siempre es eterno. El mal debe morir, mientras que le bien no envejece, permanece constante en una juventud inmemorial. El bien es lo estable, el mal el cambio: ésa es la ideología que subyace en la franquicia.

Y, por supuesto, el bien y el mal no se funden, sino que están separados figurativamente. De ahí que cada figura del mal recurra a su estilización, una estética que condensa una gran información sobre la consideración que Occidente tiene del otro: si el villano es la idea del mal, entonces su análisis permite mostrar qué considera occidente como malvado en cada época concreta. Todo ello filtrado desde ojos anglosajones, Inglaterra sobre todo, aunque con la vista puesta en EEUU también. Y es curioso porque muchos presentan una hibridación en su nacionalidad, como si se intentase eludir la crítica directa a un país, diluyéndola en la doble nacionalidad:

Dr. Julius No

Es el primer villano de la franquicia, el enemigo de Bond en Dr. No (1962). Interpretado por James Wiseman, porta una estética futurista, minimalista, sin aderezos, que recuerda a las obras de ciencia ficción de la época. Trató de hacerse con el control de una nave espacial norteamericana en Jamaica, lo que da muestras de la competencia internacional en la Guerra Fría a causa de la carrera espacial. Es hijo de un alemán y de una mujer china, por lo que condensa dos de las nacionalidades contra las que Inglaterra mantiene o ha mantenido reticencias, una en el pasado (la Alemania nazi) y otra en el presente (la China comunista). De hecho, su estética es casi una abstracción de los uniformes militares alemanes y chinos.

Rosa Klebb

Número 3 de SPECTRA en From Russia With Love (Desde Rusia con Amor, 1963), es la primera villana mujer, que asume una función de femme fatale, tratando de atraer a Bond para asesinarlo; pero fracasa por su físico arisco, geométrico, duro, gélido, y recurre a cuchillos envenenados en sus zapatos. Encarnada por Lotte Lenya, la magnífica cantante alemana que interpretaba las canciones de su marido, el compositor alemán Kurt Weil, ambos exiliados a EEUU tras la llegada al poder del nazismo, su personaje refleja el estereotipo de Rusia que impera en occidente, y que puede rastrearse desde la genial Ninotchka: la mujer rusa es rígida, famélica, y con una tendencia a la represión del placer, pues el gozo individual debe subordinarse al bien colectivo. Su figura sirve como muestra de la necesidad de introducir estereotipos sobre la URSS en los villanos como forma de propaganda anticomunista.

Auric Goldfinger

Es un empresario de la industria del metal, obsesionado por el oro (de ahí su nombre y apellidos, bastante explícitos), y se dedica al contrabando, tratando de devaluar las reservas de oro norteamericanas. Encarnado por el alemán Gert Frober, y con uniforme militar, es el primer villano de origen inglés, por lo que encontramos una crítica a una figura excesiva, el magnate, convertido en una constante presión en torno al poder político. Quizá la interpretación por parte de un actor alemán parece aludir directamente a aquellos industriales que financiaban el régimen nazi y recibían compensaciones políticas a cambio.

Emilio Largo

Número 2 de la organización ESPECTRA, aparece en Thunderball (1965), donde pretende hacerse con dos bombas atómicas de la OTAN para presionar al sistema internacional. Es tuerto, fuma y es de origen italiano, en concreto de Nápoles, por lo que reproduce el estereotipo del mafioso procedente de tal país que desde el cine policíaco se viene respaldando, y que sería consolidada por The Godfather.

Ernst Stavro Blofeld

Blofeld es el Número 1 de la organización SPECTRE desde From Russia with Love, pero hasta You only live twice (Sólo se vive dos veces), no aparece en pantalla, encarnado por Donald Pleasence. También aparecerá en On her Majesty´s Secret Service (1969) y en Diamonds are forever (Los diamantes son eternos, 1971). Es de origen polaco y griego, y el escritor Fleming señala, en su descripción, un parecido con Mussolini: así, Blofeld parece encarnar, mediante su hibridación, la figura del dictador mediterráneo, con una frialdad que parece proceder del norte de Europa y un carácter algo más hedonista y humorístico propio del sur. Siempre es recordado por su adscripción a la figura del gato blanco, al que acaricia como si fuese el único compañero vital.

