Seeking Justice: el thriller moral

Puede que Roger Donaldson sea un cineasta irregular, pero muchas de sus propuestas, aunque estén afincadas en estructuras de productos comerciales, consiguen resultar interesantes tanto por los conflictos que se plantean entre sus personajes, como por las premisas éticas de sus historias. Quizás su película más interesante hasta la fecha sea sigue siendo No Way Out, un thriller político en el que los vínculos emocionales entre los personajes servían como eje que hacía girar su argumento por derroteros complicados, exactamente igual que sucede en su última película: Seeking Justice (El pacto).

Si el conflicto es sencillo, su resolución será un poco más peliaguda: Laura (January Jones), ha sido brutalmente atacada por un desconocido, motivo por el que Will (Nicolas Cage), su marido, accede a la tentativa de un desconocido, Simon (Guy Pearce), que le ofrece "justicia", a cambio de una pequeña contribución a su organización (criminal). Lo que will no es capaz de anticipar en el momento de confusión que Simon aprovecha para hacer su oferta es que el precio a pagar quizás sea demasiado alto para él.

Cualquier otro cineasta podría haber convertido una historia como esta en un panfleto propagandístico, sin embargo, el guión escrito por Robert Tannen consigue desarrollar sus personajes sin caer en clichés, desarrollando la historia de una manera sencilla, pero contundente. Si Laura tendrá que superar los traumas que le han causado el ataque sufrido, Will también tendrá que sobreponerse a la presión moral de sus propias decisiones. Aunque forman una pareja muy enamorada, cada uno deberá salir de su abismo por sus propios medios, con el apoyo del otro, pero por sus propios medios.

De hecho, si una decisión individual es la que mete a Will en este lío, serán las decisiones individuales de Laura, las que contribuyan a que ambos salgan adelante. Al menos yo entiendo que si el punto de vista de los autores de la película es que el amor es cosa de dos y cada uno de ellos puede tomar decisiones de manera individual, sólo el apoyo en el otro podrá conseguir que ambos consigan superar sus problemas, pero superándolos cada uno de ellos también de manera individual.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de una interpretación de Nicolas Cage, prácticamente desde que le dieran el Oscar por Leaving Las Vegas. Quizás en Seeking Justice no llegue a una interpretación tan profunda, pero desde luego consigue que lamente que se haya empeñado en convertirse en un héroe de acción. Incluso Guy Pearce, que no es santo de mi devoción, está estupendo en su interpretación del enigmático Simon. Quizás no sean más que cuestiones personales, pero la única que no consigue estar a la altura, o al menos al mismo nivel que ellos, aunque no está del todo mal, es January Jones. No sé si es tanto por la falta de química con su pareja en la ficción, o porque su imagen es demasiado agresiva para estar encorsetada dentro de una simple mujer enamorada, algo que sí conseguía perfectamente Sean Young en la mencionada No Way Out, pero quizás hubiera estado más convincente estando al lado de Simon que de Will.

A un servidor, que siente mayor predilección por un tipo de cine más profundo, también le apetece de vez en cuando disfrutar de una película sencillamente entretenida. Lo que uno no está dispuesto es a tragarse historias fantasiosas, no porque se alejen más o menos de la realidad, sino porque en aras de la espectacularidad, acaban por ser completamente increíbles. Si Roger Donaldson no trata en ningún momento de hacer de Seeking Justice, o El pacto como ha sido titulada en España, un ejercicio de acción desmesurada, tampoco hace alarde de una aproximación estética, consiguiendo un thriller moral contundente y efectivo que mantiene el interés de principio a fin.

3 estrellas