Cannes 2012: Matteo Garrone entre realidad y reality show

Para Matteo Garrone, la realidad se refleja en el cine, pero el cine es mucho más. Para él, la realidad se moldea también respecto al cine, de modo que el mundo se convierte en reflejo del celuloide. Su filmografía es herencia, pero también evolución del neorrealismo italiano, pues si Rossellini buscaba que la realidad emergiese a través del rodaje en bruto de los hechos, accediendo así, a través de las imágenes, a una especie de epifanía, al descubrimiento de una verdad social, Garrone va más allá. Para él, la realidad ya está configurada por el cine en su estructura más interna. Y este tema es el que aborda en Reality, su última obra, presentada en la sección oficial de Cannes esta mañana, tras la acogida ayer de la última película de Audiard.

Reality es una sátira sobre la relación entre la realidad italiana y la televisión, hasta el punto de tratar la vida del país como si de un reality show se tratase. Matteo Garrone ha hablado, en la rueda de prensa, sobre esta interpenetración entre realidad y telerrealidad:

Los programas de televisión evolucionan muy poco en Italia. Nosotros queríamos presentar la televisión como un El dorado, como una especie de paraíso terrenal. Muchas personas consideran que la telerrealidad podrá cambiar su vida, su destino.

El alarmismo no es para menos, en un país donde todas las canales de televisión han dependido de Berlusconi durante años: toda la televisión privada le pertenece, y la pública podía controlarla desde las esferas del poder durante su mandato presidencial. Mediante esta dictadura mediática ha logrado sostenerse en el poder, mostrando en el telediario un orden de caos político, seguido de fútbol y religión, ofreciendo la expiación del espectador ante el desmoronamiento de la realidad.

Esto es lo que busca reflejar Reality: la interacción entre televisión y realidad, que llegan a confundirse en la llamada hiperrealidad desarrollada por el filósofo francés Jean Baudrillard: la realidad es una simulación, más estética de lo que debería ser, pues deviene un reflejo del cine y la televisión. Vivimos en la simulación, configurada por capas de significación procedentes del audiovisual, no en un mundo en bruto.

Esta indiferenciación entre realidad y telerrealidad lleva a una ambigüedad sistemática de la imagen, tanto en espacios como en estética:

Elegimos la ciudad de Nápoles porque en sus lugares conserva una gran contradicción […]. Quisimos darle un aspecto de fábula jugando con la luz y la música. La mayoría de los platós de la película fueron totalmente reconstruidos. La frontera entre la realidad y el sueño es muy sutil en la película.

La crítica coincide en que lo mejor del film es su protagonista, el actor Aniello Arena, que recupera la gran tradición de cómicos italianos como Toto. Pero el actor lleva más de veinte años encerrado en la prisión de alta seguridad de Volterra, en Pisa, y las autoridades ni siquiera le han dado permiso para ir al estreno en Cannes.

Como deudor del neorrealismo, recurre a una estética imperfecta, haciendo del descuido una virtud, pues así logra emerger la realidad. Para ello, recurre a la cámara en mano persiguiendo a sus personajes y el sonido es captado de forma directa. No obstante, también recurre a panorámicas y travellings que revelan el medio social en que se insertan sus personajes marginales, relacionando individuo con contexto.

Es conocido principalmente por Gomorra, que ganó el Gran Premio del Jurado de Cannes de 2008. Se basa en la novela de Roberto Saviano, quien se halla escondido tras ser amenazado y perseguido por la mafia napolitana debido a la publicación de su crítico libro. Garrone buscaba realizar un fresco de la influencia de la mafia en la vida cotidiana de Nápoles, y su película logró poner el libro de actualidad.  No obstante, en los últimos días han aparecido rumores sobre los contactos del director con miembros de la Camorra para poder realizar la película.