Dr. Kananga

Procedente de Haití, este villano procedente del Tercer Mundo aparece en Live and let die (1973) y funda su poder en el narcotráfico de heroína. Pero lo más curioso es su arma: el budú, medio con el que controla a los enemigos. Recordemos que el budú es un ritual con arraigo en las islas caribeñas, y las primeras películas de zombies siempre están ambientadas en estos emplazamientos. Así, tomar esta figura implica tomar todo el sistema de estereotipos que acechan a su cultura: es la muestra implacable de que el multiculturalismo no supone aceptar al otro, sino aceptarlo transformado por el filtro de nuestra visión. No queremos al otro, sino que lo queremos ejecutando el estereotipo que le hemos asignado.

Francisco Scaramanga

Este personaje, procedente de The Man With the Golden Gun (El hombre con la pistola de oro, 1974), es una síntesis de la idea de enemigo en occidente durante la Guerra Fría: su padre es de origen cubano y él es ex-agente de la KGB en el Este de Europa y, por lo tanto, comunista hasta la raíz. Pero a la vez, mata con un arma construida a través de un encendedor, un bolígrafo, una cajetilla de cigarrillos y unos gemelos, todos ellos de oro. Así, además de proceder del comunismo, porta el oro, el símbolo por excelencia de la riqueza desmesurada, que es un exceso del capitalismo: es una hibridación, ya no está la austeridad de Rosa Klebb, sino la corrupción dentro del sistema comunista. Es, en el fondo, una figura simpática al capitalismo, porque representa la decadencia del comunismo en las esferas del poder, contaminadas por el dinero.

Karl Stromberg

En The Spy Who Loved Me (La espía que me amó, 1977), su intención es destruir Nueva York y Moscú. Y su origen, precisamente el punto medio: Austria, el lugar de nacimiento de Hitler y el punto intermedio entre las dos superpotencias, Europa, el continente que menos parece tener que decir en el contexto de la Guerra Fría, marginado a un simple observador.

Hugo Drax

En la novela, Fleming lo describe como un general nazi enmascarado por su apariencia de caballero inglés. Y, de hecho, su cara oculta se revela en sus acciones: pretende paralizar a todos los habitantes del planeta con gas en Moonraker (1979). En la novela, una amnesia le impide recordar su pasado en la 2ª Guerra Mundial en el ejército británico y en Europa, dando a entender que, sólo mediante el olvido del pasado, es posible el éxito en el capitalismo.

Aristotle Kristatos

Agente de la URSS y de origen griego, interpretado por Julian Glover, es un magnate de los astilleros, los seguros y las explotaciones petrolíferas en For your eyes only (Sólo para tus ojos, 1981). Precisamente, algunas de las profesiones en crisis en los años ochenta: los astilleros por el comienzo de la deslocalización por la intensificación de la globalización, y las explotaciones petrolíferas por la crisis de 1973 a causa de la subida del precio del carburante decidido por el cartel de la OPEP. Así, las ansiedades de una época se materializan en una figura de villano.

Prince Kamal Khan

En 1978 se inició en Afganistán una guerra que sirvió como puesta en escena indirecta de la Guerra Fría, pues allí se enfrentaron, de forma velada, la URSS y EEUU. Debido a ello, en 1983 en Octopussy, el villano Príncipe Kamal Kahn, ayudante del General Orlov, es de origen afgano.

Max Zorin

Christopher Walken dio su rostro a este malvado francés, producto de un experimento genético de los nazis, que pretende destruir Sillicon Valley en A View to kill (Panorama para matar, 1985). Un atisbo de ira de la Europa occidental hacia el desmesurado crecimiento de EEUU. Es como una llamada de atención, un grito geopolítico para volver a ubicar a Europa en el epicentro.

