Non-Stop: Liam Neeson no para, pero ¿dónde va?

Liam Neeson se encuentra en negociaciones para participar en Non-Stop, un thriller de acción cuyo argumento no ha sido desvelado, pero en el que el actor de Irlanda del Norte interpretaría a un viejo oficial de vuelo que viaja como pasajero. Se trata de un proyecto de Dark Castle que producen Joel Silver -que si comenzara su trayectoria con filmes como 48 Hrs., Lethal Weapon, Predator o Die Hard y sus secuelas, recientemente ha sido responsable de otras sagas y franquicias como Matrix o Sherlock Holmes-, Andrew Rona -que ya produjera un vehículo para Liam Neeson como Unknown- y Alex Heineman -que junto a los dos anteriores ha sido el productor ejecutivo de Project X.

Si tenemos en cuenta la capacidad de Joel Silver para generar productos rentables que estira al máximo posible a lo largo de secuelas sin fin, quien sabe si estamos ante la gestación de una nueva franquicia de acción. Sobre todo si tenemos en cuenta que sus guionistas, John Richardson y Chris Roach, y su director, Jeff Wadlow, son relativamente principiantes, que probablemente se limitarán a trabajar al servicio del producto y de los deseos y necesidades de sus productores.

A sus casi sesenta años, Liam Neeson parece haber encontrado en el cine de acción su auténtica vocación. Quien iba a decirnos que después de lo duro que ha trabajado para construir una carrera sólida y seria, a través de personajes profundos y carismáticos, acabaría por interpretar anodinos héroes de acción sin fuerza, fuste ni personalidad. No dudo que habrá quien no comparta mi punto de vista, por lo que voy a tratar de explicarme.

Neeson comienza su carrera como actor a finales de los setenta, participando como actor de reparto a lo largo de la década de los ochenta en una larga lista de títulos como Excalibur, Krull o The Mission. Personajes con los que va adquiriendo credibilidad y que le permiten proyectar su carrera hacia personajes más sólidos y extensos como los de Suspect, The Dead Pool, The Good Mother o Next of Kin. Con la llegada de los años noventa comienza su etapa de esplendor que se inaugura, precisamente, con su participación en una película de acción, aunque independiente, como Darkman, que también protagonizaba.

A esta seguirían títulos tan interesantes como Under Suspicion, Shining Through, Husbands and Wives o Ruby Cairo, que permitirían tanto que el público se familiarizara con él, como que apreciase sus magníficas dotes interpretativas, reforzadas por una voz fuerte y contundente, pero con el suficiente tono cálido como para transmitir compasión y empatía, rasgos que le vendrían muy bien para interpretar a Oskar Schindler en Schindler's List, que finalmente ha sido su personaje más emblemático.

Todo indicaba que después de un personaje de tal magnitud en la película que por fin le daría a Steven Spielberg el Oscar que tanto anhelaba, le convertiría en un actor en posición de escoger todos y cada uno de sus personajes, construyendo su carrera a su propia medida. Algo que se puede interpretar de su participación posterior en filmes como Nell, Rob Roy o Michael Collins, culminando la década de los noventa con su participación en The Phantom Menace.

Sin embargo, a pesar de que en la última década ha participado en películas tan interesantes como Kinsey, Batman Begins o Five Minutes of Heaven, pareciera que se hubiera acomodado en el cine de acción y entretenimiento como demuestra su participación en filmes como Clash of the Titans, The A-Team, The Grey o las más recientes Battleship y Wrath of the Titans. No es que me queje, hasta a un servidor le apetece de vez en cuando una película entretenida que libere adrenalina y en lo que puedas dejarte llevar sin tener que pensar, y qué mejor que hacerlo con un buen actor como Liam Neeson. Pero es que no puedo evitar la sensación de que está desaprovechando, non-stop (sin parar), gran parte de su potencial.