Lovelace: ningún arma apuntando a Linda en el cartel

Sólo habrán pasado diez años de su muerte, pero si muy pocos recuerdan a Linda Lovelace por sus dotes interpretativas y muchos lo hacen por haber sido la protagonista de Deep Throat, uno de los éxitos más fulgurantes de la industria pornográfica, algunos siempre la recordaremos por ser la protagonista de una biografía todavía más delirante que su gran película. De Linda Boreman pasó a llamarse Linda Lovelace para protagonizar la película que le haría inmortal en 1972, para convertirse después en Linda Marchiano, cuando se convirtiera en ferviente feminista y activista antipornográfica. Eric Danille dio cuenta de sus transformaciones en The Complete Linda Lovelace, mientras que los documentalistas Rob Epstein y Jeffrey Friedman dirigen su adaptación cinematográfica en Lovelace.

Tras una larga carrera dedicados al documental, los responsables de The Celuloid Closet se resisten a alejarse de la realidad. Si su primera película de ficción ya estuviera basada en hechos reales, documentando la vida del poeta Allen Ginsberg, a partir del juicio por obscenidad al que fue sometido a causa de su famoso poema, en su segunda película no documental vuelven a utilizar una historia real no menos controvertida.

A juzgar por el cartel de la película, no parece que vayan a dar mucha credibilidad a las palabras de Linda, que aseguraba le apuntaban con un arma cuando rodaba las habilidosas secuencias de Deep Throat. Tan sólo una imagen de Amanda Seyfried caracterizada como la estrella porno en una pose insinuante y ni rastro del flamante reparto que le acompañará en la película, que incluye a Peter Sarsgaard, Hank Azaria, Wes Bentley, Adam Brody, Bobby Cannavale, James Franco, Chris North, Sarah Jessica Parker, Robert Patrick, Eric Roberts, Chloë Sevigny, Sharon Stone y Juno Temple. ¡Wow!

¿Habrá logrado desarrollar la protagonista de Mamma mía! las mismas habilidades que el personaje que interpreta? Desde luego el productor de la película, Patrick Muldoon, ha estado echando leña al fuego con declaraciones en las que asegura que habrá secuencias muy subidas de tono, refiriéndose a la intensidad y profundidad de algunos momentos del rodaje. Después trata de arreglarlo afirmando que a pesar de que haya muchos desnudos, la película trata de ofrecer un mensaje de respeto a la mujer. Desde mi punto de vista lo que destruyo la reputación de Linda Lovelace no fueron ni las películas pornográficas que protagonizó ni sus portentosas habilidades orales, sino sus oportunistas asociaciones y sus incoherentes declaraciones. Porque la garganta la tendría profunda, pero el pico tampoco tenía ningún desperdicio.