General Georgi Koskov

El ruso Koskov pretende tomar el poder de la KGB y seguir apoyando la guerra en Afganistán en Living Daylights (Alta Tensión, 1987), pero para ello se alía con el traficante de armas americano Brad Whitaker: en la agonía de la URSS, la diferenciación URSS-EEUU deviene más compleja.

Franz Sanchez

La URSS muere, así que es preciso buscar otras esferas culturales que puedan aportar sus rasgos para un nuevo villano. Es lo que ocurre con Franz Sanchez, un narcotraficante colombiano en Licence To kill (Licencia para matar, 1989), pues la guerrilla colombiana adquiere un mayor eco internacional tras el desmembramiento de la URSS, que impone una voz pluriforme en el mundo. Luce una iguana como mascota y un collar de diamantes, y se le acusa de 356 asesinatos: reproduce el estereotipo de narcotraficante que luce ostentosamente joyas ante sus empleados.

Alec Trevelyan

En Goldeneye (1995), Sean Bean interpreta a este hijo de padres cosacos, huérfano porque su padre asesinó a su mujer y se suicidió ante la negación de Gran Bretaña de asilo durante la 2ª Guerra Mundial. Así, Sean Bean se avergüenza de sobrevivir y quiere vengarse de Gran Bretaña: es una materialización de las heridas mal curadas de la Guerra.

Elliot Carver

En los noventa, tras la disolución de la URSS, comenzó un proceso de profunda globalización, y se iniciaron trámites de concentración empresarial. Entonces, los medios se acumularon en conglomerados, de modo que se temió por el pluralismo (todavía no existía internet), pues todos los medios de comunicación giraban entonces en torno a unas pocas manos de magnates. El poder no es político, sino mediático: la prensa es el poder. De ahí que el nuevo villano en Tomorrow never dies (El mañana nunca muere, 1995) sea Carver, quien intenta iniciar una guerra entre EEUU y China.

Renard

En The world is not enough (El mundo nunca es suficiente, 1999), el villano es un ruso, ex-agente de la KGB, con una fuerte inestabilidad mental. Occidente ya no puede criticar un comunismo sepultado ya, pero puede enfocar su mirada en los efectos del sistema; y así, trata de hacer creer que el sistema comunista engendra traumatismos sociales; para ello, se sirve de Renard, quien a causa de una bala alojada en la cabeza, es insensible al dolor. La ideología capitalista que subyace pretende crear la idea que el comunismo engendra monstruos.

Coronel Moon sir Gustav Graves

Del comunismo sólo quedan rescoldos aislados en rincones del mundo, y el foco más activo es, sin duda, Corea del Norte. De ahí que, ante la inexistencia de la URSS, deban recurrir a nuevos imaginarios de enemigos, y más debido a un frágil equilibrio, en ocasiones, en la amistad entre EEUU y Rusia. Así es como en Die another day (Muere otro día, 2002) surge el Coronel Moon sir Gustav Graves, un personaje escindido entre el inglés Gustav Graves y el coreano Coronel Moon, que trata de invadir Corea del Sur. Así, la obsesión por el comunismo sigue intacta, esta vez enfocando la mirada a los últimos reductos de tal ideología.

Le Chiffre

Procedente de Albania, Le Chiffre (Casino Royal), un magnate de los casinos interpretado por Mads Mikkelsen, sirve como metáfora de los traumas de una dictadura aislada de occidente y que no sigue las normas de la democracia reglada por EEUU.

Dominic Greene

Encarnado por Mathieu Amalric, este francés trata de apropiarse, en Quantum of Solace de una de las fuentes de energía naturales más importantes, los acuíferos de Bolivia. Así, la escasez actual de fuentes de energía para soportar el crecimiento de población se convierte en el centro de atención de esta entrega, abordando temas plenamente de actualidad. Así, James Bond es una franquicia que se renueva con los tiempos, aunque mantiene numerosos estereotipos en la representación de realidades geopolíticas, especialmente en la representación del mal.