The Grey, una exagerada batalla por la supervivencia

Para hablar de una película como The Grey supone subordinarse siempre a la dualidad de los aspectos: el visual y el argumental, lo creíble y lo inverosímil, la finalidad o su mensaje. Joe Carnahan sabe muy bien cómo manejar los recursos de la acción, ya en Narc o en la disparatada Smokin’ Aces supo demostrarlo. Sin embargo si en aquellas tenía en claro qué estaba contando, en The Grey vaga entre un excelente film de supervivencia y un drama humano con infructuosos tintes poéticos. Carnahan intenta ir más allá de lo que el film debiera de pretender, presiona por demostrar aquello que la propia situación sola ya demuestra, como pasa en la mayoría de los buenos films de este tipo: el hombre lucha todo el tiempo, como cualquier otra criatura sobre la Tierra, por sobrevivir.

Si el film sale medianamente airoso es porque su factura es realmente impresionante, es uno de esos films que debieran verse en pantalla grande, que sabe cómo mantener la tensión, que recurre al impacto visual bien logrado haciendo que el espectador no se aburra aun cuando lo que se cuenta esté plagado de baches y situaciones realmente inverosímiles. Es un film entretenido, sí, pero que dejará mayor sabor de boca cuanto menos preguntas se haga el espectador sobre qué se está contando. Es que películas sobre hombres que luchan por sobrevivir al medio salvaje al que caen por accidente, hombres que luchan contra climas intempestivos y violentos, hay muchos. Pienso ahora, por ejemplo, en The Edge y si bien podría tener escenas un tanto hiperbólicas lo cierto es que terminaba siendo un film creíble desde que las amenazas del medio eran variadas y verosímiles. En The Grey parecería que la única amenaza es una manada de lobos asesinos, tan pensantes como un ser humano, más cercano a un film de ciencia ficción que a una verdadera experiencia salvaje.

Lian Neeson dará durante todo el film incontables explicaciones sobre el comportamiento de estos animales para dejar bien en claro lo que Carnahan cree que no entenderemos, el macho alfa, el líder, es quien imperará. O Neeson o el lobo por lo que de ahí en más podemos intuir casi todo el resto de la película. Esto, insisto, no sería un problema si el film cumpliera con un cometido único, ser una excelente película de aventuras, un film que aun cuando derrocha tópicos y personajes estereotípicos, es efectivo por la tensión que crea; pero los elementos dramáticos con los que el director intenta dar profundidad a la historia terminan cortando los climas bien logrados, provocando muchas veces el revoleo de ojos del espectador que después de todo quiere saber cómo este grupo saldrá del laberinto blanco al que han caído por desgracia.

Pensamientos sobre la fe, Dios y la familia terminan siendo distracciones con las que adornar un relato que de por sí ya pintaba interesante sin necesidad de que se nos quiera provocar la lágrima o la reflexión facilona. The Grey, Infierno blanco o El Líder para Hispanoamérica, bien podría funcionar mejor como una historia más del hombre contra el medio hostil de la naturaleza, un film que reafirmaría, con un guiño de ojo, aquello de que mejor no meterse con Neeson. Tanto se ha destacado de su actuación aquí, que pensé que estaría ante un film diferente, sobresaliente. Lejos de eso, esta cinta es una más, sí, pero lamentablemente no destaca.

¿Estoy diciendo que The Grey es mala?, no; simplemente estoy destacando que se disfrutará más si vamos con bajas expectativas, sabiendo que ante todo es un certero film de acción, exagerado y bien realizado- increíble que casi no se haya usado efectos especiales en cuanto a lo climático, dicen que lo difícil de esta realización fue justamente hacerla bajo las tormentas de nieve reales- sin embargo no pidamos una historia sólida, mucho menos una relato que cierre.

tres estrellas