Las películas españolas preseleccionadas para los Oscar

La Academia de Cine ha seleccionado las tres películas españolas candidatas a representar a España en la carrera por el Oscar a la mejor película extranjera: Blancanieves, Grupo 7 y El artista y la modelo. El listado ha sido desvelado por Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine, y Judith Collel, vicepresidenta segunda. Y la selección definitiva de uno de los títulos tendrá lugar el 14 de septiembre, a través de una nueva votación, cuyo resultado será publicado el 27 de septiembre. Mientras tanto, echamos un vistazo a estas obras tan heterogéneas que han entrado en la selección, y donde hecho en falta el arriesgado film Sueño y Silencio de Jaime Rosales. Aquí está la selección:

Blancanieves, Pablo Berger

Acaba de ser proyectada en el Festival Internacional de Cine de Toronto, donde recibió una ovación en la sala de proyección y unas críticas muy positivas en la prensa internacional. Rogert Elbert, crítico en el Chicago Sun, afirma que es una cinta "redonda y visualmente poderosa, del tipo de películas que hacían los maestros de los años veinte", además de llamarla delicia y maravilla. Por su parte, en el Hollywood Reporter, el crítico David Rooney señala que esta "reinvención de Blancanieves a través del imaginario andaluz de Berger es una carta de amor al cine de los años veinte".

Y es que la propuesta del bilbaíno Pablo Berger (Torremolinos 73) ha cautivado por su interesante planteamiento: se trata de una película muda en blanco y negro que actualiza el relato de Blancanieves de los hermanos Grimm a través del imaginario español de los años veinte, especialmente de Andalucía. Carmen (de nuevo el nombre arquetípico español desde que Prosper Merimée publicase su novela Carmen), encarnada por Inma Cuesta, huye de su pasado, dominado por la tiránica figura de su madastra, interpretada por Maribel Verdú, que sustituye la cornamenta del imaginario visual de Disney por una mantilla negra. En su viaje, fundado en la construcción de una subjetividad propia, ajena del influjo de la madastra, se encuentra con una troupe de enanos vestidos de torero, que la acogerán y la llamarán Blancanieves.

Estos enanos reciben un trataiento estético que recuerda a Freaks (La parada de los monstruos), de Tod Browning, pues en ambos films son tratados como si de un personaje del cine clásico se tratase: la cámara se ubica a su altura y no desea señalar una diferencia de jerarquía o generar humor a través de un picado, se humaniza a lo diferente.

Blancanieves es un portentoso trabajo de fotografía, que utiliza recursos del cine mudo, como las sobreimpresiones (bastante olvidadas en el cine sonoro), como el fuego que circunda el rostro de la madastra. Todo ello con el propósito de homenajear a algunos maestros de la génesis del cine, especialmente a Eric von Stroheim. Además, Berger ha bebido directamente de la fotografía de Cristina García Rodero, que retrata en un crudo blanco y negro la España más tradicional y atávica, pero siempre con un tratamiento fantástico de la imagen, casi surrealista.

Es inevitable comparar Blancanieves con The Artist, pues ambas recurren a un mismo sistema formal: cine mudo en blanco y negro. Sin embargo, The Artist quería erigirse en homenaje al cine mudo, mientras que Blancanieves para disponer de un discurso más sólido, pues pretende una reinvención del imaginario andaluz a través del filtro de un relato universal. Se trata de universalizar un discurso local. Y vistas las reacciones, parece que lo ha conseguido. El próximo pase: en el Festival de San Sebastián, donde compite en la Sección Oficial, antes de su estreno el 28 de septiembre.

El artista y la modelo

Fernando Trueba también recurre al blanco y negro. Y lo hace para contar una historia intimista en la Francia ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Con guión del propio Trueba en colaboración con Jean Claude-Carrière, el mítico guionista de Luis Buñuel, relata el renacimiento artístico de un escultor ya anciano, totalmente hastiado ante el caótico estado de su entorno, ante la llegada de una joven española exiliada de la guerra civil, que le sirve de musa.

Con una bella fotografía en blanco y negro que recrea la intimidad necesaria para la realización de su arte con una gran sencillez formal: se requiere una mirada sincera y desprovista de formalismos para enfrentarse al hecho artístico. Está rodada en francés y en español y está interpretada por Jean Rochefort en el papel del artista y por Aida Folch en el papel de la musa. También cuenta con la participación de la mítica actriz italiana Claudia Cardinale y con la presencia Chus Lampreave. Competirá con Blancanieves, de Pablo Bergel, en la lucha por la Concha de oro en el próximo festival de San Sebastián.

Grupo 7

El director de 7 vírgenes, Alberto Rodríguez, nos trae un policíaco ambientado en la Expo de Sevilla de 1992, época en la que España quería sumarse a la modernidad, y que el país entendió como la limpieza de criminales de las calles. En la cinta, se contraponen dos modelos de polícia: por un lado, Ángel, interpretado por Mario Casas, un joven bondadoso que aspira a ser inspector; por otro lado, Rafael (Antonio de la torre), un policía arrogante y desengañado a causa de su experiencia ya acumulada en la policía. Junto con otros miembros forman parte del Grupo 7, una escuadra policial con pocos escrúpulos para conseguir sus propósitos. Una obra de acción que se quiere crítica, describiendo con minuciosidad la marginalidad en la capital andaluza.

Fotos: Fotogramas